Probablemente haya visto ayer las espeluznantes imágenes del ataque a la población siria, que ha sido víctima de un brutal atentado contra la integridad y la dignidad de las personas.
Los civiles acaban sufriendo las consecuencias de las desavenencias políticas de los gobiernos que son hipócritas, insensibles y sobre todo evitables. Niños mueren asfixiados por intoxicación debido a la aspiración de gases tóxicos. Miles de personas mueren o sufren la guerra, mientras los mandatarios no hacen más que mover ficha en una partida estúpida y que se ha convertido en una verdadera masacre.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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lunes, 9 de abril de 2018
domingo, 20 de agosto de 2017
Dolor
Este agosto el dolor nos ha tocado de cerca y nos hemos dado cuenta de que somos vulnerables. Igual de sensibles que cuando la tragedia ocurre en otro lugar, pero hemos sentido el dolor más nuestro, más cercano, que habla nuestro idioma.
Cuando conocemos la identidad de los fallecidos en un atentado como el que ocurrió en Barcelona esta semana, sean turistas o nacionales, sentimos nuestro ese dolor marcado por la injusticia. Las velas, las flores, los escritos de condolencia son la señal de la solidaridad de un pueblo despierto y empático que lamenta el dolor de los nuestros.
Las muestras de humanidad de profesionales de la hostelería, de taxistas, de comerciantes y de ciudadanos anónimos me hacen sentir orgullosa del país donde vivo. Sin dejar de mencionar la exquisita y necesaria labor de las fuerzas de seguridad.
Cuando todos nos hemos sentido atacados la mejor respuesta no es otra ofensa, sino el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica, para demostrar que más allá de las diferencias políticas somos una nación unida, solidaria y ejemplar.
Cuando conocemos la identidad de los fallecidos en un atentado como el que ocurrió en Barcelona esta semana, sean turistas o nacionales, sentimos nuestro ese dolor marcado por la injusticia. Las velas, las flores, los escritos de condolencia son la señal de la solidaridad de un pueblo despierto y empático que lamenta el dolor de los nuestros.
Las muestras de humanidad de profesionales de la hostelería, de taxistas, de comerciantes y de ciudadanos anónimos me hacen sentir orgullosa del país donde vivo. Sin dejar de mencionar la exquisita y necesaria labor de las fuerzas de seguridad.
Cuando todos nos hemos sentido atacados la mejor respuesta no es otra ofensa, sino el respeto, la tolerancia y la convivencia pacífica, para demostrar que más allá de las diferencias políticas somos una nación unida, solidaria y ejemplar.
domingo, 15 de noviembre de 2015
Una masacre cercana
Los actos de atentado que se produjeron la noche del viernes en París han causado la indignación, la preocupación y la alarma en miles de ciudadanos europeos. Inmediatamente las redes sociales se llenaron de mensajes de apoyo. Yo también lo he hecho porque no concibo la barbarie en ningún término y menos en nombre de un Dios, sea cual sea.
Lo único que me he cuestionado es si haríamos lo mismo y nos solidarizáramos en la misma medida en el caso de que el atentado hubiera ocurrido en un país más lejano. En Siria se suceden centenares de muertes al día y no he visto un hastag que reivindique sumarse a la causa o facebook facilite añadir a tu perfil la bandera de la población afectada.
Simplemente me planteo que nos duela porque ha sido cerca, porque muchos europeos han estado o han pensado viajar a París. Y con ello no le resto gravedad, sino que intento entendernos. Las vidas valen lo mismo de donde quiera que procedan y los malos no lo son todos porque vengan del mismo sitio. Que en este caso no paguen justos por pecadores, porque eso es exactamente lo que estamos lamentando.
Lo único que me he cuestionado es si haríamos lo mismo y nos solidarizáramos en la misma medida en el caso de que el atentado hubiera ocurrido en un país más lejano. En Siria se suceden centenares de muertes al día y no he visto un hastag que reivindique sumarse a la causa o facebook facilite añadir a tu perfil la bandera de la población afectada.
Simplemente me planteo que nos duela porque ha sido cerca, porque muchos europeos han estado o han pensado viajar a París. Y con ello no le resto gravedad, sino que intento entendernos. Las vidas valen lo mismo de donde quiera que procedan y los malos no lo son todos porque vengan del mismo sitio. Que en este caso no paguen justos por pecadores, porque eso es exactamente lo que estamos lamentando.
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