He sentido vergüenza, vergüenza ajena y vergüenza propia. Vergüenza como persona, como raza.
Vergüenza de que una niña de 16 años llamada Greta Thunberg, activista medioambiental, haya encarado a los dirigentes del Parlamento europeo con una ristra de razones sobre las actuaciones que se han emprendido en pro de una vida más cómoda y sus terribles consecuencias en el planeta,y que a nadie se le haya puesto la cara colorada. Que los intereses de los magnates de grandes compañías primen sobre el groso de la población mundial y callen las bocas de quienes tendrían que andar a gritos denunciano tal atropello.
Vergüenza de que en la semana de los debates preelectorales los candidatos a la presidencia del Gobierno español se hayan dedicado a increparse unos a otros en lugar de dar argumentos. Vergüenza por la escasa educación de quienes pretenden representar a un país y que ni siquiera mencionaron temas trascendentales, como la investigación científica o el más que evidente cambio climático.
Vergüenza de que sigamos pensando que nos vamos a comer el mundo y que hay otro de repuesto.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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jueves, 25 de abril de 2019
domingo, 30 de diciembre de 2018
Despidiendo
Estos días estamos despidiendo el año 2018. Todos los años se acaban, pero unos nos marcan más que otros. Éste ha sido un año de reivindicación, de lucha feminista, de convulsión política, de agitación social y sólo espero que marque las bases para un 2019 más tranquilo pero más pasional, donde defender lo que merecemos y apostar por lo que necesitamos.
Que llegue un año protagonizado por el crecimiento del empleo de calidad, de igualdad salarial, de acogida a quienes buscan una oportunidad, de mejora de la educación, de más inversión en las políticas sanitarias y en el ciudado de los mayores, de respeto medioambiental. Que se reduzcan a cero las muertes violentas y que crezcamos como una sociedad de futuro.
Mis buenos deseos para todos y mis esperanzas en lo que deposito la confianza.
Que llegue un año protagonizado por el crecimiento del empleo de calidad, de igualdad salarial, de acogida a quienes buscan una oportunidad, de mejora de la educación, de más inversión en las políticas sanitarias y en el ciudado de los mayores, de respeto medioambiental. Que se reduzcan a cero las muertes violentas y que crezcamos como una sociedad de futuro.
Mis buenos deseos para todos y mis esperanzas en lo que deposito la confianza.
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jueves, 15 de noviembre de 2018
De vuelta
En unos pocos años hemos participado en una sobreproducción y hoy vivimos en una sensación de abundancia que era desconocida para nuestros abuelos. Ahora, cuando nos hemos dado cuenta del daño que hemos causado al entorno natural, volvemos a tomar la iniciativa de las personas que vivieron hace unas décadas.
Para poner límite a la producción de plástico, de la que hemos inundado tierra y mares, se ha vuelto a realizar la compra de productos a granel o se ha implantado el uso de las bolsas de varios usos, costumbres bien arraigadas hace no tanto tiempo.
Hemos gozado del lujo de usar y tirar objetos y somos la generación que no arregla utensilios, sino que una vez que fallan o no nos gustan los reemplazamos por otros nuevos.
El medio ambiente nos ha dado constantes señales del daño que ha hecho la industria y parece que poco a poco vamos reconociendo esa llamada de atención. Por fortuna, lo natural está de moda: lo ecológico, lo no procesado y la principal beneficiaria es nuestra salud.
Para poner límite a la producción de plástico, de la que hemos inundado tierra y mares, se ha vuelto a realizar la compra de productos a granel o se ha implantado el uso de las bolsas de varios usos, costumbres bien arraigadas hace no tanto tiempo.
Hemos gozado del lujo de usar y tirar objetos y somos la generación que no arregla utensilios, sino que una vez que fallan o no nos gustan los reemplazamos por otros nuevos.
El medio ambiente nos ha dado constantes señales del daño que ha hecho la industria y parece que poco a poco vamos reconociendo esa llamada de atención. Por fortuna, lo natural está de moda: lo ecológico, lo no procesado y la principal beneficiaria es nuestra salud.
sábado, 5 de agosto de 2017
Insensatos
El ser humano, que ha sido capaz de lograr un significativo progreso, va demostrando con su modo de actuar que es insensato. Se ha centrado en innovar y mejorar su existencia sin tener remilgos en las consecuencias que deja a su paso.
La tecnología, los avances médicos, la industria del bienestar han mejorado nuestra forma de vida, pero han conllevado irreparables desastres que hoy por hoy son imposibles de solucionar. Los residuos nucleares, la contaminación ambiental y atmosférica están acabando con lo único que nos hace falta de verdad: el medio natural.
Es lamentable observar la evidencia del cambio climático, que hemos acelerado por nuestro comportamiento consumista y nada prudente. Podemos elegir entre reciclar o no hacerlo, o entre consumir combustibles o energías limpias. Las respuestas institucionales, que deberían ser tajantes son extremadamente laxas y, por desgracia, las acciones ciudadanas más comunes son las menos sensatas.
La tecnología, los avances médicos, la industria del bienestar han mejorado nuestra forma de vida, pero han conllevado irreparables desastres que hoy por hoy son imposibles de solucionar. Los residuos nucleares, la contaminación ambiental y atmosférica están acabando con lo único que nos hace falta de verdad: el medio natural.
Es lamentable observar la evidencia del cambio climático, que hemos acelerado por nuestro comportamiento consumista y nada prudente. Podemos elegir entre reciclar o no hacerlo, o entre consumir combustibles o energías limpias. Las respuestas institucionales, que deberían ser tajantes son extremadamente laxas y, por desgracia, las acciones ciudadanas más comunes son las menos sensatas.
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