En la reciente Semana de la Moda de Nueva York salieron a desfilar modelos de las denominadas tallas grandes. Son chicas nornales, guapas, con suficiente pecho como para rellenar un sujetador, que tal vez alcancen la talla 40 o 42. Me pregunto quién ha determinado que son gordas.
Personalmente, estas chicas me parecen más sensuales y atractivas que las modelos delgadísimas, pálidas y escuálidas que dominan las pasarelas, que son paradigma de las grandes marcas, que se supone que son las que marcan tendencia y a las que muchas jóvenes quieren imitar.
Vivan las gorditas. Las mujeres con personalidad, capaces de marcar sus curvas, de vestir con elegancia y decirle al mundo que son guapas y son diferentes. Vivan las que se ponen zapatos de tacón y escote. Tener más peso no les hace ser menos mujer, ni menos coqueta, sino justamente lo contrario.
Hago una mención aparte a la industria textil, que comercializa tallas irracionales y dispares, de forma que en unas prendas puedes llevar la S y en otras la XL. No sé a qué esperan para comercializar un tallaje adecuado y luchar únicamente por realzar la belleza femenina, sea del tamaño que sea.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
Mostrando entradas con la etiqueta sobrepeso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sobrepeso. Mostrar todas las entradas
sábado, 16 de septiembre de 2017
domingo, 8 de noviembre de 2015
XL
Los tallajes de ropa femenina son altamente variables de una tienda a otra. Esto es lo que hace que miles de mujeres tengan una inseguridad notoria a la hora de comprar o probarse ropa. Es bastante probable que alcance la talla 38 de una determinada marca de textiles y en otra casa distinta no le entre nada menor de la 42. Esta práctica ha sido contrastada y los resultados evidencian la diferencia.
Es cierto que la sociedad discrimina a las personas con sobrepeso y este sesgo comienza con la moda. En las pasarelas sólo desfilan modelos con una talla 32, delgadas, pálidas y demacradas. La mujer latina, con curvas y sensual no cabe en el estereotipo de las grandes marcas. De hecho, en algunas tiendas, cuando entra una persona con obesidad, la mirada de los dependientes parece sentenciar “disculpe, aquí no hay nada para usted”.
La negativa a la gordura está tan asimilada que en los colegios los niños excluyen a los compañeros con más peso del estipulado socialmente. Está claro que el sobrepeso depende de la constitución corporal y de la altura de cada cual, pero desde pequeños se insiste en catalogar a las personas de gordas o delgadas, creando un estigma social que esconde muchas connotaciones.
Usted, si es adulto, tiene identificada su talla de calzado y es escasamente variable. La misma forma debería existir para el patrón de la ropa, obviando que varíe, aunque éste no es el caso. Me refiero a que si sabe que usa la talla 40, el ancho de la prenda corresponda a esa medida independientemente de dónde la adquiera y no existan comercios donde no pueda comprar ropa.
La mujer es una gran consumidora, habitualmente viste con más accesorios que el hombre. Si hablamos de grandes superficies entran en juego varios aspectos como los espejos en los probadores, la iluminación o la música, factores que se emplean para estimular el consumo. El debate sale de madre si me refiero a los productos adelgazantes, dispositivos para hacer ejercicio y la alimentación saludable. El objetivo es en todos los casos el mismo: que consiga llegar a la talla que se propone para que los vaqueros le sienten de maravilla.
Es cierto que la sociedad discrimina a las personas con sobrepeso y este sesgo comienza con la moda. En las pasarelas sólo desfilan modelos con una talla 32, delgadas, pálidas y demacradas. La mujer latina, con curvas y sensual no cabe en el estereotipo de las grandes marcas. De hecho, en algunas tiendas, cuando entra una persona con obesidad, la mirada de los dependientes parece sentenciar “disculpe, aquí no hay nada para usted”.
La negativa a la gordura está tan asimilada que en los colegios los niños excluyen a los compañeros con más peso del estipulado socialmente. Está claro que el sobrepeso depende de la constitución corporal y de la altura de cada cual, pero desde pequeños se insiste en catalogar a las personas de gordas o delgadas, creando un estigma social que esconde muchas connotaciones.
Usted, si es adulto, tiene identificada su talla de calzado y es escasamente variable. La misma forma debería existir para el patrón de la ropa, obviando que varíe, aunque éste no es el caso. Me refiero a que si sabe que usa la talla 40, el ancho de la prenda corresponda a esa medida independientemente de dónde la adquiera y no existan comercios donde no pueda comprar ropa.
La mujer es una gran consumidora, habitualmente viste con más accesorios que el hombre. Si hablamos de grandes superficies entran en juego varios aspectos como los espejos en los probadores, la iluminación o la música, factores que se emplean para estimular el consumo. El debate sale de madre si me refiero a los productos adelgazantes, dispositivos para hacer ejercicio y la alimentación saludable. El objetivo es en todos los casos el mismo: que consiga llegar a la talla que se propone para que los vaqueros le sienten de maravilla.
Etiquetas:
compras,
consumo,
delgadez,
discriminación,
estereotipo,
gordura,
marcas,
moda,
mujer,
obesidad,
ropa,
sobrepeso,
talla,
tallaje,
textil,
tiendas,
XL
viernes, 10 de abril de 2015
Curvas
Esta semana se ha dado a conocer una campaña comercial donde un grupo de mujeres posaban en prendas de lencería haciendo una reivindicación del prototipo femenino. En las redes sociales la iniciativa se popularizó como #ImNotAngel, en una clara referencia a los ángeles de Victoria Secret.
El motivo de esta práctica es dar a entender que la mujer puede ser bella sin ser excesivamente delgada y dejando de lado los cánones convencionales que han marcado la moda y la sociedad de consumo en la que estamos inmersos.
Las curvas están de moda. El estereotipo de mujer latina, con pechos, cintura y trasero se está viendo cada vez más en medios de comunicación, publicidad, cine, etc. Pero el cambio de tendencia debe calar en el ideario colectivo y si se sigue señalando a las personas con sobrepeso no tengo claro que se haya superado este prejuicio.
El motivo de esta práctica es dar a entender que la mujer puede ser bella sin ser excesivamente delgada y dejando de lado los cánones convencionales que han marcado la moda y la sociedad de consumo en la que estamos inmersos.
Las curvas están de moda. El estereotipo de mujer latina, con pechos, cintura y trasero se está viendo cada vez más en medios de comunicación, publicidad, cine, etc. Pero el cambio de tendencia debe calar en el ideario colectivo y si se sigue señalando a las personas con sobrepeso no tengo claro que se haya superado este prejuicio.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)