A la vista de los últimos acontecimientos socio-políticos que sufrimos en España, he considerado mi posición. Algunas fuerzas definen como feminazis a aquellas personas que defienden un "feminismo radical", según ha llegado a afirmar la propia Real Academia Española en redes sociales.
Diversos colectivos insisten en equiparar la violencia de género con acciones violentas que pueden producirse en el ámbito de la familia. Es innegable que las mujeres, por el mero hecho de ser mujer, estamos sometidas a una serie de conductas sociales que no sufre el hombre. Vegaciones, soportar que les increpen, abusos, que te infravaloren o te veten son sólo algunos ejemplos.
Soy defensora de la mujer, o feminista, o feminazi ; me da igual cómo me califiquen. Pero alzo mi voz y lucho a diario por erradicar comportamientos anquilosados y machistas que degeneran la figura de la mujer, e incluso de las niñas, en la sociedad. Y lo seguiré haciendo, porque creo que soy igual de capaz que cualquier otra persona, independientemente del sexo que sea.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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viernes, 1 de marzo de 2019
jueves, 26 de abril de 2018
Yo sí te creo
Hoy mi publicación en el blog es una proclama, un grito desgarrado y compartido. Hoy escribo para defender y apoyar a la chica que fue violada en las fiestas de los San Fermines de 2016. Una joven que no sólo fue agredida y vejada por cinco salvajes que se autodenominan "La Manada", sino que con la resolución judicial del día de hoy se ha visto doblemente vulnerada.
No es agresión sino abuso, defienden los jueces que llevan el caso. Todos nos preguntamos de qué se trata, qué tipo de eufemismo hay que utilizar para encubrir las acciones penales y dolosas que estos hombres acometieron contra una mujer. La sola fuerza física de cinco varones contra una chiquilla hace que me escalofríe. No quiero imaginarme lo demás.
Hoy España cree y apoya a la víctima a la que debía haber amparado la justicia. Lo único que me consuela es la respuesta crítica y feroz que ha dado la ciudadanía, porque nosotros no somos una manada.
#YoSíTeCreo
#NoEsAbusoEsViolación
No es agresión sino abuso, defienden los jueces que llevan el caso. Todos nos preguntamos de qué se trata, qué tipo de eufemismo hay que utilizar para encubrir las acciones penales y dolosas que estos hombres acometieron contra una mujer. La sola fuerza física de cinco varones contra una chiquilla hace que me escalofríe. No quiero imaginarme lo demás.
Hoy España cree y apoya a la víctima a la que debía haber amparado la justicia. Lo único que me consuela es la respuesta crítica y feroz que ha dado la ciudadanía, porque nosotros no somos una manada.
#YoSíTeCreo
#NoEsAbusoEsViolación
domingo, 13 de noviembre de 2016
Matrimonio infantil
Recientemente hemos conocido varios casos de matrimonio infantil que se han dado en países no tan lejanos al nuestro. Se trata de casos de esclavitud para niñas que son vendidas por sus propias familias.
En ocasiones las entregan a señores que les triplican la edad y con los que van a tener que mantener una vida marital. Son escenas lamentables, sobre todo evitables, que muchas veces tienen un trágico final para las menores, quienes incluso han llegado a morir en la noche de bodas o tras un parto fruto de una violación.
Otras veces se produce el matrimonio entre dos niños cuyas familias se han encargado de emparejarlos. El último que conocí se dio en Egipto. La escena presenciaba a dos infantes vestidos de gala y cuyos ojos transmitían a gritos miedo e incertidumbre.
En pleno siglo XXI tenemos cosas que nos merecemos porque las hemos hecho posibles, como que determinados gobernantes estén al mando de países influyentes. Pero eso es una nimiedad en comparación con lo que sufren ciudadanos que no son considerados y que sufren el yugo de una sociedad abusiva, machista y autoritaria que maneja a su antojo la vida de los seres que la componen.
En ocasiones las entregan a señores que les triplican la edad y con los que van a tener que mantener una vida marital. Son escenas lamentables, sobre todo evitables, que muchas veces tienen un trágico final para las menores, quienes incluso han llegado a morir en la noche de bodas o tras un parto fruto de una violación.
Otras veces se produce el matrimonio entre dos niños cuyas familias se han encargado de emparejarlos. El último que conocí se dio en Egipto. La escena presenciaba a dos infantes vestidos de gala y cuyos ojos transmitían a gritos miedo e incertidumbre.
En pleno siglo XXI tenemos cosas que nos merecemos porque las hemos hecho posibles, como que determinados gobernantes estén al mando de países influyentes. Pero eso es una nimiedad en comparación con lo que sufren ciudadanos que no son considerados y que sufren el yugo de una sociedad abusiva, machista y autoritaria que maneja a su antojo la vida de los seres que la componen.
martes, 11 de octubre de 2016
Pequeños monstruos
Tras la agresión a la menor de 8 años en un colegio mallorquí por parte de sus compañeros, me he planteado cómo puede ser que los niños a esas edades sean tan agresivos. Qué les lleva a desarrollar su ira golpeando a una pequeña y porqué no ha sido sólo un niño, sino varios de ellos los que participaron en esta acción condenable.
¿Qué haría usted si fuera su hijo uno de los agresores? ¿Cómo se ha educado a esos niños, que no tienen más que 12 o 13 años para reaccionar de esa manera? Varios padres de menores se han negado a llevar a sus niños al colegio hasta que se actúe contra los agresores, pero las iniciativas al respecto no deben venir sólo de parte de la escuela.
La verdad es que no querría estar en la piel de la familia ni de los agresores ni de la víctima, pero me preocupa que se sucedan casos de acoso y agresión en niños, que cada vez son más frecuentes. Las diferencias entre los pequeños siempre han existido, las burlas, algún que otro encontronazo, pero hasta ahora no conocíamos la gravedad de asuntos como éste, que por desgracia esconden depresiones y hasta suicidios, y no pueden seguir ocurriendo.
¿Qué haría usted si fuera su hijo uno de los agresores? ¿Cómo se ha educado a esos niños, que no tienen más que 12 o 13 años para reaccionar de esa manera? Varios padres de menores se han negado a llevar a sus niños al colegio hasta que se actúe contra los agresores, pero las iniciativas al respecto no deben venir sólo de parte de la escuela.
La verdad es que no querría estar en la piel de la familia ni de los agresores ni de la víctima, pero me preocupa que se sucedan casos de acoso y agresión en niños, que cada vez son más frecuentes. Las diferencias entre los pequeños siempre han existido, las burlas, algún que otro encontronazo, pero hasta ahora no conocíamos la gravedad de asuntos como éste, que por desgracia esconden depresiones y hasta suicidios, y no pueden seguir ocurriendo.
lunes, 26 de septiembre de 2016
Malos padres
Recientes casos que han acontecido dan a conocer la maldad que pueden llegar a profesar ciertos padres, que no merecen ser llamados así. Se han hecho mediáticos varios sucesos que han desvelado a progenitores que han acabado con la vida de sus hijos.
El primero al que me refiero es el de la mujer americana que contrataba a hombres para que violaran a su hija de 9 años, niña que terminó falleciendo como consecuencia de los actos a los que la madre la sometía y que ella misma presenciaba. Cuando conocí la noticia me causó asco, estupor y miedo.
Otro hecho que cobró protagonismo en las redes sociales fue el del hombre que mató a su bebé, quien había superado un cáncer y cuyo padre confesó sentir celos de ella. Acabó con su vida, tras haberle ganado la batalla a una cruda enfermedad y arrojó sus restos a un arroyo. Sin comentarios.
Estos asesinatos contra niños inocentes despiertan el dolor, pero también la rabia y la impotencia. Me hacen pensar en lo que pueden llegar a sentir quienes siempre han querido ser padres y nunca pudieron lograrlo, en la injusticia de que puedan serlo quienes no son capaces de disfrutar de la inocencia y la bondad de sus hijos.
El primero al que me refiero es el de la mujer americana que contrataba a hombres para que violaran a su hija de 9 años, niña que terminó falleciendo como consecuencia de los actos a los que la madre la sometía y que ella misma presenciaba. Cuando conocí la noticia me causó asco, estupor y miedo.
Otro hecho que cobró protagonismo en las redes sociales fue el del hombre que mató a su bebé, quien había superado un cáncer y cuyo padre confesó sentir celos de ella. Acabó con su vida, tras haberle ganado la batalla a una cruda enfermedad y arrojó sus restos a un arroyo. Sin comentarios.
Estos asesinatos contra niños inocentes despiertan el dolor, pero también la rabia y la impotencia. Me hacen pensar en lo que pueden llegar a sentir quienes siempre han querido ser padres y nunca pudieron lograrlo, en la injusticia de que puedan serlo quienes no son capaces de disfrutar de la inocencia y la bondad de sus hijos.
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