Hoy es el día del trabajador y celebramos esta fecha en unas circunstancias muy distintas a las de otros años. Con cansancio, pero con orgullo y sentido de pertenencia a una colectividad que lucha por este país.
Hemos sido testigos de miles de trabajadores que están aumentando considereblamente sus turnos de trabajo sin esperar nada a cambio. Médicos, enfermeros, policías, bomberos, profesores... Me emociona saber que hay personas que se ofrecen a cocinar a quienes no tienen nadie que les atienda, voluntarios que hacen la compra o limpian las casas de sus vecinos.
Estos días han abundado manifestaciones artísticas, deportivas, de ocio solo por el mero objetivo de llegar a los demás, pero nadie ha pensado en dinero; simplemente hacen su labor. Hay quienes han aumentado su producción y su jornada para darnos servicios a los demás.
Gracias a todos los trabajadores de este país. Mi recuerdo especial a quellos que han tenido que cerrar sus negocios y a los que han perdido su empleo. También a los que han inventado nuevas estrategias de venta para seguir funcionando, aunque sea a menos capacidad. Esto deja huella y nos recordará lo valiosos que somos.
Feliz día.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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viernes, 1 de mayo de 2020
viernes, 10 de abril de 2020
Por ellos
Abril de 2020. Seguimos confinados por la mayor crisis sanitaria de nuestra historia. Hoy se cumplen 27 días de aislamiento social y lanzo una reflexión por ellos, por las personas que siguen trabajando en un entorno hostil y peligroso, cuando todos los demás nos resguardamos.
Son muchos: sanitarios, policías, bomberos y personal de las fuerzas de seguridad, pero son también agricultores, ganaderos, limpiadores, transportistas, panaderos y todos aquellos que están muy alejados de los salarios galácticos, pero que hoy se han convertido en imprescindibles en esta lucha.
Gracias a la gente humilde, que sigue luchando día a día por sacar este país adelante, que trabaja con miedo, pero con la esperanza de vencer al virus que asola el país y gritar por ganar la batalla.
Gracias a ellos, gracias a todos. Por ellos y sobre todo, gracias a ellos, seguimos adelante.
Son muchos: sanitarios, policías, bomberos y personal de las fuerzas de seguridad, pero son también agricultores, ganaderos, limpiadores, transportistas, panaderos y todos aquellos que están muy alejados de los salarios galácticos, pero que hoy se han convertido en imprescindibles en esta lucha.
Gracias a la gente humilde, que sigue luchando día a día por sacar este país adelante, que trabaja con miedo, pero con la esperanza de vencer al virus que asola el país y gritar por ganar la batalla.
Gracias a ellos, gracias a todos. Por ellos y sobre todo, gracias a ellos, seguimos adelante.
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martes, 26 de febrero de 2019
Que me disculpen
Que me disculpen, pero nunca he entendido la exposición de la mujer en ciertos ámbitos cosificándola o cosificándose como si fuera un adorno o un premio.
Me remito a casos como a la fotografía de una mujer con poca ropa junto a un coche de alta gama, o a la recepción de los deportistas ramo de flores en mano en la parte trasera del pódium.
Lo mismo ocurre con la labor de ciertas azafatas y ni digamos las condiciones que requieren para contratarlas. Sin ir más lejos es lo que ha sucedido con el Mobile World Congress de Barcelona. Se exigen mujeres diez en cuanto al físico, se las explota laboralmente y se les paga una miseria.
Me niego a aceptarlo. Lo denuncio porque me molesta y me perturba que lo aceptemos como si tal cosa y lo sigamos admitiendo con la boca cerrada.
Me remito a casos como a la fotografía de una mujer con poca ropa junto a un coche de alta gama, o a la recepción de los deportistas ramo de flores en mano en la parte trasera del pódium.
Lo mismo ocurre con la labor de ciertas azafatas y ni digamos las condiciones que requieren para contratarlas. Sin ir más lejos es lo que ha sucedido con el Mobile World Congress de Barcelona. Se exigen mujeres diez en cuanto al físico, se las explota laboralmente y se les paga una miseria.
Me niego a aceptarlo. Lo denuncio porque me molesta y me perturba que lo aceptemos como si tal cosa y lo sigamos admitiendo con la boca cerrada.
miércoles, 3 de octubre de 2018
Empoderamiento
Hace pocos días ha surgido una iniciativa empresarial en el sector de los medios de comunicación que se denomina @elpais_fem y que "pone el foco en contar cómo avanza el feminismo en el mundo". Enhorabuena y en hora buena.
Ya es momento de que las mujeres nos pronunciemos. El sector femenino lleva siglos asumiento papeles de total trascendencia para la vida social y ha tenido muy poco reconocimiento. Como sucedía mucho tiempo atrás, hoy lamentablemente se sigue tratando a la mujer como un objeto, como una esclava y como un ente sin voluntad en muchos más casos de los que nos imaginamos.
Las palabras empoderamiento y feminismo han salido al panorama mediático porque hemos sido nosotras quienes reivindicamos la igualdad en todos los ámbitos y el respeto a nuestra integridad. Una muestra sin precedentes se vio en las calles y en las redes sociales el pasado 8 de marzo. A la par han salido críticas tildando de "feminazis" y otros calificativos para denominar la lucha por un derecho que se reconoce legislativamente, pero que en la práctica no es asumido por gran parte de la población.
Empoderar es hacer fuerte a un grupo social desfavorecido y esa es nuestra lucha. Gritarlo, hacerlo visible, reivindicarlo pero sobre todo demostrar con acciones cotidianas que la mujer es igual de meritoria que el hombre. Hace falta hacerlo mucho más patente en puestos de liderazgo y gobernanza como ejemplo de la trascendencia del papel femenino en todos los sectores. Porque de la valía y la profesionalidad de la mujer no me cabe ninguna duda.
Ya es momento de que las mujeres nos pronunciemos. El sector femenino lleva siglos asumiento papeles de total trascendencia para la vida social y ha tenido muy poco reconocimiento. Como sucedía mucho tiempo atrás, hoy lamentablemente se sigue tratando a la mujer como un objeto, como una esclava y como un ente sin voluntad en muchos más casos de los que nos imaginamos.
Las palabras empoderamiento y feminismo han salido al panorama mediático porque hemos sido nosotras quienes reivindicamos la igualdad en todos los ámbitos y el respeto a nuestra integridad. Una muestra sin precedentes se vio en las calles y en las redes sociales el pasado 8 de marzo. A la par han salido críticas tildando de "feminazis" y otros calificativos para denominar la lucha por un derecho que se reconoce legislativamente, pero que en la práctica no es asumido por gran parte de la población.
Empoderar es hacer fuerte a un grupo social desfavorecido y esa es nuestra lucha. Gritarlo, hacerlo visible, reivindicarlo pero sobre todo demostrar con acciones cotidianas que la mujer es igual de meritoria que el hombre. Hace falta hacerlo mucho más patente en puestos de liderazgo y gobernanza como ejemplo de la trascendencia del papel femenino en todos los sectores. Porque de la valía y la profesionalidad de la mujer no me cabe ninguna duda.
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sábado, 6 de mayo de 2017
No madres
Mañana se celebra el día de la madre. Se reconoce la grandeza de la mujer para dar vida. Reconozco, respeto y admito a las madres, pero también, y por supuesto, a las mujeres que no lo son.
A aquellas que han decidido no serlo. Sin más. Lo triste es que tengan que dar explicaciones de esa decisión, que más allá de que pueda ser por anteponer la vida profesional a la familiar, por no querer asumir esa responsabilidad o no poder concebirlo, es una cuestión meramente personal de la que no hay que dar explicaciones a nadie.
Una mujer que no es madre es igual de mujer que la que lo es. Es capaz de brindar el mismo amor, de ser cómplice y de saber compartir valores y educar. Lo puede hacer con otras personas que no sean sus hijos y no tiene merma en su carácter.
El feroz ritmo de vida de este siglo, la constante brecha que atraviesa la mujer en la incorporación al trabajo, las exigencias sociales y el persistente machismo han retrasado y lastrado sus posibilidades para independizarse y tener familia, a pesar de su idoneidad formativa en muchos casos.
Hoy aún se mira con rareza a quienes deciden no ser madres. Al hombre rara vez se le piden explicaciones, pero la mujer parece tener que dar cuenta de sus determinaciones. Y luego vamos de modernos, liberales e igualitarios.
A aquellas que han decidido no serlo. Sin más. Lo triste es que tengan que dar explicaciones de esa decisión, que más allá de que pueda ser por anteponer la vida profesional a la familiar, por no querer asumir esa responsabilidad o no poder concebirlo, es una cuestión meramente personal de la que no hay que dar explicaciones a nadie.
Una mujer que no es madre es igual de mujer que la que lo es. Es capaz de brindar el mismo amor, de ser cómplice y de saber compartir valores y educar. Lo puede hacer con otras personas que no sean sus hijos y no tiene merma en su carácter.
El feroz ritmo de vida de este siglo, la constante brecha que atraviesa la mujer en la incorporación al trabajo, las exigencias sociales y el persistente machismo han retrasado y lastrado sus posibilidades para independizarse y tener familia, a pesar de su idoneidad formativa en muchos casos.
Hoy aún se mira con rareza a quienes deciden no ser madres. Al hombre rara vez se le piden explicaciones, pero la mujer parece tener que dar cuenta de sus determinaciones. Y luego vamos de modernos, liberales e igualitarios.
viernes, 3 de febrero de 2017
Conciliación y educación
Los nefastos horarios de trabajo de la mayoría de los empleos de nuestro país implican para los padres renunciar a parte de la educación de sus hijos. Evidentemente, los turnos partidos y las jornadas laborales a favor de los beneficios comerciales traen consecuencias para la convivencia familiar.
El resultado implícito es buscar alternativas que conlleven la ocupación del tiempo no escolar de los niños. Deporte, clases de idiomas, actividades artísticas y un largo etcétera suplen las horas que deberían compartir con sus padres.
Tras la jornada de trabajo a éstos les esperan las labores domésticas, compromisos sociales, etcétera, por lo que la paternidad probablemente se convierte en algo totalmente ajeno a lo que habían planeado.
Mención aparte merece la ocupación de los abuelos al cuidado de los nietos, ayuda esencial para muchos y no siempre valorada.
No pierdo la esperanza de que en algún momento las instituciones consideren la relevancia de la unión familiar y aboguen por crear empleos que logren la conciliación. Por el bien de todos.
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miércoles, 25 de enero de 2017
Saber acoger
Hay determinadas personas que tienen consigo cierta habilidad para integrar a aquellos otros que se unen a un grupo con posterioridad. Ocurre en las ocasiones en que quien es nuevo en un colectivo se siente solo, fuera de lugar y la timidez le juega malas pasadas. Por fortuna, en estos casos suele aparecer una persona cuya sonrisa y afán conciliador facilitan la relación y hace como si le dieran un empujoncito al nuevo miembro.
Piense cuando se ha unido a una clase, a un equipo de deporte, a un trabajo. Los inicios una vez que el grupo ya está formado son desventajosos para el nuevo, pero cuando interviene alguien empático y actúa a su favor hace el trance mucho más llevadero.
He conocido a varias personas así en mis experiencias. Es una actitud que admiro, valoro y he aprendido a repetir con quienes viven esta situación que relato. Ser amable no es nada costoso. A veces basta con presentarnos y darles la bienvenida. Es una respuesta cortés a la par que coherente, pero es sobre todo solidaria para quien se une.
Piense cuando se ha unido a una clase, a un equipo de deporte, a un trabajo. Los inicios una vez que el grupo ya está formado son desventajosos para el nuevo, pero cuando interviene alguien empático y actúa a su favor hace el trance mucho más llevadero.
He conocido a varias personas así en mis experiencias. Es una actitud que admiro, valoro y he aprendido a repetir con quienes viven esta situación que relato. Ser amable no es nada costoso. A veces basta con presentarnos y darles la bienvenida. Es una respuesta cortés a la par que coherente, pero es sobre todo solidaria para quien se une.
miércoles, 31 de agosto de 2016
Un regalo laboral
Finalizo una etapa profesional en la que he desarrollado de manera primordial la atención al público. En un puesto de trabajo donde la principal tarea es proporcionar información, he recibido más de lo que he dado.
Cada día al abrir las puertas entran a la oficina decenas de personas, cada una con una historia, todas diferentes y todas especiales. Unas más agradables que otras, pero todas significan algo en mi día. Una sonrisa, un apretón de manos, un agradecimiento cordial, sin duda me llevo un saco lleno de buenos recuerdos.
El contacto con extranjeros también añade al trabajo un ambiente multicultural, diverso y plural, que me ha permitido conocer a visitantes desde Australia a Canadá. Recuerdo una señora americana que me dijo que tenía nombre de planeta, por la semejanza de Yurena con la pronunciación de Urano en inglés. Como ella, varias personas y anécdotas que han hecho de esta experiencia un período inolvidable para mí.
Conversaciones, momentos compartidos, que me enriquecen como persona y que me nutren de experiencia. Son regalos que me ha proporcionado esta andadura laboral y que me hacen ser más competente y reforzar mi afinidad hacia el trato con las personas.
Cada día al abrir las puertas entran a la oficina decenas de personas, cada una con una historia, todas diferentes y todas especiales. Unas más agradables que otras, pero todas significan algo en mi día. Una sonrisa, un apretón de manos, un agradecimiento cordial, sin duda me llevo un saco lleno de buenos recuerdos.
El contacto con extranjeros también añade al trabajo un ambiente multicultural, diverso y plural, que me ha permitido conocer a visitantes desde Australia a Canadá. Recuerdo una señora americana que me dijo que tenía nombre de planeta, por la semejanza de Yurena con la pronunciación de Urano en inglés. Como ella, varias personas y anécdotas que han hecho de esta experiencia un período inolvidable para mí.
Conversaciones, momentos compartidos, que me enriquecen como persona y que me nutren de experiencia. Son regalos que me ha proporcionado esta andadura laboral y que me hacen ser más competente y reforzar mi afinidad hacia el trato con las personas.
miércoles, 22 de junio de 2016
Fracaso
Una de estas tardes escuché en la radio a Pepe Viyuela hablando sobre una colaboración que realizaba para ayudar a personas refugiadas. Me perdí del argumento de lo que decía cuando le escuché pronunciar la frase: "En esta sociedad el fracaso no se perdona" y me quedé pensando en lo que eso significa.
No le he dado demasiadas vueltas, pero aunque parezca deplorable creo que es cierto. No sólo no se perdona el fracaso, sino que se condena y me he preguntado ¿qué es fracaso? y ¿quién o qué lo determina?
¿Acaso es fracaso suspender un examen o no encontrar un trabajo? ¿Ser un fracasado es no saber, no poder, no querer? Desde mi punto de vista el fracaso es no ser tolerante, distinto, abierto y dispuesto. El fracaso es marcar la diferencia, señalar, condenar, ridiculizar.
No hay que compararse con nadie para ver si has logrado una meta. Simplemente haz de marcarte tus propios objetivos; así siempre irás hacia adelante. No te midas, puedes hacerlo. Y si no lo logras, podrás volver a intentarlo. ¿Quién o qué te lo impide? Sólo es cuestión de actitud y resiliencia.
No le he dado demasiadas vueltas, pero aunque parezca deplorable creo que es cierto. No sólo no se perdona el fracaso, sino que se condena y me he preguntado ¿qué es fracaso? y ¿quién o qué lo determina?
¿Acaso es fracaso suspender un examen o no encontrar un trabajo? ¿Ser un fracasado es no saber, no poder, no querer? Desde mi punto de vista el fracaso es no ser tolerante, distinto, abierto y dispuesto. El fracaso es marcar la diferencia, señalar, condenar, ridiculizar.
No hay que compararse con nadie para ver si has logrado una meta. Simplemente haz de marcarte tus propios objetivos; así siempre irás hacia adelante. No te midas, puedes hacerlo. Y si no lo logras, podrás volver a intentarlo. ¿Quién o qué te lo impide? Sólo es cuestión de actitud y resiliencia.
sábado, 19 de marzo de 2016
Mi padre
Mi padre. De nadie he podido aprender más. Concienzudo, trabajador, metódico y riguroso. Me ha transmitido el amor por el trabajo, el compromiso, la entrega. Es un vigía silencioso, que se preocupa porque todo ande bien, porque caminemos en el sendero correcto.
Ha dejado más huella en mí de la que pensaba. Inevitablemente en muchos aspectos soy como él y me llena de orgullo seguir sus pasos.
Para todos nuestro padre es el mejor y para mí no iba a ser menos. Aprendo cada día y le enseño cosas a él también. Ya va peinando canas y aún guarda la sonrisa de un niño. Es padre y abuelo. Simplemente, lo quiero.
Ha dejado más huella en mí de la que pensaba. Inevitablemente en muchos aspectos soy como él y me llena de orgullo seguir sus pasos.
Para todos nuestro padre es el mejor y para mí no iba a ser menos. Aprendo cada día y le enseño cosas a él también. Ya va peinando canas y aún guarda la sonrisa de un niño. Es padre y abuelo. Simplemente, lo quiero.
viernes, 15 de enero de 2016
Comercios de chinos
Desde hace unos años han ido instaurándose en nuestro país distintos establecimientos regentados por ciudadanos de origen chino. Los restaurantes de comida asiática ya son bastante populares y las tiendas tipo bazar han llegado a muchos rincones del territorio español.
En la mayoría de estos comercios trabaja prácticamente toda la familia, tienen horarios muy amplios y venden casi de todo. Sin embargo, es muy habitual encontrar muchos productos deteriorados y que aun así siguen a la venta. Los precios son bastante económicos y son los reyes de la imitación. Puede llegar a encontrar la réplica de una marca conocida falseada de forma grotesca.
Mención aparte merece el método de seguridad que emplean los trabajadores de estos lugares, puesto que realizan un seguimiento del cliente pasillo a pasillo mientras hablan en su idioma sin ningún tipo de sutileza.
Son un sector del mercado que funciona y que tiene clientes asiduos. Dada la consolidación de sus negocio en Occidente, ahora es frecuente ver a trabajadores españoles en su plantilla. Me consuela que alguien nos entienda cuando preguntamos por algo en particular y dejar de hacer gestos ridículos para explicarnos.
En la mayoría de estos comercios trabaja prácticamente toda la familia, tienen horarios muy amplios y venden casi de todo. Sin embargo, es muy habitual encontrar muchos productos deteriorados y que aun así siguen a la venta. Los precios son bastante económicos y son los reyes de la imitación. Puede llegar a encontrar la réplica de una marca conocida falseada de forma grotesca.
Mención aparte merece el método de seguridad que emplean los trabajadores de estos lugares, puesto que realizan un seguimiento del cliente pasillo a pasillo mientras hablan en su idioma sin ningún tipo de sutileza.
Son un sector del mercado que funciona y que tiene clientes asiduos. Dada la consolidación de sus negocio en Occidente, ahora es frecuente ver a trabajadores españoles en su plantilla. Me consuela que alguien nos entienda cuando preguntamos por algo en particular y dejar de hacer gestos ridículos para explicarnos.
sábado, 26 de diciembre de 2015
Turnos navideños
En esta época navideña las tiendas y grandes superficies se inundan de personas que compran regalos y hacen encargos. El horario comercial se incrementa y los dependientes apenas descansan, empatan turnos y trabajan ahogadamente hasta pasadas las 22:00 horas de lunes a domingo.
Desde luego que los empresarios agradecen la afluencia de público, que trae sustanciosas ganancias en la temporada, pero los trabajadores no conocen festivos ni fines de semana durante este tiempo. El 24 de diciembre dudo que puedan gozar de una "noche buena" a pocas horas de acabar de trabajar, cuando el cansancio debe estar más presente que las ganas de celebrar.
He vivido la angustia de dependientas que no pueden quejarse ni reclamar en este tiempo de escasa empleabilidad y no les queda otra opción que soportar los turnos intempestivos. Me refiero sobre todo a los establecimientos que casi siempre están abiertos para comodidad de los clientes, pero con contratos basura de quienes nos atienden. Los compradores merecemos y exigimos un trato amable, pero muchas veces desconocemos lo que se esconde detrás de la sonrisa amarga de quien nos recibe.
Desde luego que los empresarios agradecen la afluencia de público, que trae sustanciosas ganancias en la temporada, pero los trabajadores no conocen festivos ni fines de semana durante este tiempo. El 24 de diciembre dudo que puedan gozar de una "noche buena" a pocas horas de acabar de trabajar, cuando el cansancio debe estar más presente que las ganas de celebrar.
He vivido la angustia de dependientas que no pueden quejarse ni reclamar en este tiempo de escasa empleabilidad y no les queda otra opción que soportar los turnos intempestivos. Me refiero sobre todo a los establecimientos que casi siempre están abiertos para comodidad de los clientes, pero con contratos basura de quienes nos atienden. Los compradores merecemos y exigimos un trato amable, pero muchas veces desconocemos lo que se esconde detrás de la sonrisa amarga de quien nos recibe.
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jueves, 26 de noviembre de 2015
Demasiado preparados
Muchos jóvenes que estudiaron una carrera hace unos años quieren incorporarse al mercado laboral en este momento y se encuentran con la negativa de las empresas. La respuesta es que están demasiado preparados.
Multitud de familias brindaron a sus hijos los privilegios formativos de los que ellos no pudieron gozar. Con el fin de evitar un trabajo duro y escasamente remunerado, las nuevas generaciones se prepararon para estudiar titulaciones superiores, másteres e idiomas. Tienen conocimientos de informática y dominan las materias técnicas específicas de sus titulaciones.
Después de años de sacrificio, el mundo empresarial les cierra las puertas y no les permite emplearse siquiera en puestos inferiores a su titulación, como cajeros o dependientes. Son personas con un alto perfil profesional que descartan bien porque están demasiado preparados y exigirán condiciones laborales mejores, o bien porque abandonarán el puesto en cuanto tengan una oferta laboral que se adecúe a sus perfiles. Sin embargo, los ingenieros, periodistas, farmacéuticos o profesores podrán desempeñar un puesto de trabajo inferior a su preparación, y son jóvenes preparados, dispuestos, con iniciativa.
Lo que ocurre es que las oportunidades de trabajo a universitarios dentro de su especialidad son ínfimas. Por ello es habitual encontrar a un psicólogo ejerciendo de camarero o a un médico de peón de obra. Es lamentable, pero ocurre. Por desgracia, muchos han sido descartados de procesos de selección por haber cursado una carrera.
¿Y qué hacemos mientras tanto? Esperar a que el sistema de empleo español les ofrezca trabajo es una utopía. De ahí la tremenda fuga de cerebros que apunta esta nación. Múltiples países absorven a personas preparadas en España, que no les ha costado formar, y les integran en puestos de trabajo acordes a su preparación académica. Entonces, ¿cuál es la solución?, ¿compramos los billetes?
Multitud de familias brindaron a sus hijos los privilegios formativos de los que ellos no pudieron gozar. Con el fin de evitar un trabajo duro y escasamente remunerado, las nuevas generaciones se prepararon para estudiar titulaciones superiores, másteres e idiomas. Tienen conocimientos de informática y dominan las materias técnicas específicas de sus titulaciones.
Después de años de sacrificio, el mundo empresarial les cierra las puertas y no les permite emplearse siquiera en puestos inferiores a su titulación, como cajeros o dependientes. Son personas con un alto perfil profesional que descartan bien porque están demasiado preparados y exigirán condiciones laborales mejores, o bien porque abandonarán el puesto en cuanto tengan una oferta laboral que se adecúe a sus perfiles. Sin embargo, los ingenieros, periodistas, farmacéuticos o profesores podrán desempeñar un puesto de trabajo inferior a su preparación, y son jóvenes preparados, dispuestos, con iniciativa.
Lo que ocurre es que las oportunidades de trabajo a universitarios dentro de su especialidad son ínfimas. Por ello es habitual encontrar a un psicólogo ejerciendo de camarero o a un médico de peón de obra. Es lamentable, pero ocurre. Por desgracia, muchos han sido descartados de procesos de selección por haber cursado una carrera.
¿Y qué hacemos mientras tanto? Esperar a que el sistema de empleo español les ofrezca trabajo es una utopía. De ahí la tremenda fuga de cerebros que apunta esta nación. Múltiples países absorven a personas preparadas en España, que no les ha costado formar, y les integran en puestos de trabajo acordes a su preparación académica. Entonces, ¿cuál es la solución?, ¿compramos los billetes?
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domingo, 4 de octubre de 2015
Tú y Kiko Rivera
Este fin de semana la televisión privada entrevistó a Kiko Rivera, un joven con mucha trascendencia pública que nace fundamentalmente de ser el hijo de un torero y una cantante folclórica. Es cierto que el chico se ha encargado de aumentar su popularidad a base de relaciones con mujeres y jolgorios varios.
En un país como éste, donde la tasa de parados es tan alta, especialmente la de jóvenes titulados, uno se pregunta por qué causa tanta impresión un sujeto de estas características. Ha ganado fama y dinero. Tiene trabajo sin que se le haya conocido oficio alguno y se permite el lujo de dar notoriedad a sus affaires sexuales, aún teniendo a una segunda concubina embarazada y a su madre entre rejas. Estas circunstancias pueden parecer banales, pero es él mismo quien las tilda de relevantes.
Entonces es cuando uno entiende que a éste se le llame un "país de pandereta". Si hasta quienes no vemos la tele con asiduidad, permanecemos impasibles unos minutos escuchando este testimonio, entiendo a la perfección esa calificación. Si los datos de audiencia los centra la declaración de este individuo o del resto de los que acuden a la cadena para dar detalles de sus escarceos amorosos, comprendan ustedes el interés de los españoles. Luego puede disfrazarse de la manera que se quiera, por eso nadie ve "tele basura", pero ganan con diferencia en visionado.
Depende de las perlas que suelte el entrevistado, varios medios generalistas pueden interesarse por sus palabras y, como mínimo, colgar una nota en la sección de Sociedad. Cuando comencemos a darle valor a lo que lo merece: conocimiento, valores, habilidades, etc., tal vez hayamos conformado un país con un índice de interés más allá de los resultados de un polígrafo.
En un país como éste, donde la tasa de parados es tan alta, especialmente la de jóvenes titulados, uno se pregunta por qué causa tanta impresión un sujeto de estas características. Ha ganado fama y dinero. Tiene trabajo sin que se le haya conocido oficio alguno y se permite el lujo de dar notoriedad a sus affaires sexuales, aún teniendo a una segunda concubina embarazada y a su madre entre rejas. Estas circunstancias pueden parecer banales, pero es él mismo quien las tilda de relevantes.
Entonces es cuando uno entiende que a éste se le llame un "país de pandereta". Si hasta quienes no vemos la tele con asiduidad, permanecemos impasibles unos minutos escuchando este testimonio, entiendo a la perfección esa calificación. Si los datos de audiencia los centra la declaración de este individuo o del resto de los que acuden a la cadena para dar detalles de sus escarceos amorosos, comprendan ustedes el interés de los españoles. Luego puede disfrazarse de la manera que se quiera, por eso nadie ve "tele basura", pero ganan con diferencia en visionado.
Depende de las perlas que suelte el entrevistado, varios medios generalistas pueden interesarse por sus palabras y, como mínimo, colgar una nota en la sección de Sociedad. Cuando comencemos a darle valor a lo que lo merece: conocimiento, valores, habilidades, etc., tal vez hayamos conformado un país con un índice de interés más allá de los resultados de un polígrafo.
domingo, 16 de agosto de 2015
Mayor de 30
En la etapa de la adolescencia o la juventud apenas nos preocupamos por cuestiones más allá de los estudios, los amigos, el ocio y las relaciones sociales. Una vez se alcanza la treintena se supera un límite. Es ya cuando se presupone que se ha consolidado la vida, se ha superado la etapa estudiantil y se ha alcanzado la madurez. A esta edad se plantea la vida independiente y la paternidad o maternidad.
Todo este contexto se fragua en el segundo milenio de la era cristiana. Ni que decir tiene que sólo unas décadas antes este proceso había concluido a los 19. Pues bien, hoy la edad es mucho más limitante que hace unos años. Es una odisea encontrar trabajo superada la treintena. En las mismas ofertas de empleo se requiere a jóvenes preparados y polivalentes que no superen los 25.
Hoy con 30 años tienes mucha edad pero poca experiencia. No tienes descendencia porque la vorágine social en la que estás inmerso te ha permitido simplemente formarte para luego no absorverte en el ámbito laboral. Tienes pocas expectativas en el terreno económico, tanto así que la independencia financiera más que un deseo sería un milagro.
Tampoco es cuestión de verlo todo negro. Hay unas luces que iluminan tu camino. Son las velas de la tarta de tu próximo cumpleaños ¡¡ A soplar!!
Todo este contexto se fragua en el segundo milenio de la era cristiana. Ni que decir tiene que sólo unas décadas antes este proceso había concluido a los 19. Pues bien, hoy la edad es mucho más limitante que hace unos años. Es una odisea encontrar trabajo superada la treintena. En las mismas ofertas de empleo se requiere a jóvenes preparados y polivalentes que no superen los 25.
Hoy con 30 años tienes mucha edad pero poca experiencia. No tienes descendencia porque la vorágine social en la que estás inmerso te ha permitido simplemente formarte para luego no absorverte en el ámbito laboral. Tienes pocas expectativas en el terreno económico, tanto así que la independencia financiera más que un deseo sería un milagro.
Tampoco es cuestión de verlo todo negro. Hay unas luces que iluminan tu camino. Son las velas de la tarta de tu próximo cumpleaños ¡¡ A soplar!!
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lunes, 22 de junio de 2015
Hijos a cargo
En los procesos selectivos de algunos trabajos, una vez que se está realizando la entrevista, el candidato debe responder normalmente a una serie de preguntas. Estas cuestiones deberían referirse exclusivamente a cuestiones profesionales, pero sé por mi experiencia y la de personas allegadas que no es así en muchos casos.
Si la aspirante es una mujer es frecuente que le interroguen sobre si está soltera, si tiene hijos o si piensa tenerlos en breve. Esta serie de planteamientos, aparte de inmiscuirse en el terreno personal, hasta están penados en países como Reino Unido. No es únicamente que se trate de un estereotipo, sino que se ve favorecido por el comportamiento machista.
Deduzco que los entrevistadores sobreentienden que será la mujer la que acuda a recoger al niño si está enfermo o a llevarlo al médico en lugar del padre de la criatura. Y por la misma circunstancia, cogerá más bajas, necesitará tiempo para ejercer la lactancia y un largo y nefasto etcétera que no hace más que encasillar el papel femenino en el terreno laboral.
Abogo por una conciliación de la vida familiar y profesional tan estricta para los hombres como para las mujeres. Desde aquí rompo una lanza en favor de esos padres que sí saben preparar una papilla a sus hijos, que les ayudan a hacer las tareas extraescolares o que acuden a una entrevista o una conferencia con sus hijos en brazos.
Si la aspirante es una mujer es frecuente que le interroguen sobre si está soltera, si tiene hijos o si piensa tenerlos en breve. Esta serie de planteamientos, aparte de inmiscuirse en el terreno personal, hasta están penados en países como Reino Unido. No es únicamente que se trate de un estereotipo, sino que se ve favorecido por el comportamiento machista.
Deduzco que los entrevistadores sobreentienden que será la mujer la que acuda a recoger al niño si está enfermo o a llevarlo al médico en lugar del padre de la criatura. Y por la misma circunstancia, cogerá más bajas, necesitará tiempo para ejercer la lactancia y un largo y nefasto etcétera que no hace más que encasillar el papel femenino en el terreno laboral.
Abogo por una conciliación de la vida familiar y profesional tan estricta para los hombres como para las mujeres. Desde aquí rompo una lanza en favor de esos padres que sí saben preparar una papilla a sus hijos, que les ayudan a hacer las tareas extraescolares o que acuden a una entrevista o una conferencia con sus hijos en brazos.
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domingo, 28 de diciembre de 2014
Nadie me convence
Que el año venidero va a ser bueno, mejor, y que la crisis es historia del pasado son las declaraciones que ha ofrecido el presidente del Gobierno de España. Buenas expectativas, si fueran ciertas.
Lo digo porque yo no me lo creo. No mientras sigan existiendo familias completas en desempleo, mientras un trabajador mileurista no pueda permitirse una cena de Navidad porque viva asfixiado por la hipoteca y los gastos domésticos. Éstos son casos reales. Y Rajoy dice que no hace un discurso triunfalista, sino realista. Yo le enseño lo que es realidad, lo que vive la gente en la calle cada día.
Asistir a un centro de salud en Nochebuena, que esté totalmente colapsado de pacientes en la sala de espera y que un señor sufra un ataque de asma mientras espera su turno, que casi le cuesta la vida y que dio un buen susto al resto de personas que permanecían en la estancia. Eso es verdad, es realidad, sucede y no es historia del pasado. Es la consecuencia de los recortes que se han producido en el área de Sanidad y la reducción del personal sanitario.
Me dan igual los eslóganes, las promesas y las cifras. Yo sí que exijo realidad. Exijo que no nos mientan, porque seguirá existiendo la crisis mientras que haya quien la siga padeciendo y, por desgracia, es tremendamente sencillo dar fe de ello.
Lo digo porque yo no me lo creo. No mientras sigan existiendo familias completas en desempleo, mientras un trabajador mileurista no pueda permitirse una cena de Navidad porque viva asfixiado por la hipoteca y los gastos domésticos. Éstos son casos reales. Y Rajoy dice que no hace un discurso triunfalista, sino realista. Yo le enseño lo que es realidad, lo que vive la gente en la calle cada día.
Asistir a un centro de salud en Nochebuena, que esté totalmente colapsado de pacientes en la sala de espera y que un señor sufra un ataque de asma mientras espera su turno, que casi le cuesta la vida y que dio un buen susto al resto de personas que permanecían en la estancia. Eso es verdad, es realidad, sucede y no es historia del pasado. Es la consecuencia de los recortes que se han producido en el área de Sanidad y la reducción del personal sanitario.
Me dan igual los eslóganes, las promesas y las cifras. Yo sí que exijo realidad. Exijo que no nos mientan, porque seguirá existiendo la crisis mientras que haya quien la siga padeciendo y, por desgracia, es tremendamente sencillo dar fe de ello.
lunes, 10 de noviembre de 2014
Medirse
En una sociedad competitiva, compararse con los demás es natural, pero querer superarlos es un reto que muchos se proponen día a día. Las exigencias sociales hacen que no sólo se luche por ser el más delgado, el más guapo, sino también el que más viaja, o el que se saca más fotos felices y las cuelga en facebook.
Pero en realidad ser competitivo no supone una recompensa. Estar formado, titulado, dominar los idiomas, etc. no garantiza que logres un puesto de trabajo antes que alguien que no lo tiene. Las influencias y la agenda de contactos paracen prevalecer ante la preparación.
El ritmo de vida se convierte en agónico. Cada vez hay que estar más "a la última", hay que saber hacer de todo para no acabar haciendo nada. Conducir, hablar otras lenguas, dominar las nuevas tecnologías, ser educado, estar titulado, tener don de gentes, buena presencia física, habilidades profesionales y otra ristra de tantas otras aptitudes.
Estas pretensiones hacen que nos midamos con otros emejantes, que nos comparemos, y no siempre acabaremos perdiendo. Tal vez poseamos otras muchas destrezas que el contrario no domina ¿Qué hay de la honradez, la responsabilidad y la aplicación en el trabajo? Vaya, que eso no se valora, más vale jugar bien al Monopoly, seguro que será más práctico.
Pero en realidad ser competitivo no supone una recompensa. Estar formado, titulado, dominar los idiomas, etc. no garantiza que logres un puesto de trabajo antes que alguien que no lo tiene. Las influencias y la agenda de contactos paracen prevalecer ante la preparación.
El ritmo de vida se convierte en agónico. Cada vez hay que estar más "a la última", hay que saber hacer de todo para no acabar haciendo nada. Conducir, hablar otras lenguas, dominar las nuevas tecnologías, ser educado, estar titulado, tener don de gentes, buena presencia física, habilidades profesionales y otra ristra de tantas otras aptitudes.
Estas pretensiones hacen que nos midamos con otros emejantes, que nos comparemos, y no siempre acabaremos perdiendo. Tal vez poseamos otras muchas destrezas que el contrario no domina ¿Qué hay de la honradez, la responsabilidad y la aplicación en el trabajo? Vaya, que eso no se valora, más vale jugar bien al Monopoly, seguro que será más práctico.
jueves, 1 de mayo de 2014
Uno de mayo
Hoy he cambiado el uno de enero por el uno de mayo. En el día que se conmemora el trabajo no puedo dejar pasar la oportunidad para hacer una breve reflexión. Hoy, que el empleo más que un derecho es un privilegio y que está sólo al alcance de unos pocos. Ni siquiera de los más válidos o expertos, sino de quien tiene la oportunidad, la fortuna o quien está real y específicamente preparado para desempeñarlo, que se traduce en hablar alemán, ruso y finlandés o tener una manga muy ancha, casi de campana.
Todos hemos pensado alguna vez en un trabajo que no quisiéramos o no podríamos ejercer. Así como se necesitan agallas y estómago para desempeñar la medicina, es cierto que hay trabajos más agradecidos que otros. No es lo mismo ser recepcionista que teleoperador y a éstos últimos cuántas veces los he considerado por la insistencia que ponen en sacarse el salario muy a pesar de la negativa de los posibles clientes al otro lado del aparato.
Sea sepulturero, funerario o trabaje en el departamento de quejas de una gran superficie, no le importe el lado oscuro de su trabajo, sino que lo mantenga. Y es que parece que no se pudiera quejar. Encima que tiene empleo, no vaya a ser que esté insatisfecho. No se aceptan reclamaciones. Y si quiere dejarlo, hay seis millones de personas haciendo cola.
Mención aparte merece la remuneración, porque no falta quehacer sino dinero para pagarlo. Con la excusa de la coyuntura económica de crisis hay empresarios que se han aprovechado para someter a los trabajadores hasta el punto de esclavizarlos. Por desgracia son comunes las historias de quien trabaja 8 horas y tiene contrato de 4 y quien cobra mucho menos que el salario mínimo interprofesional.
Cuando pensábamos que España era un país de primer orden, mantenido por la construcción y con la visión exterior de que nos gusta mucho la fiesta y el entretenimiento. Olé. Y arroz con bacalao... Porque hace años que no compramos ladrillos.
Todos hemos pensado alguna vez en un trabajo que no quisiéramos o no podríamos ejercer. Así como se necesitan agallas y estómago para desempeñar la medicina, es cierto que hay trabajos más agradecidos que otros. No es lo mismo ser recepcionista que teleoperador y a éstos últimos cuántas veces los he considerado por la insistencia que ponen en sacarse el salario muy a pesar de la negativa de los posibles clientes al otro lado del aparato.
Sea sepulturero, funerario o trabaje en el departamento de quejas de una gran superficie, no le importe el lado oscuro de su trabajo, sino que lo mantenga. Y es que parece que no se pudiera quejar. Encima que tiene empleo, no vaya a ser que esté insatisfecho. No se aceptan reclamaciones. Y si quiere dejarlo, hay seis millones de personas haciendo cola.
Mención aparte merece la remuneración, porque no falta quehacer sino dinero para pagarlo. Con la excusa de la coyuntura económica de crisis hay empresarios que se han aprovechado para someter a los trabajadores hasta el punto de esclavizarlos. Por desgracia son comunes las historias de quien trabaja 8 horas y tiene contrato de 4 y quien cobra mucho menos que el salario mínimo interprofesional.
Cuando pensábamos que España era un país de primer orden, mantenido por la construcción y con la visión exterior de que nos gusta mucho la fiesta y el entretenimiento. Olé. Y arroz con bacalao... Porque hace años que no compramos ladrillos.
domingo, 22 de diciembre de 2013
Quién quiere trabajar
Después de tres años y medio desempleada, he encontrado trabajo. Por fin. En una categoría profesional distinta a mi formación, pero en un puesto que había desempeñado con anterioridad. Llevo años buscando hacerme un hueco en el mercado laboral, que parece que se ha dignado a dejarme pasar.
Ahora me pregunto: ¿quién quiere trabajar? Porque, aunque no se lo crean, hay quien se encuentra acomodado cobrando el subsidio de desempleo y sólo se apura en buscar empleo cuando no percibe ingresos. No es mi caso, pero les aseguro que existe.
Hace sólo unos días un hombre montaba un "numerito" en una oficina de empleo al comunicarle que había agotado su prestación. Y es comprensible, con los hijos y la hipoteca a su cargo, cualquiera puede perder los nervios.
Hoy festejo por mí, pero sé que en sólo unos meses seré de nuevo una de ellos. Así que hay que curarse en salud. No queda otro remedio.
Ahora me pregunto: ¿quién quiere trabajar? Porque, aunque no se lo crean, hay quien se encuentra acomodado cobrando el subsidio de desempleo y sólo se apura en buscar empleo cuando no percibe ingresos. No es mi caso, pero les aseguro que existe.
Hace sólo unos días un hombre montaba un "numerito" en una oficina de empleo al comunicarle que había agotado su prestación. Y es comprensible, con los hijos y la hipoteca a su cargo, cualquiera puede perder los nervios.
Hoy festejo por mí, pero sé que en sólo unos meses seré de nuevo una de ellos. Así que hay que curarse en salud. No queda otro remedio.
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