En estos días se ha estado hablando de la regularización profesional de las mujeres que ejercen la prostitución. Ésta es una de las situaciones, siempre que no se realice por voluntad propia, en las que la mujer está sometida y su cuerpo funciona como reclamo y objeto sexual a disposición de una determinación ajena a la suya.
El cuerpo femenino funciona como una mercancía, fruto de una sociedad que arrastra como una losa un machismo rancio y doloso.
Existen mujeres que deciden explotar su físico y se valen de ello para obtener ciertos beneficios o favores en su vida diaria. No comparto estos modos, pero allá cada cual con sus principios. Lo que quiero dejar claro es que el empoderamiento de la mujer se ha logrado por su valía, no por mostrar sus intimidades.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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martes, 4 de septiembre de 2018
domingo, 1 de febrero de 2015
Desnudos
He visto el tramo de un vídeo que circula por Internet donde se transforman los estereotipos del cuerpo ideal de la mujer a través de los siglos.
Nada tienen que ver las cualidades de la mujer del Renacimiento: blanca de piel, de complexión gruesa y con laboriosos peinados, con lo que hoy se entiende por el modelo de belleza.
Ha cambiado el estilo de vida y los parámetros estéticos también se han modificado, pero a la inversa. Si lo piensa, hoy, que nuestro día a día es más cómodo y sedentario, la figura femenina es más delgada, más alta y mucho más sensual, hasta el punto que se exagera la sexualidad.
Me remito a la imagen que se ofrece de la feminidad en cualquier medio visual, desde la televisión hasta la publicidad. Así se crean los conceptos que cree por habituales la sociedad en que vivimos: la mujer, el desnudo y lo que quiera que deseen vender o anunciar. De esta manera se crean patrones estéticos y los publicistas bien lo saben. Y más que meramente físicos, llegan a calar en el pensamiento colectivo.
Nada tienen que ver las cualidades de la mujer del Renacimiento: blanca de piel, de complexión gruesa y con laboriosos peinados, con lo que hoy se entiende por el modelo de belleza.
Ha cambiado el estilo de vida y los parámetros estéticos también se han modificado, pero a la inversa. Si lo piensa, hoy, que nuestro día a día es más cómodo y sedentario, la figura femenina es más delgada, más alta y mucho más sensual, hasta el punto que se exagera la sexualidad.
Me remito a la imagen que se ofrece de la feminidad en cualquier medio visual, desde la televisión hasta la publicidad. Así se crean los conceptos que cree por habituales la sociedad en que vivimos: la mujer, el desnudo y lo que quiera que deseen vender o anunciar. De esta manera se crean patrones estéticos y los publicistas bien lo saben. Y más que meramente físicos, llegan a calar en el pensamiento colectivo.
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