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miércoles, 1 de enero de 2020

Nueva década

Hoy sí. Hoy es uno de enero. Y aquí estoy una vez más a las puertas de un año y esta vez ante la apertura de una década: los años 20 del siglo XXI.

A pesar de los devenires del día a día, debemos afrontar un nuevo año con energía y con ilusión. Hoy en muchas partes de España hemos tenido un regalo; y es que hemos comenzado el mes de enero disfrutando de un sol espectacular.

Y hoy, arrancando la solapa del calendario, te deseo un año donde predominen los buenos momentos, los abrazos, el tiempo compartido, el aprendizaje...

Feliz año nuevo, lectores. Disfruten.




martes, 1 de enero de 2019

Un día cualquiera

Hoy vuelve a ser un día cualquiera. Un uno de enero, sin duda, con sabor a poco sueño y las calles silenciosas. Las caras de quienes nos cruzamos apuntan descompuestas el inicio del año tras una noche de celebración. Y aquí estoy, una vez más, celebrando compartir con ustedes mis ideas o reflexiones. Hoy, uno de enero, en un guiño al periodismo, que tanto amo, les dedico unas letras y les agredezco su tiempo dedicado y cómplice a leer lo que escribo.

Ha vuelto a salir el sol, aunque nos hayamos levantado más tarde, y volverá a anochecer, aunque nos parezca más temprano. Como les apuntaba hace unos días, deseo compartir en este 2019 muchos buenos momentos y dejar de referirme a cosas que nos preocupan y que nos hacen vulnerables como seres sociales. Quiero empatizar con ustedes durante estos doce meses que hoy iniciamos y sacarles una sonrisa o un pensamiento que nos haga reconocer nuestra grandeza.






viernes, 16 de febrero de 2018

Yoísmo

Vivimos irremediablemente unos años de cambio. Hemos superado el tiempo de lo sencillo y hoy entendemos que el mundo gira en torno a nuestro ego. Es demostrable en acciones sencillas, desde los populares selfies hasta las colas para pagar en el supermercado o para subir a un autobús. Pareciera que no existe nadie más que nosotros.

Nos conmocionamos cuando conocemos una desgracia, pero la pena no nos dura siquiera unos minutos. Luego seguimos con lo nuestro. Cada vez es más difícil empatizar y nuestra conducta como sociedad nos está volcando a un modelo de vida individualizado y egoísta, donde hay consolas para jugar contra una máquina y teléfonos móviles con los que compartir cafés.

Cuando entendamos que la razón de la existencia está en la integración y la cooperación, quizás entonces hayamos perdido el hábito y seamos autómatas.

lunes, 1 de enero de 2018

Hoy sí

Hoy sí. Hoy es el día. Vuelve a ser uno de enero. Contradigo un año más el nombre de mi blog; y ojalá me conteadijera solamente una vez al año.

Este espacio que creé aludiendo de forma explícita al periodismo, profesión que amo y que siempre fue mi vocación. Aquí comparto algunas reflexiones o pensamientos y me encanta que sea un punto de encuentro con ustedes, con sus opiniones.

Les deseo un feliz y cálido año 2018 donde podamos interactuar sobre cosas buenas, que las noticias que protagonicen estos 12 meses sean esperanzadoras y el balance del año nos haga brindar con una gran sonrisa de recuerdo.

Sean muy felices.

martes, 25 de julio de 2017

Comparte

Hace unos años compartir se refería a darle a tu compañero de clase medio bocata en el recreo o a intercambiar cromos con tus amigos. Hoy el significado de compartir se ha mediatizado básicamente por la incidencia de los medios de masas.

Las redes sociales nos invitan cada día a compartir nuestras fotos, nuestro estado de ánimo, nuestra opinión y hasta nos recuerda los cumpleaños de nuestros contactos. Así, miles de personas pueden conocer qué tal nos lo pasamos en nuestras vacaciones o cuál es nuestra reacción ante un gran suceso. Todos esos datos, a los que apenas prestamos atención, son muy útiles para empresas que gestionan esa información sobre nosotros para comercializar. A todos nos han propuesto productos de nuestro interés sin haberlo solicitado.

En la era de la información compartimos con perdonas ajenas nuesteas fotos y anécdotas pero a veces no tenemos tiempo para compartir con quienes valoran nuestra presencia. Y eso, por desgracia, también nos pasa a todos.

lunes, 13 de junio de 2016

Comer solo

Es notorio que un hábito de la cultura popular española es reunirse en celebraciones y festejos en torno a una mesa y comer con familiares, amigos, compañeros, etc. De hecho, buena parte de la vida social se realiza en reuniones donde la comida es un elemento indispensable.Como seres sociables nos gusta compartir, hablar y dialogar mientras comemos, porque no sólo nos alimentamos para saciar nuestro apetito.

Me he dado cuenta que en superficies comerciales y tiendas los empleados muchas veces salen al exterior durante el tiempo que tienen para comer y me los he encontrado en pasillos, halls o aparcamientos comiendo incluso sentados en el suelo. Me sorprende que dentro de las políticas de empresas no se atienda el cuidado a los empleados en este sentido. Se conseguiría simplemente habilitando una salita con una mesa, algunas sillas, una nevera y microondas, que a la par de lugar donde alimentarse se convierta en una zona de descanso y recreo.

Comer solo muchas veces entraña algo de tristeza. Muchas veces ponemos la radio o la televisión  para sentirnos acompañados y no sentir que estamos únicamente ante el plato. Nuestro ejercicio de alimentación es más sofisticado que en el universo animal. Nos gusta compartir un café, brindar, invitarnos, etc. de forma que estar acompañados a la mesa siempre hará más llevadero el menú.

domingo, 30 de agosto de 2015

Comida de por medio

En nuestra cultura el acto de reunirse y celebrar está estrictamente relacionado con la comida. Cumpleaños, bodas, comuniones  y otro tipo de eventos no se entienden sin un brindis y aunque sea un mínimo aperitivo.

Este hecho está tan intrínsecamente asentado en nuestra sociedad que las personas que tienen algún trastorno alimentario tienen limitadas sus relaciones interpersonales. No haríamos los mismos planes si en lugar de coincidir con nuestros familiares para compartir un almuerzo, un café o una copa, quedásemos para pasear o exclusivamente para dialogar. De hecho, algunas conversaciones serían inviables sin un refrigerio de por medio.

Cuando llega una visita a una casa lo primero que realizamos es el ofrecimiento de tomar algo. Y es que la invitación a compartir momentos a la mesa es una forma de relacionarnos, como decía, bien instaurada entre nosotros. Sigamos brindando y que no falte el piscolabis.


martes, 24 de marzo de 2015

¿No lo has visto?

¿Aún no lo has visto? Es increíble. Es de lo que habla todo el mundo. Miles y miles de "me gusta" y contenidos retuiteados por multitud de seguidores de unos y otros. Es el mundo de las redes, un entretejido virtual, social y de un alto componente sociológico, sin duda.

Historias triviales han cobrado un protagonismo desmesurado, que no se entendería fuera de este contexto. Me remito, por ejemplo, al caso del famoso vestido del que todo hijo de vecino examinó su color. Hasta conocemos vocabulario propio del uso de las redes sociales, como "hacerse viral". Multitud de vídeos o fotografías han logrado reproducirse masivamente en un corto período de tiempo.

Por otro lado, están los "memes" o bromas que ridiculizan personajes o situaciones. Seguro que habrá visto al pequeño Nicolás haciendo de las suyas en algunas fiestas patronales o un montaje de la embarcación de la Virgen del Carmen en la misma plaza del Charco tras las lluvias invernales. De verlo no se libra nadie, porque si no lo ve mediante las redes, algún conocido se asegurará de hacérselo llegar por WhatsApp.

Estamos inmersos en las redes sociales, atrapados. Si no publica información propia, aparecerá en etiquetas de amigos hasta en las imágenes más insospechadas. El derecho y el respeto a la privacidad se convierten casi en una utopía. Y son gratuitas, sí, pero vaya negocio. La información mueve el mundo y lo que entra en la red es para quedarse.