Dice la expresión popular que "a quien madruga, Dios le ayuda". No sé si será cierto, pero desde luego los que se despiertan temprano tienen una oportunidad de disfrutar de la magia que ofrecen las primeras luces del día.
Para empezar, apenas hay gente en las calles y deambulan los madrugadores que trabajan muy temprano y los valientes que salen de la cama para hacer deporte o pasear al perro. El ambiente de las ciudades es distinto, aún no ha comenzado el ritmo de un día común de ajetreo, el ir y venir de la gente y el tráfico incesante. Existe una tranquilidad insólita que amenaza con quebrar en apenas unos minutos.
Luego hay un espectáculo natural que proporciona la aurora. El sol va abriendo los ojos muy despacio y alumbrando todo cuanto rodea. En ocasiones podemos disfrutar de un color rosado en el cielo, que no capta bien la fotografía, pero que impregna nuestra visión y nos reconforta. Eso por no hablar del arcoiris o las laderas nevadas que podemos contemplar en estos tiempos.
Para los diurnos, los que disfrutan del primer café de la mañana mirando al horizonte, salud. Dispongan de un buen día, que puede ser largo, pero que al menos haya comenzado bien.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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lunes, 26 de febrero de 2018
lunes, 24 de marzo de 2014
Con otros ojos
Hace unos años descubrí una bonita forma de mirar el día a día, de sobrevivir a la rutina y de sacar de cada jornada un momento provechoso y hasta satisfactorio. No es otra manera que mirar la vida con otros ojos, pero no con unos ojos cualquiera. Yo diría que se trata de los ojos de un fotógrafo.
Cada día, cuando salgo a la calle miro a mi alrededor y poniendo un poco de atención, soy capaz de vislumbrar un momento, un gesto, una paisaje, cualquier escena por anodina que parezca, que mirada de forma individual, sacada de contexto, podría tratarse de una obra de arte. Para mí podrían ser instantáneas de mi manera peculiar de ver el mundo, tan singular y tan atrayente.
Un día me fijo en la mirada desesperada de un colegial que en la parada de guaguas junto a su padre. En otra ocasión reparo en una bandada de pájaros que surcan el cielo de un atardecer rojizo. Un anochecer percibo a una anciana que camina presurosa con un maletín en las manos y que va ataviada con un vestido color ocre y unos calcetines blancos con rayas verdes.
Si eres un poquito curioso, te recomiendo que practiques esta técnica. Seguro que te sorprenderá la miscelánea de momentos, personas y espacios con los que te cruzas a diario. Yo no tengo ni que pensarlo, simplemente voy caminando o conduciendo y veo algo que llama mi atención. Es entonces cuando me doy cuenta de que ésa es la imagen de ese día. Alguien la ha puesto ahí delante para contemplarla.
Cada día, cuando salgo a la calle miro a mi alrededor y poniendo un poco de atención, soy capaz de vislumbrar un momento, un gesto, una paisaje, cualquier escena por anodina que parezca, que mirada de forma individual, sacada de contexto, podría tratarse de una obra de arte. Para mí podrían ser instantáneas de mi manera peculiar de ver el mundo, tan singular y tan atrayente.
Un día me fijo en la mirada desesperada de un colegial que en la parada de guaguas junto a su padre. En otra ocasión reparo en una bandada de pájaros que surcan el cielo de un atardecer rojizo. Un anochecer percibo a una anciana que camina presurosa con un maletín en las manos y que va ataviada con un vestido color ocre y unos calcetines blancos con rayas verdes.
Si eres un poquito curioso, te recomiendo que practiques esta técnica. Seguro que te sorprenderá la miscelánea de momentos, personas y espacios con los que te cruzas a diario. Yo no tengo ni que pensarlo, simplemente voy caminando o conduciendo y veo algo que llama mi atención. Es entonces cuando me doy cuenta de que ésa es la imagen de ese día. Alguien la ha puesto ahí delante para contemplarla.
miércoles, 24 de abril de 2013
Te recuerdo tu día
Hay algunas fechas importantes que no se nos olvidan. Ni siquiera hay que anotarlas, sino que sólo con recordar el día, sabemos que tenemos algo que celebrar.
Luego hay otras que es imposible que se pasen inadvertidas por la ingente cantidad de menciones que tienen. A nadie se le olvida que el 5 de mayo es el Día de la Madre. Pase usted por una tienda, un centro comercial o una floristería y se encargan de recordárselo. Y si no, escuche la radio o participe de algún otro medio de información, que le comunicarán facilidades de compra para que no se quede usted sin el regalo para su progenitora.
En el Día de la Madre le venden flores o macetas, en el del Padre camisas y colonias. En San Valentín brotan las rosas y los bombones. Las antorchas para la Noche de San Juan. Los aperitivos cuando se celebra un partido de fútbol de gran nivel. Las superficies comerciales marcan su agenda. No vaya a ser que se le olvide. Gracias a ellas es imposible que se despiste de las onomásticas familiares ni de los días conmemorativos.
Después de la campaña escolar de comienzos de septiembre y las nuevas colecciones de ropa otoño-invierno, en noviembre toca pescado y castañas para San Andrés y en Navidad multitud de regalos aderezados con champán y turrón. Y no se le ocurra despedir el año sin el cotillón ni las uvas de la suerte.
Aunque no se dé cuenta, estamos embaucados de ofertas, promociones y regalos puntuales. No es que usted celebre o conmemore. Es que no puede pasar un 6 de enero sin roscón de Reyes ni un Día de Santos Difuntos sin comprar flores, porque si no, ¿en qué mundo vive?
Despreocúpese, que ya se encargan los negocios de que compre lo que necesita para cada fecha o lo que no necesita, pero que lo compre al fin y al cabo.
Luego hay otras que es imposible que se pasen inadvertidas por la ingente cantidad de menciones que tienen. A nadie se le olvida que el 5 de mayo es el Día de la Madre. Pase usted por una tienda, un centro comercial o una floristería y se encargan de recordárselo. Y si no, escuche la radio o participe de algún otro medio de información, que le comunicarán facilidades de compra para que no se quede usted sin el regalo para su progenitora.
En el Día de la Madre le venden flores o macetas, en el del Padre camisas y colonias. En San Valentín brotan las rosas y los bombones. Las antorchas para la Noche de San Juan. Los aperitivos cuando se celebra un partido de fútbol de gran nivel. Las superficies comerciales marcan su agenda. No vaya a ser que se le olvide. Gracias a ellas es imposible que se despiste de las onomásticas familiares ni de los días conmemorativos.
Después de la campaña escolar de comienzos de septiembre y las nuevas colecciones de ropa otoño-invierno, en noviembre toca pescado y castañas para San Andrés y en Navidad multitud de regalos aderezados con champán y turrón. Y no se le ocurra despedir el año sin el cotillón ni las uvas de la suerte.
Aunque no se dé cuenta, estamos embaucados de ofertas, promociones y regalos puntuales. No es que usted celebre o conmemore. Es que no puede pasar un 6 de enero sin roscón de Reyes ni un Día de Santos Difuntos sin comprar flores, porque si no, ¿en qué mundo vive?
Despreocúpese, que ya se encargan los negocios de que compre lo que necesita para cada fecha o lo que no necesita, pero que lo compre al fin y al cabo.
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