Cuando llueve apetece tomar café, leer, escribir, escuchar música lenta, acurrucarse bajo una manta.
Cuando llueve apetece mirar a la calle detrás de la ventana y observar el agua correr.
Cuando llueve los niños disfrutan pisando los charcos y los adultos ponemos a punto paraguas, botines y los neumáticos del coche.
Cuando llueve de forma tranquila no puedo más que pensar que la lluvia es una bendición, dados los tiempos que corren y el daño que le estamos haciendo al planeta.
Que siga lloviendo.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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miércoles, 6 de noviembre de 2019
jueves, 25 de abril de 2019
Vergüenza
He sentido vergüenza, vergüenza ajena y vergüenza propia. Vergüenza como persona, como raza.
Vergüenza de que una niña de 16 años llamada Greta Thunberg, activista medioambiental, haya encarado a los dirigentes del Parlamento europeo con una ristra de razones sobre las actuaciones que se han emprendido en pro de una vida más cómoda y sus terribles consecuencias en el planeta,y que a nadie se le haya puesto la cara colorada. Que los intereses de los magnates de grandes compañías primen sobre el groso de la población mundial y callen las bocas de quienes tendrían que andar a gritos denunciano tal atropello.
Vergüenza de que en la semana de los debates preelectorales los candidatos a la presidencia del Gobierno español se hayan dedicado a increparse unos a otros en lugar de dar argumentos. Vergüenza por la escasa educación de quienes pretenden representar a un país y que ni siquiera mencionaron temas trascendentales, como la investigación científica o el más que evidente cambio climático.
Vergüenza de que sigamos pensando que nos vamos a comer el mundo y que hay otro de repuesto.
Vergüenza de que una niña de 16 años llamada Greta Thunberg, activista medioambiental, haya encarado a los dirigentes del Parlamento europeo con una ristra de razones sobre las actuaciones que se han emprendido en pro de una vida más cómoda y sus terribles consecuencias en el planeta,y que a nadie se le haya puesto la cara colorada. Que los intereses de los magnates de grandes compañías primen sobre el groso de la población mundial y callen las bocas de quienes tendrían que andar a gritos denunciano tal atropello.
Vergüenza de que en la semana de los debates preelectorales los candidatos a la presidencia del Gobierno español se hayan dedicado a increparse unos a otros en lugar de dar argumentos. Vergüenza por la escasa educación de quienes pretenden representar a un país y que ni siquiera mencionaron temas trascendentales, como la investigación científica o el más que evidente cambio climático.
Vergüenza de que sigamos pensando que nos vamos a comer el mundo y que hay otro de repuesto.
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