Ayer se congregaron en Madrid multitud de mujeres reivindicando los derechos laborales de las empleadas de hogar, quienes tienen una cotización desigual al de otros trabajadores y ni siquiera tienes derecho a la prestación por desempleo.
Reivindico la labor de quienes desempeñan la limpieza, porque es prácticamente tan necesaria como la comida. Todos limpiamos, en mayor o en menor medida, y sabemos lo duro que es el trabajo doméstico. No reconocerlo como cualquier otro empleo no es más que un vestigio machista y que hace patente la desigualdad.
Mi respeto por las limpiadoras, en su inmensa mayoría mujeres, que muchas veces llevan a su espalda la sobrecarga de su propia casa y sus hijos, entre otras responsabilidades. Estén empleadas en la hostelería, en viviendas, en la administración o cualquier otro sector, merecen el mismo reconocimiento que cualquier otro empleado.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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viernes, 14 de julio de 2017
Limpiadoras
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sábado, 5 de marzo de 2016
Polvo
En las tiendas modernas y cómodas que abundan en las grandes superficies comerciales encontrará algo no tan frecuente en los pequeños comercios. Hablo de polvo. Sí, suciedad, ácaros ¿Se ha percatado de la cantidad de estas partículas que se encuentran en las esquinas de los probadores y en las estanterías de establecimientos donde trabaja una media de cuatro personas por turno?
Sin ir más lejos, ayer visité una tienda de ropa y útiles de una popular marca. Me refiero a esas donde hay que hacer cola para pagar y hay diez cajas. Pues bien, en la sección de hogar, la ropa de cama acumulaba una cantidad de mota que dudo que alguien acceda a comprarla sin que le ataque la alergia. Lo mismo ocurría con velas y otro tipo de utensilios.
Desde aquí y en mi humilde opinión, procuraría menos gasto en márketing y publicidad e invertiría en la salud e higiene, que reporta beneficios tanto a los clientes como a los trabajadores. Con esto no me refiero a poner ambientadores, que impregnan los productos del olor y por otro lado, también pueden causar alergias. Hay una fácil y práctica solución: agua y jabón.
Sin ir más lejos, ayer visité una tienda de ropa y útiles de una popular marca. Me refiero a esas donde hay que hacer cola para pagar y hay diez cajas. Pues bien, en la sección de hogar, la ropa de cama acumulaba una cantidad de mota que dudo que alguien acceda a comprarla sin que le ataque la alergia. Lo mismo ocurría con velas y otro tipo de utensilios.
Desde aquí y en mi humilde opinión, procuraría menos gasto en márketing y publicidad e invertiría en la salud e higiene, que reporta beneficios tanto a los clientes como a los trabajadores. Con esto no me refiero a poner ambientadores, que impregnan los productos del olor y por otro lado, también pueden causar alergias. Hay una fácil y práctica solución: agua y jabón.
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