Con el apogeo de las redes sociales donde prevalece la imagen vino la aparición de los denominados influencers. Está demostrado que la imagen vende, y si tu producto lo muestra alguien con tirón mediático, ya se vende solo.
Ropa, bolsos, joyas y hasta productos para el hogar. Si lo lleva o lo usa un famoso, la gente quiere comprarlo. En ocasiones a las marcas comerciales les basta con brindarles un pack de cremas o un alimento para que se publique en redes sociales y todo el mundo quiera adquirirlo.
Es un método publicitario diferente pero que funciona. Hasta los pequeños negocios se han hecho eco siempre de la visita de una persona distinguida a su establecimiento. Cómo muestra están las fotografías que podemos ver en restaurantes, hoteles, etc.
La influencia trae beneficios y vaya que sí.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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jueves, 27 de septiembre de 2018
martes, 18 de septiembre de 2018
La espera
Nuestro sistema nervioso, en perfecta conjunción con el cerebro, se manifiesta en algunas personas con más evidencias que en otras; es decir, hay quienes son individuos más nerviosos, susceptibles y otros que son prácticamente inalterables.
Me he dado cuenta de que los trabajadores de ciertos establecimientos se ponen nerviosos cuando hay una gran cantidad de personas esperando a ser atendidas. Es una circunstancia normal cuando miras hacia adelante y ves que hay decenas de personas esperando y que ponen mala cara. Por más que intentes recibirles con una sonrisa, esa actitud no es correspondida.
Una actitud distinta creo que se produce en un centro médico u hospitalario. Los pacientes se quejan, manifiestan su malestar a auxiliares y enfermeros, pero no suele ser así cuando por fin son atendidos por el médico, por más que lleven unas horas esperando.
Normalmente las categorías más bajas laboralmente son las que aguantan el chaparrón y son quienes reciben quejas y hasta amenazas de los clientes, como ocurre con secretarias, cajeros, etc. Una vez se persona el alto mando, la persona ya se ha descargado previamente y es más pacífica.
Me vienen a la cabeza los teleoperadores o los comerciales de calle, que tienen un trabajo poco reconocido y mal valorado. Los clientes no suelen ser nada empáticos con ellos. Muchas veces les evitan, les dicen mentiras, reciben burlas, etc.
Debemos dirigirnos con el mismo respeto a un trabajador raso que a un alto directivo. En la mayoría de ocasiones, los primeros son simplemente transmisores del mensaje que la empresa nos quiere hacer llegar, aunque muchas veces no sea agradable o no nos interese.
Me he dado cuenta de que los trabajadores de ciertos establecimientos se ponen nerviosos cuando hay una gran cantidad de personas esperando a ser atendidas. Es una circunstancia normal cuando miras hacia adelante y ves que hay decenas de personas esperando y que ponen mala cara. Por más que intentes recibirles con una sonrisa, esa actitud no es correspondida.
Una actitud distinta creo que se produce en un centro médico u hospitalario. Los pacientes se quejan, manifiestan su malestar a auxiliares y enfermeros, pero no suele ser así cuando por fin son atendidos por el médico, por más que lleven unas horas esperando.
Normalmente las categorías más bajas laboralmente son las que aguantan el chaparrón y son quienes reciben quejas y hasta amenazas de los clientes, como ocurre con secretarias, cajeros, etc. Una vez se persona el alto mando, la persona ya se ha descargado previamente y es más pacífica.
Me vienen a la cabeza los teleoperadores o los comerciales de calle, que tienen un trabajo poco reconocido y mal valorado. Los clientes no suelen ser nada empáticos con ellos. Muchas veces les evitan, les dicen mentiras, reciben burlas, etc.
Debemos dirigirnos con el mismo respeto a un trabajador raso que a un alto directivo. En la mayoría de ocasiones, los primeros son simplemente transmisores del mensaje que la empresa nos quiere hacer llegar, aunque muchas veces no sea agradable o no nos interese.
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miércoles, 25 de octubre de 2017
Sugerencias
En los tiempos que corren es habitual que realicemos reclamaciones o quejas a las empresas con las que tenemos un vínculo económico por causa de los servicios que recibimos.
No es tan habitual exponer sugerencias para reconocer y valorar el trabajo de los demás, las buenas maneras de proceder y la atención que nos proporcionan algunos profesionales, que hacen que confiemos en ellos y en su compañía o la institución para la que trabajan.
Rompo una lanza por ellos y por hacer visible que estamos contentos con su actitud, que da más valor a lo que hacen. Agradezco y estimo a esas personas que son amables, empáticas y optimistas por naturaleza, porque me contagian su buen rollo.
No es tan habitual exponer sugerencias para reconocer y valorar el trabajo de los demás, las buenas maneras de proceder y la atención que nos proporcionan algunos profesionales, que hacen que confiemos en ellos y en su compañía o la institución para la que trabajan.
Rompo una lanza por ellos y por hacer visible que estamos contentos con su actitud, que da más valor a lo que hacen. Agradezco y estimo a esas personas que son amables, empáticas y optimistas por naturaleza, porque me contagian su buen rollo.
sábado, 5 de marzo de 2016
Polvo
En las tiendas modernas y cómodas que abundan en las grandes superficies comerciales encontrará algo no tan frecuente en los pequeños comercios. Hablo de polvo. Sí, suciedad, ácaros ¿Se ha percatado de la cantidad de estas partículas que se encuentran en las esquinas de los probadores y en las estanterías de establecimientos donde trabaja una media de cuatro personas por turno?
Sin ir más lejos, ayer visité una tienda de ropa y útiles de una popular marca. Me refiero a esas donde hay que hacer cola para pagar y hay diez cajas. Pues bien, en la sección de hogar, la ropa de cama acumulaba una cantidad de mota que dudo que alguien acceda a comprarla sin que le ataque la alergia. Lo mismo ocurría con velas y otro tipo de utensilios.
Desde aquí y en mi humilde opinión, procuraría menos gasto en márketing y publicidad e invertiría en la salud e higiene, que reporta beneficios tanto a los clientes como a los trabajadores. Con esto no me refiero a poner ambientadores, que impregnan los productos del olor y por otro lado, también pueden causar alergias. Hay una fácil y práctica solución: agua y jabón.
Sin ir más lejos, ayer visité una tienda de ropa y útiles de una popular marca. Me refiero a esas donde hay que hacer cola para pagar y hay diez cajas. Pues bien, en la sección de hogar, la ropa de cama acumulaba una cantidad de mota que dudo que alguien acceda a comprarla sin que le ataque la alergia. Lo mismo ocurría con velas y otro tipo de utensilios.
Desde aquí y en mi humilde opinión, procuraría menos gasto en márketing y publicidad e invertiría en la salud e higiene, que reporta beneficios tanto a los clientes como a los trabajadores. Con esto no me refiero a poner ambientadores, que impregnan los productos del olor y por otro lado, también pueden causar alergias. Hay una fácil y práctica solución: agua y jabón.
viernes, 15 de enero de 2016
Comercios de chinos
Desde hace unos años han ido instaurándose en nuestro país distintos establecimientos regentados por ciudadanos de origen chino. Los restaurantes de comida asiática ya son bastante populares y las tiendas tipo bazar han llegado a muchos rincones del territorio español.
En la mayoría de estos comercios trabaja prácticamente toda la familia, tienen horarios muy amplios y venden casi de todo. Sin embargo, es muy habitual encontrar muchos productos deteriorados y que aun así siguen a la venta. Los precios son bastante económicos y son los reyes de la imitación. Puede llegar a encontrar la réplica de una marca conocida falseada de forma grotesca.
Mención aparte merece el método de seguridad que emplean los trabajadores de estos lugares, puesto que realizan un seguimiento del cliente pasillo a pasillo mientras hablan en su idioma sin ningún tipo de sutileza.
Son un sector del mercado que funciona y que tiene clientes asiduos. Dada la consolidación de sus negocio en Occidente, ahora es frecuente ver a trabajadores españoles en su plantilla. Me consuela que alguien nos entienda cuando preguntamos por algo en particular y dejar de hacer gestos ridículos para explicarnos.
En la mayoría de estos comercios trabaja prácticamente toda la familia, tienen horarios muy amplios y venden casi de todo. Sin embargo, es muy habitual encontrar muchos productos deteriorados y que aun así siguen a la venta. Los precios son bastante económicos y son los reyes de la imitación. Puede llegar a encontrar la réplica de una marca conocida falseada de forma grotesca.
Mención aparte merece el método de seguridad que emplean los trabajadores de estos lugares, puesto que realizan un seguimiento del cliente pasillo a pasillo mientras hablan en su idioma sin ningún tipo de sutileza.
Son un sector del mercado que funciona y que tiene clientes asiduos. Dada la consolidación de sus negocio en Occidente, ahora es frecuente ver a trabajadores españoles en su plantilla. Me consuela que alguien nos entienda cuando preguntamos por algo en particular y dejar de hacer gestos ridículos para explicarnos.
sábado, 26 de diciembre de 2015
Turnos navideños
En esta época navideña las tiendas y grandes superficies se inundan de personas que compran regalos y hacen encargos. El horario comercial se incrementa y los dependientes apenas descansan, empatan turnos y trabajan ahogadamente hasta pasadas las 22:00 horas de lunes a domingo.
Desde luego que los empresarios agradecen la afluencia de público, que trae sustanciosas ganancias en la temporada, pero los trabajadores no conocen festivos ni fines de semana durante este tiempo. El 24 de diciembre dudo que puedan gozar de una "noche buena" a pocas horas de acabar de trabajar, cuando el cansancio debe estar más presente que las ganas de celebrar.
He vivido la angustia de dependientas que no pueden quejarse ni reclamar en este tiempo de escasa empleabilidad y no les queda otra opción que soportar los turnos intempestivos. Me refiero sobre todo a los establecimientos que casi siempre están abiertos para comodidad de los clientes, pero con contratos basura de quienes nos atienden. Los compradores merecemos y exigimos un trato amable, pero muchas veces desconocemos lo que se esconde detrás de la sonrisa amarga de quien nos recibe.
Desde luego que los empresarios agradecen la afluencia de público, que trae sustanciosas ganancias en la temporada, pero los trabajadores no conocen festivos ni fines de semana durante este tiempo. El 24 de diciembre dudo que puedan gozar de una "noche buena" a pocas horas de acabar de trabajar, cuando el cansancio debe estar más presente que las ganas de celebrar.
He vivido la angustia de dependientas que no pueden quejarse ni reclamar en este tiempo de escasa empleabilidad y no les queda otra opción que soportar los turnos intempestivos. Me refiero sobre todo a los establecimientos que casi siempre están abiertos para comodidad de los clientes, pero con contratos basura de quienes nos atienden. Los compradores merecemos y exigimos un trato amable, pero muchas veces desconocemos lo que se esconde detrás de la sonrisa amarga de quien nos recibe.
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lunes, 16 de diciembre de 2013
No es nada
Ya son
pocos los negocios o los establecimientos comerciales donde le gratifican con
la frase: “Eso no es nada” y no le cobran un pequeño trabajo. Lejos de la Navidad
es raro que tengan un gesto con los clientes. Ya hay poca cortesía, ni siquiera
se reparten los artículos de regalo como bolígrafos o calendarios, tan
populares en otras épocas.
Hasta
en los bares le cobran por un vaso de agua, pero aún existen lugares,
normalmente pequeños locales donde no le cobran. Es el caso de algunas ópticas
o talleres de joyería, donde le realizan pequeños trabajos a cambio de nada. Seguramente
será una estrategia para fidelizar la clientela, pero es de agradecer.
Imagínese
que le dicen que le regalan el trabajo en un taller cuando lleva su coche por
una avería; pues aunque no lo crea, conozco a quien se lo han efectuado. En
tiempos donde todo cuesta, todo vale.
Y lo
bien que sientan los detalles, sea por la razón que sea. Si va a una cafetería
y le brindan con un bombón o le obsequian con objetos de merchandising del tipo llaveros o camisetas. Ya cada vez se ve
menos; menos negocio, menos inversión y menos atenciones.
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