Dice un cuento de Bucay que las personas pensamos que seríamos felices si lográramos aquello que no tenemos. Ansiamos posesiones, estados o situaciones con las que creemos que nos encontraríamos plenos. Lo que pasa es que una vez que hemos logrado algo de eso (un trabajo, una pareja, unas vacaciones de ensueño...), aún nos quedan otras cosas que no tenemos, que aún no hemos alcanzado y parece tratarse de un cuento sin fin.
Digo yo que tal vez deberíamos centrarnos en todo lo que sí tenemos, en lo afortunados que somos y en la suerte de poder disponer a diario de muchas cosas que parecen insignificantes pero que son el símbolo mismo de lo agraciados que somos. Poder elegir lo que comemos, dormir en una habitación, disponer de atención sanitaria, vivir en condiciones de seguridad, poder disfrutar de tiempo de ocio, gozar de salud, del amparo de la familia y las amistades... Todo esto y muchas otras cosas son situaciones medianamente comunes en nuestra sociedad. No las apreciamos porque la mayoría de nosotros las vivimos como parte de nuestro día a día y no es algo excepcional.
Lo excepcional es vivir: disfrutar, bailar, bañarse en el mar, tomarse una cerveza...y esos lujos los tenemos. Ahora falta que los atesoremos. Y es lo que yo pienso hacer, porque quiero vivir con lo que tengo y no con lo que no.
:)
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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miércoles, 11 de julio de 2018
domingo, 11 de octubre de 2015
Te invitamos a café
Esta semana me llegó a casa la notificación para recordarme que
próximamente debo llevar mi coche a pasar la Inspección Técnica de Vehículos
(ITV). Con la reciente implantación de nuevas instalaciones en las Islas,
parece haberse convertido en una cuestión de competencia que acudas a la estación
de siempre.
Además de garantizarme la premura en la atención y evitar largas esperas, me adelantan en la carta de aviso que me invitarán a café en la sala de estar mientras revisan mi vehículo. Me ha parecido curioso; no creo que se trate de un reclamo, pero es una atención hacia el cliente. Sólo espero que el gesto para conservar asiduos no interfiera en la supervisión técnica.
Ante todo debe primar la seguridad. Me consta que la primera vez que acudí fueron bastante rigurosos. Se aseguraron de comprobar el número de bastidor, que en algunos casos se encuentra oculto en sitios que sólo los técnicos conocen. La más absoluta minuciosidad para verificar el estado de las luces, los frenos o los neumáticos.
He escuchado comentarios acerca de las nuevas estaciones. En algunas ni siquiera necesitas contar con cita previa, sino que realizan la inspección en el momento que decidas llevar tu vehículo. Ahora bien, si le ponen pegas, de vuelta al taller. Tal vez allí le inviten a las pastas.
miércoles, 10 de julio de 2013
Seguridad rudimentaria
Hace algunas décadas era usual encontrar en las fachadas de algunas viviendas canarias un curioso método de seguridad. Se trata de vidrios cortados en las fachadas de poca altura, que se disponían con el propósito de evitar que posibles ladrones se adentraran en la propiedad privada.
Hoy en día no cabe duda que instalar un artificio como éste estaría penalizado. Cuando se colocan dispositivos para ahuyentar a quien quisiera entrar a la vivienda, poco se piensa en el supuesto de salir de la misma en caso de una emergencia. Esto mismo ocurre con las rejas que se colocan en las ventanas, que en ocasiones causan verdaderos apuros cuando se quiere salir del domicilio en un caso extremo, como puede ser un incendio.
Ahora pueden instalarse alarmas, vallas y otros dispositivos para ahuyentar a los amigos de lo ajeno. Y en caso de herir a quien quiere robarle, también será suya la culpa. Así que el vidrio al contenedor de reciclaje y ante un posible robo, confíe en la justicia y/o tome otras precauciones que no le perjudiquen.
Hoy en día no cabe duda que instalar un artificio como éste estaría penalizado. Cuando se colocan dispositivos para ahuyentar a quien quisiera entrar a la vivienda, poco se piensa en el supuesto de salir de la misma en caso de una emergencia. Esto mismo ocurre con las rejas que se colocan en las ventanas, que en ocasiones causan verdaderos apuros cuando se quiere salir del domicilio en un caso extremo, como puede ser un incendio.
Ahora pueden instalarse alarmas, vallas y otros dispositivos para ahuyentar a los amigos de lo ajeno. Y en caso de herir a quien quiere robarle, también será suya la culpa. Así que el vidrio al contenedor de reciclaje y ante un posible robo, confíe en la justicia y/o tome otras precauciones que no le perjudiquen.
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