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lunes, 29 de mayo de 2017

Naturalmente

Si analizamos a conciencia nuestra cesta de la compra y comparamos los productos que consumimos con los que comían nuestros abuelos tenemos la clave de muchos de los problemas que acusa nuestra salud. No me refiero sólo a la obesidad y la diabetes, sino a la manera en qué hemos asumido la adquisición de complementos alimenticios que parecen ser saludables, pero no los tomamos de manera natural.

Es habitual encontrar leche con omega 3, stevia como sustituta del azúcar, complementos de vitaminas, magnesio, colágeno, etc. Muchos de estos elementos se encuentran en alimentos básicos y saludables que hemos dejado de ingerir. En lugar de pescado fresco, tomamos el complemento de omega; como no tomamos suficientes productos de la huerta, compramos pastillas de antioxidantes y antienvejecimiento; lo mismo para fortalecer la memoria o para ir regularmente al baño.

Hemos sustituido lo bueno y natural por todo lo que viene envasado, cortado, preparado y casi masticado. Es más cómodo consumirlo así, pero hasta los plátanos, tan nuestros, ya los podemos comprar en bandeja.

Me da pena ver de la manera que hemos descartado lo que la naturaleza nos brinda, tan bueno y esencial, para incorporar pastillas, ampollas, cremas y otros potingues. Únicamente lo que necesitamos, como dice el lema: "Mamá Naturaleza te lo da".

lunes, 13 de junio de 2016

Comer solo

Es notorio que un hábito de la cultura popular española es reunirse en celebraciones y festejos en torno a una mesa y comer con familiares, amigos, compañeros, etc. De hecho, buena parte de la vida social se realiza en reuniones donde la comida es un elemento indispensable.Como seres sociables nos gusta compartir, hablar y dialogar mientras comemos, porque no sólo nos alimentamos para saciar nuestro apetito.

Me he dado cuenta que en superficies comerciales y tiendas los empleados muchas veces salen al exterior durante el tiempo que tienen para comer y me los he encontrado en pasillos, halls o aparcamientos comiendo incluso sentados en el suelo. Me sorprende que dentro de las políticas de empresas no se atienda el cuidado a los empleados en este sentido. Se conseguiría simplemente habilitando una salita con una mesa, algunas sillas, una nevera y microondas, que a la par de lugar donde alimentarse se convierta en una zona de descanso y recreo.

Comer solo muchas veces entraña algo de tristeza. Muchas veces ponemos la radio o la televisión  para sentirnos acompañados y no sentir que estamos únicamente ante el plato. Nuestro ejercicio de alimentación es más sofisticado que en el universo animal. Nos gusta compartir un café, brindar, invitarnos, etc. de forma que estar acompañados a la mesa siempre hará más llevadero el menú.

domingo, 2 de noviembre de 2014

Cocinillas

La alimentación ha sufrido una transformación en los últimos tiempos. Se ha pasado de cocinar únicamente para alimentar a la familia, a realizar un arte creativo y culinario. Ejemplo de ello son la cantidad de programas de cocina que proliferan en televisión, convirtiéndose en éxito de audiencias de las cadenas privadas.

Por otra parte, el hombre ha entrado en la cocina pisando fuerte. Hace sólo unas décadas los varones no se acercaban a los fogones más que para abastecerlos de leña; sin embargo hoy son miles los que cocinan habitualmente en casa, hacen la compra y deciden cómo innovar para sorprender a sus comensales.

Desde el punto de vista técnico también se ha progresado. Atrás quedan los calderos de aluminio y los accesorios de madera para revolver los cocidos. Hoy entran en acción artilugios de silicona, cerámica, los tupperware, están de moda los robots de cocina y la Thermomix se ha convertido en un elemento todopoderoso.

Los libros de cocina han sido rebasados por numerosas páginas Web y blogs, que son un muestrario de recetas con el proceso de elaboración en imágenes.

Con todos estos avances cualquiera puede intentarlo. Hasta los niños se vuelven ayudantes entusiastas. Lo mejor de este arte es que el producto se comparte, se come y siempre existe la crítica para mejorar en la siguiente ocasión. Ánimo cocinillas, el delantal les espera.