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viernes, 25 de mayo de 2018

Mi trabajo es quererte

Hoy quiero centrar la mirada en un porcentaje de la población que realiza una labor extraordinaria. Son personas que en muchas ocasiones han dejado de trabajar, han dado un nuevo rumbo a sus esperanzas e ilusiones y dedican su vida al completo a hacer la vida de otros más feliz. Me refiero a los padres de niños enfermos.

Estoy hablando de quienes no han tenido más remedio que aceptar el revés que les ha dado la vida y concentran todos sus esfuerzos en buscar una mejoría para sus niños. Las terapias, los tratamientos y la asistencia médica forman parte de sus rutinas y en algunos casos lo serán de por vida.

Entiendo la angustia que deben sentir y la preocupación que les invade ante el solo pensamiento de no poder asistir a sus hijos un día. Para ellos no existe la desconexión, las vacaciones ni el relax. Hacen frente a una vida dura, que sólo se ve recompensada por el amor y la sonrisa de quienes sufren patologías o dolencias. Esa es una respuesta sincera que les proporciona las fuerzas para seguir adelante.

Lo menos que podemos hacer los demás es arrimar el hombro, exigir derechos y ayudas por parte de las instituciones. Debemos reclamar que les garanticen una vida digna y lo más cómoda posible, luchar por la integración y la educación en la diversidad, porque todos podemos ser enfermos o familiares en cualquier momento y porque la empatía es una gran virtud.


lunes, 12 de diciembre de 2016

Nada para Nadia

Después de conocer el popular caso de Nadia, una pequeña paciente de una enfermedad rara cuyos padres han defraudado a quienes donaron dinero para su tratamiento, destinándolo a fines totalmente ajenos a la recuperación de su hija, todos nos hemos cuestionado cómo han sido capaces.

Es un caso insólito y lamentable, donde los afectados además de la niña, son las miles de personas que accedieron a su historia mediante los medios de comunicación e hicieron entrega de un donativo económico. Probablemente muchos han hecho sacrificios para colaborar con esta buena causa, que resultó no ser tan solidaria ni tan noble como se pudiera pensar al principio. Se ha afirmado que Fernando Blanco, el progenitor de Nadia, tenía antecedentes por estafa y ahora la Justicia investiga si se trata de su verdadero padre biológico.

Lo que realmente me planteo es de qué manera unos padres pueden sacar partido de la enfermedad de su hija para beneficiarse de manera lucrativa y deshonrosa. Del total de la cantidad recaudada, que ascendía a miles de euros, sólo se ha demostrado haber invertido menos de 300 en un tratamiento para la pequeña y el número de cuenta destinado a la recaudación para tratar la enfermedad de la niña ha tenido movimientos bancarios con una procedencia bien distinta.

Por desgracia, es una realidad que existen casos de niños que padecen enfermedades y que necesitan de nuestra ayuda. Así que espero que no paguen justos por pecadores y que nuestra solidaridad no halle en esta historia término.

viernes, 8 de agosto de 2014

El prójimo

El ébola ha hecho saltar todas las alarmas. Lleva meses matando a cientos de personas en África, pero cuando se ha contagiado un español al que trasladan a nuestro país para asistirle se ha comenzado a hablar del virus. Ahora nos interesa, existe el miedo al contagio y hasta se ha llegado a preguntar quién sufragaría los gastos de la repatriación del religioso. Considero inaudito que importe más cuánto cuesta y quién lo paga que si el señor Pajares va a salvar su vida y si los protocolos de actuación surtirán efecto adecuadamente.

Estos días han proliferado mensajes en las redes sociales diciendo que miramos al continente vecino porque el ébola se contagia, cuando llevan décadas muriendo de hambre y nadie ha puesto el grito en el cielo. Lo mismo ocurre con Gaza. Han muerto muchos niños y las imágenes de la tragedia nos hacen compadecer tanta desgracia.

Sin embargo, ¿sabemos sentir pesar por los problemas de nuestros vecinos, o de aquellos que sufren cada día la tragedia del hambre, del paro, de la discriminación cerca de nosotros? ¿Sentimos lástima por las personas que piden una limosna a las puertas de una iglesia o en un semáforo?

Donamos dinero ante una gran crisis humanitaria como sucedió en Haití hace unos años pero evitamos la mirada a quien pide dinero. Estamos condicionados por lo que que conocemos a través de los medios de difusión y no somos capaces de mejorar la vida de nuestros prójimos, aquellos que agachan la cabeza cuando solicitan ayuda.

domingo, 27 de octubre de 2013

Nada para desayunar

Aproximadamente a las 13:00 horas de hoy, con el horario de invierno recién instaurado, me encontraba circunstancialmente sentada en el banco de una avenida de Puerto de la Cruz. Cercana a esta localización se encuentra una zona habilitada para practicar patinaje, donde acuden regularmente los populares skaters de todas las edades.

Pasa haciendo esfuerzos sentado sobre su monopatín un niño de unos 6 o 7 años de edad. Llevada sobre sus piernas una bolsa plástica con dos botellas de agua en su interior. Enseguida se encontró con uno de sus amigos que le interpeló: -"¿Qué trajiste?", a lo que él respondió: -"Sólo agua, no había nada para desayunar".

Este simple episodio me invitó a realizar algunas reflexiones. En primer lugar tengo que citar los comedores escolares que ofrecen, coyunturalmente por la situación de crisis que vivimos (aunque oficialmente hayamos salido de la recesión) desayuno gratis a cientos de niños que no pueden tomarlo en casa. Hasta ahora no me había percatado qué ocurre el sábado y el domingo. Y parece que toca ayuno hasta el lunes.

Como segundo apunte, tengo que mencionar lo delicada que tiene que ser la economía familiar de quien no tiene para ofrecer el alimento a sus hijos. Sin duda, es una acción prioritaria y si no hay para comer, ya no digamos cómo se presenta el panorama para hacer frente al pago de los gastos domésticos. No todo lo cubre la solidaridad de organizaciones sociales. Y luego, el cinismo de algunos representantes públicos con su bajada de salario.

Niños que no desayunan, universitarios que no pueden estudiar porque no pueden pagar las tasas, millones de personas activas que no encuentran empleo, una señora a la que echan del trabajo por faltar el día que la desahucian. Incongruente, injusto y lastimoso. Y así seguimos, en un país donde cada año las entidades bancarias aumentan sus beneficios en millones de euros, cuando otros no tienen pan para echarse a la boca.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Tapones para ayudar

Como es sabido por muchos de ustedes, últimamente se han iniciado campañas solidarias para ayudar en fines benéficos, en la mayoría de los casos, mediante la recogida de los tapones de plástico de envases de uso doméstico.


Puede ser que ya usted en su domicilio particular haga acopio de dichos tapones, pero aprovecho la ocasión para recabar su atención y que si puede colabore para lograr ayudar a un niño enfermo llamado Daniel.

En el municipio de La Orotava este próximo viernes 27 de septiembre se establecerá un lugar donde pueda depositar los tapones. Puede acudir desde las 9:30 horas hasta las 14:30 a la Avenida El Mayorazgo de Franchy, en el Edificio San Fernando, número 19, en el local izquierdo.

Y si se trata de ayudar a alguien cercano, ¿por qué no hacerlo? Los tapones al final, si no se emplean para esto, acabarán en la basura o en un contenedor de reciclaje.

Colaborar está a tu alcance. Unos pocos poquitos hacen mucho.