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martes, 10 de octubre de 2017

Tu admirador

Hoy iba caminando por la calle tras un niño y su padre. Este último levantaba considerablemente la voz y reñía al pequeño, que a mi juicio no tendría más de 6 o 7 años, por no jugar bien al fútbol. El niño caminaba con el equipaje puesto y la cabeza baja.

En algunos momentos me dieron ganas de intervenir. Me hervía la sangre de ver cómo acusaba a su hijo de no moverse bien y le increpaba diciendo que iba a comentarle al entrenador que lo dejara en el vestuario, ante lo que el pequeño levantó la cabeza y gritó : "No".

No pretendo que los padres jaleen y alaben a sus hijos de manera desmesurada, pero el ánimo debería venir con ellos, trabajado desde casa. Seguramente no sea el mejor, ni llegue a ser Messi, pero lo mínimo sería que sus padres confiaran en él y le admiren por lo que hace.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Medirse

En una sociedad competitiva, compararse con los demás es natural, pero querer superarlos es un reto que muchos se proponen día a día. Las exigencias sociales hacen que no sólo se luche por ser el más delgado, el más guapo, sino también el que más viaja, o el que se saca más fotos felices y las cuelga en facebook.

Pero en realidad ser competitivo no supone una recompensa. Estar formado, titulado, dominar los idiomas, etc. no garantiza que logres un puesto de trabajo antes que alguien que no lo tiene. Las influencias y la agenda de contactos paracen prevalecer ante la preparación.

El ritmo de vida se convierte en agónico. Cada vez hay que estar más "a la última", hay que saber hacer de todo para no acabar haciendo nada. Conducir, hablar otras lenguas, dominar las nuevas tecnologías, ser educado, estar titulado, tener don de gentes, buena presencia física, habilidades profesionales y otra ristra  de tantas otras aptitudes.

Estas pretensiones hacen que nos midamos con otros emejantes, que nos comparemos, y no siempre acabaremos perdiendo. Tal vez poseamos otras muchas destrezas que el contrario no domina ¿Qué hay de la honradez, la responsabilidad y la aplicación en el trabajo? Vaya, que eso no se valora, más vale jugar bien al Monopoly, seguro que será más práctico.