Una arraigada costumbre en nuestra sociedad es la de disfrutar del pan de cada día. Hay quien decide comprarlo directamente o quien tiene acordado que se lo traigan a domicilio. El oficio de panadero es uno de los más sacrificados que siguen conservándose. Se levantan a horas intempestivas para que nosotros podamos gozar de un bocadillo o una tostada al desayuno.
Por supuesto, se han subido al carro numerosas opciones de pan precocinado, pan de molde, pan tostado y ofertas de varias barras de pan que encontramos en supermercados y otros establecimientos. Estas nuevas propuestas van comiendo terreno a la elaboración del pan diario y tradicional.
Los domingos es el día del pan por excelencia. Muchas familias pueden disfrutar de un desayuno apacible y tranquilo, con pan caliente. Si no dispone del producto a domicilio, existe la opción de ir a la panadería a comprarlo. Puede ser que disfrute de reparto, pero tal vez llegue a las 8:00 de la mañana tocando el claxon para advertir de su llegada. Después del repentino despertar ya no tragará igual el panecillo. Tal vez preferiría galletas y dormir unas horas más. Doy fe de ello.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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domingo, 26 de julio de 2015
viernes, 6 de febrero de 2015
En bandeja
Últimamente, cuando acudimos al supermercado, encontramos una amplia variedad de productos frescos que están dispuestos empaquetados en bandejas plásticas. Me refiero a las frutas, verduras y hortalizas, de forma que, debe comprar seis manzanas o una red de cebollas que usted no elige, sino que ya vienen en el formato que supuestamente es más cómodo para el consumidor.
En mi opinión se equivocan. La gracia de comprar productos vegetales en mercados o fruterías es que todo lo envuelve el olor, a naranjas o a perejil. Aquí sí que se sabe que todo es fresco. El género se presenta a granel, para que pueda comprar la cantidad que quiera, y sea usted quien decida qué es lo que quiere llevarse.
Papel aparte es el que juegan los intermediarios entre los agricultores y los consumidores. Quien lo cosecha lo vende a un precio mínimo, quien lo distribuye y lo comercializa suele ser el pez gordo; ya que no le cuento nada nuevo si le digo que el comprador puede pagar hasta el trescientos por ciento de la cantidad a la que se vende el género en origen.
Ustedes deciden, pero para comer fresco y sano les recomiendo las cooperativas de agricultores, los mercadillos y los pequeños establecimientos regentados por trabajadores del sector primario. Porque de lo que se come se cría.
En mi opinión se equivocan. La gracia de comprar productos vegetales en mercados o fruterías es que todo lo envuelve el olor, a naranjas o a perejil. Aquí sí que se sabe que todo es fresco. El género se presenta a granel, para que pueda comprar la cantidad que quiera, y sea usted quien decida qué es lo que quiere llevarse.
Papel aparte es el que juegan los intermediarios entre los agricultores y los consumidores. Quien lo cosecha lo vende a un precio mínimo, quien lo distribuye y lo comercializa suele ser el pez gordo; ya que no le cuento nada nuevo si le digo que el comprador puede pagar hasta el trescientos por ciento de la cantidad a la que se vende el género en origen.
Ustedes deciden, pero para comer fresco y sano les recomiendo las cooperativas de agricultores, los mercadillos y los pequeños establecimientos regentados por trabajadores del sector primario. Porque de lo que se come se cría.
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