Hoy sí. Hoy es uno de enero. Y aquí estoy una vez más a las puertas de un año y esta vez ante la apertura de una década: los años 20 del siglo XXI.
A pesar de los devenires del día a día, debemos afrontar un nuevo año con energía y con ilusión. Hoy en muchas partes de España hemos tenido un regalo; y es que hemos comenzado el mes de enero disfrutando de un sol espectacular.
Y hoy, arrancando la solapa del calendario, te deseo un año donde predominen los buenos momentos, los abrazos, el tiempo compartido, el aprendizaje...
Feliz año nuevo, lectores. Disfruten.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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miércoles, 1 de enero de 2020
sábado, 23 de diciembre de 2017
Con los ojos de un niño
Hace algunos días escuché una conversación de una señora que decía haberle contado a su hijo la verdad de la Navidad al cumplir los 10 años. Lo primero que imaginé fue cuál sería la sensación del chico. Vaya decepción, es lo que hemos pensado todos, pero enseguida me planteé ¿cuál es la edad adecuada para dejar de creer?
La magia de estas fechas se vive diferente desde la visión de un niño. La ilusión, la entrega, la motivación por decorar la casa, cantar villancicos, disfrutar de la cabalgata... ¿Por qué dejar de hacerlo o simplemente hacerlo como autómatas sin permitirnos gozar como enanos?
Mancharnos de purpurina, comer chocolate, todo sabría mejor si lo hiciéramos como ellos. Así que "arre, arre, arre"... y no olviden poner el zapato el 5 de enero.
La magia de estas fechas se vive diferente desde la visión de un niño. La ilusión, la entrega, la motivación por decorar la casa, cantar villancicos, disfrutar de la cabalgata... ¿Por qué dejar de hacerlo o simplemente hacerlo como autómatas sin permitirnos gozar como enanos?
Mancharnos de purpurina, comer chocolate, todo sabría mejor si lo hiciéramos como ellos. Así que "arre, arre, arre"... y no olviden poner el zapato el 5 de enero.
domingo, 3 de diciembre de 2017
Descubriendo
Hoy una persona mayor me ha mirado, hemos intercambiado apenas unas palabras y me ha recordado que tenga uno la edad que tenga, nunca es tarde para descubrir, para emprender nuevas experiencias y llenar la mochila de vivencias. La ilusión no tiene fecha de caducidad, ni se corresponde sólo con la infancia.
Pensándolo un poco, conozco a octogenarios con más ímpetu y más ganas que algunos veinteañeros. Para comerse el mundo sólo hay que tener hambre.
¿Quién dijo que no se puede uno poner retos a su edad? Nunca es tarde para aprender un idioma, probar comida exótica, iniciarse en un deporte o pintar un cuadro. Miles de ideas: ¿Tocar un instrumento? ¿Tirarse en paracaídas? ¿Bailar tango?
Los niños tampoco preguntan. No se plantean las cosas antes de hacerlas, ni se cuestionan si seran capaces de llevarlas a cabo. No tienen miedo. Ése es el camino y allá van. Adelante.
Pensándolo un poco, conozco a octogenarios con más ímpetu y más ganas que algunos veinteañeros. Para comerse el mundo sólo hay que tener hambre.
¿Quién dijo que no se puede uno poner retos a su edad? Nunca es tarde para aprender un idioma, probar comida exótica, iniciarse en un deporte o pintar un cuadro. Miles de ideas: ¿Tocar un instrumento? ¿Tirarse en paracaídas? ¿Bailar tango?
Los niños tampoco preguntan. No se plantean las cosas antes de hacerlas, ni se cuestionan si seran capaces de llevarlas a cabo. No tienen miedo. Ése es el camino y allá van. Adelante.
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martes, 30 de mayo de 2017
Siguiendo tu estela
Esta tarde vi a un niño acompañado de quien parecía su padre volando una cometa. No era una de esas modernas que se compran con formas de animales o motivos geométricos, sino una cometa artesanal. De las que nos hacían antes nuestros padres, con caña, papeles de colores y una cuerda.
En ese momento pensé: ¿qué mejor manera de celebrar el día de Canarias que transmitiendo tradiciones? En mi fantasía me pareció verles construirla juntos y salir a volarla con tanta ilusión...
Eso es la felicidad: momentos compartidos, ilusión, aprendizaje, libertad y seguir la estela que han marcado quienes nos educan, pero mover nosotros los hilos al ritmo del viento.
En ese momento pensé: ¿qué mejor manera de celebrar el día de Canarias que transmitiendo tradiciones? En mi fantasía me pareció verles construirla juntos y salir a volarla con tanta ilusión...
Eso es la felicidad: momentos compartidos, ilusión, aprendizaje, libertad y seguir la estela que han marcado quienes nos educan, pero mover nosotros los hilos al ritmo del viento.
lunes, 23 de mayo de 2016
Pequeñas lecciones
Quienes estamos en contacto con niños, podemos afirmar que cada día aprendemos algo de ellos. Se trata de pequeñas lecciones que nos dan a diario y de las que a veces no somos conscientes.
Sin duda, los pequeños son maestros en sinceridad, en espontaneidad y en alegría. No son amigos de formalidades y disfrutan y nos hacen disfrutar de los momentos triviales, pero que son muchas veces la mayor riqueza.
Las risas, los guiños, comer con las manos, cantar en el coche, la plastilina... son elementos que pueden entrañar felices circunstancias, o no tanto. Pero debemos admitir que nos enseñan a perder la rigidez y el encorsetamiento social que nos es impuesto y a ser partícipe de los juegos, de la más tierna infancia y de la naturalidad más allá de la aprobación. Despatarrarse en el sofá, llenar la bañera y jugar con el agua, soñar con los ojos abiertos y no dejar de ser un niño. Quiero aprender eso, asimilarlo y que forme parte de mí. No perder la ilusión, sin que esté reñido con la responsabilidad. Conservar la esencia, que es lo que nos hace lo que nosotros somos.
Sin duda, los pequeños son maestros en sinceridad, en espontaneidad y en alegría. No son amigos de formalidades y disfrutan y nos hacen disfrutar de los momentos triviales, pero que son muchas veces la mayor riqueza.
Las risas, los guiños, comer con las manos, cantar en el coche, la plastilina... son elementos que pueden entrañar felices circunstancias, o no tanto. Pero debemos admitir que nos enseñan a perder la rigidez y el encorsetamiento social que nos es impuesto y a ser partícipe de los juegos, de la más tierna infancia y de la naturalidad más allá de la aprobación. Despatarrarse en el sofá, llenar la bañera y jugar con el agua, soñar con los ojos abiertos y no dejar de ser un niño. Quiero aprender eso, asimilarlo y que forme parte de mí. No perder la ilusión, sin que esté reñido con la responsabilidad. Conservar la esencia, que es lo que nos hace lo que nosotros somos.
jueves, 31 de marzo de 2016
Gotas de lluvia
Ayer conducía por la ciudad y delante de mí iba un coche blanco. Al momento me percaté de que de una de las puertas traseras salía una pequeña mano que sostenía una botella plástica de agua sin tapón. Me invadió la curiosidad y lo seguí durante varios metros hasta que en una curva pude ver de lo que se trataba.
Era un niño, de unos 6 o 7 años de edad, moreno y con una gran sonrisa alumbrando su cara. Estuvo un buen rato, al menos hasta que yo tomé otro camino, soportando la botella por fuera de la ventanilla con la intención de que se llenara de agua de lluvia. Pues vaya trabajo, pensé.
Me hizo sonreir, reflexionar y admirar la ilusión que tenemos cuando somos niños, de qué manera creemos poder solventar cualquier inconveniencia. Vaya usted a saber cuáles serían la propiedades milagrosas de las gotas de lluvia. Desde luego que las guardaría como un valioso tesoro. Y con razón.
Era un niño, de unos 6 o 7 años de edad, moreno y con una gran sonrisa alumbrando su cara. Estuvo un buen rato, al menos hasta que yo tomé otro camino, soportando la botella por fuera de la ventanilla con la intención de que se llenara de agua de lluvia. Pues vaya trabajo, pensé.
Me hizo sonreir, reflexionar y admirar la ilusión que tenemos cuando somos niños, de qué manera creemos poder solventar cualquier inconveniencia. Vaya usted a saber cuáles serían la propiedades milagrosas de las gotas de lluvia. Desde luego que las guardaría como un valioso tesoro. Y con razón.
lunes, 5 de enero de 2015
Añoranza
Hablando con personas con las que habitualmente he coincidido durante un período de tiempo, han comentado los regalos que recibían en el día de Reyes cuando eran niños. Aquellos que ya cuentan decenas describen las muñecas de cartón que les regalaban en los años cincuenta o las naranjas y golosinas que repartían Sus Majestades por aquella época.
Una mujer de menos edad contó en voz alta y con la mirada hacia el suelo que siempre esperaba entre sus regalos una bicicleta. Todos los años se presentaba con la misma ilusión, pero el tan ansiado juguete nunca llegó. Ella justifica que eran muchos hermanos y que sus padres no podían complacerlos en todo, porque no tenían mucho dinero. Aún así, siempre anheló la bicicleta y jugaba con las que les habían traído los Reyes Magos a sus amigos y vecinos.
Hoy, una noche mágica para los pequeños, habrá niños que seguirán soñando con juguetes o regalos que no obtendrán porque, por desgracia, la situación económica se ha revertido. Hoy son muchos los padres que no pueden ver complacidos a sus hijos porque no tienen dinero apenas para subsistir y mucho menos para comprar juguetes.
Una mujer de menos edad contó en voz alta y con la mirada hacia el suelo que siempre esperaba entre sus regalos una bicicleta. Todos los años se presentaba con la misma ilusión, pero el tan ansiado juguete nunca llegó. Ella justifica que eran muchos hermanos y que sus padres no podían complacerlos en todo, porque no tenían mucho dinero. Aún así, siempre anheló la bicicleta y jugaba con las que les habían traído los Reyes Magos a sus amigos y vecinos.
Hoy, una noche mágica para los pequeños, habrá niños que seguirán soñando con juguetes o regalos que no obtendrán porque, por desgracia, la situación económica se ha revertido. Hoy son muchos los padres que no pueden ver complacidos a sus hijos porque no tienen dinero apenas para subsistir y mucho menos para comprar juguetes.
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