En el día de San Valentín se felicita a las personas que tienen una relación amorosa y están enamoradas. Sin embargo, el amor va mucho más allá. Se puede estar enamorado de otras y diversas cosas.
Me declaro una enamorada de mi tierra, de mi profesión, de mi familia, de mis amigos, porque con todo ello disfruto y me complace dedicarles momentos. Igual que me deleito con la buena gastronomía o con la fotografía.
Sentir amor es gratificante y no tiene por qué estar exclusivamente relacionado a la vida en pareja. Hay quien siente mucha más pasión por el deporte o por cualquier otra afición que la que puede llegar a experimentar a nivel amoroso.
Me encanta ver a la gente quererse. En la época del dominio del individualismo, compartir amor y cariño es una bendición y amar es gratis. Profesen halagos, abrazos, caricias. Sube la autoestima y seguro que adelgaza.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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jueves, 14 de febrero de 2019
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Apalabrado
En estos días hacer cualquier compra o gestión se ha ido modernizando. Entramos a establecimientos con pantallas led, donde acordamos con firmas digitales y nos comunican al móvil el precio, modelo del artículo, etc. Visitar un lugar que no tiene nada de esto, me ha recordado el tiempo en que se comprometía el trato de forma apalabrada. Y estos sitios tienen bastante de entrañable.
Son locales recónditos, con posters en las paredes y calendarios visibles. Las sillas de la sala de espera tienen décadas y las revistas están más que manoseadas. A pesar de no ser cómodos, tienen el encanto de hacer las cosas a la manera de antaño: sin tanta prisa y probablemente con mejores resultados.
Con seguridad no te harán una encuesta de satisfacción ni te sugerirán que les sigas en redes sociales, pero te ofrecen café o te hacen una rebaja considerable.
Con el marketing y las sofisticadas estrategias de relación con el cliente se ha ganado mucho, pero, sin duda, también se ha perdido algo.
Son locales recónditos, con posters en las paredes y calendarios visibles. Las sillas de la sala de espera tienen décadas y las revistas están más que manoseadas. A pesar de no ser cómodos, tienen el encanto de hacer las cosas a la manera de antaño: sin tanta prisa y probablemente con mejores resultados.
Con seguridad no te harán una encuesta de satisfacción ni te sugerirán que les sigas en redes sociales, pero te ofrecen café o te hacen una rebaja considerable.
Con el marketing y las sofisticadas estrategias de relación con el cliente se ha ganado mucho, pero, sin duda, también se ha perdido algo.
domingo, 8 de junio de 2014
La calle
Ayer mucha gente salió a la calle a manifestar su negativa a las prospecciones petrolíferas en Canarias. La Avenida de Anaga en Santa Cruz de Tenerife se llenó de particulares que gritaron, enarbolaron pancartas, banderas y que hicieron de la calle un escenario particular.
Y es que la calle es lugar de todo tipo de congregaciones, ya sean festivas (como un coso de Carnaval o una romería), religiosas (como procesiones o peregrinaciones) y lúdicas en general. Es también un punto de encuentro social donde los ciudadanos hacen vida y expresan su conducta.
Cada vez que usted sale de casa, y si atiende a cierta rutina en cuanto horarios se refiere, se cruzará con viandantes o conductores a los que puede que no conozca, pero con los que ha establecido cierto vínculo. Si se cruza camino del trabajo con un barrendero, con una frutera reponiendo los cestos de mercancía o con los padres que llevan a los niños al colegio, ha genereado una relación singular, por lo que tiene de anecdótica y de casual, pero que ya forma parte de su quehacer cotidiano.
Somos seres sociales y tradicionalmente los lugares de encuentro: como calles, plazas y mercados, han sido espacio de participación, de distensión y de interactuación. Salir, dar una vuelta y ser partícipe del estado de la ciudad sólo se refleja en sus rincones, en los más abiertos y los más recónditos, pero la vida social se hace a pie de calle.
Y es que la calle es lugar de todo tipo de congregaciones, ya sean festivas (como un coso de Carnaval o una romería), religiosas (como procesiones o peregrinaciones) y lúdicas en general. Es también un punto de encuentro social donde los ciudadanos hacen vida y expresan su conducta.
Cada vez que usted sale de casa, y si atiende a cierta rutina en cuanto horarios se refiere, se cruzará con viandantes o conductores a los que puede que no conozca, pero con los que ha establecido cierto vínculo. Si se cruza camino del trabajo con un barrendero, con una frutera reponiendo los cestos de mercancía o con los padres que llevan a los niños al colegio, ha genereado una relación singular, por lo que tiene de anecdótica y de casual, pero que ya forma parte de su quehacer cotidiano.
Somos seres sociales y tradicionalmente los lugares de encuentro: como calles, plazas y mercados, han sido espacio de participación, de distensión y de interactuación. Salir, dar una vuelta y ser partícipe del estado de la ciudad sólo se refleja en sus rincones, en los más abiertos y los más recónditos, pero la vida social se hace a pie de calle.
sábado, 19 de abril de 2014
Personas tóxicas
Hoy en la sección de libros de un centro comercial vi un libro con un título que decía: "Gente tóxica". No lo cogí, ni leí siquiera nada más que esas dos palabras, pero me ha sugerido lo difícil que puede resultar eliminar de nuestra vida a personas que no nos hacen bien.
Cuando se trata sólo de conocidos, compañeros o amigos puede ser menos doloroso, aunque depende de la relación establecida, seguro que es una decisión complicada. Ahora yo voy más allá. ¿Qué pasa cuando ocurre con personas más allegadas e incluso con familia? Ya no se puede actuar tan a la ligera. Bueno, sí se puede, pero la educación social que nos han impartido nos hace pensar que no se debe.
Sería interesante apartar con total libertad al cuñado pesado o a la tía impertinente de turno. Sin embargo, cuando esa decisión afecta a la gente que queremos estamos coartados para actuar sin cortapisas y desaparece la posibilidad de eliminar a la gente tóxica de tu vida como lo haríamos con cualquier otro sujeto.
Existir existen, señores. Hay gente maliciosa, nociva, destructora, entremetida, cruel... y admiro a quienes tienen la fortaleza de alejarla de su camino y continuar con paso firme hacia delante.
Cuando se trata sólo de conocidos, compañeros o amigos puede ser menos doloroso, aunque depende de la relación establecida, seguro que es una decisión complicada. Ahora yo voy más allá. ¿Qué pasa cuando ocurre con personas más allegadas e incluso con familia? Ya no se puede actuar tan a la ligera. Bueno, sí se puede, pero la educación social que nos han impartido nos hace pensar que no se debe.
Sería interesante apartar con total libertad al cuñado pesado o a la tía impertinente de turno. Sin embargo, cuando esa decisión afecta a la gente que queremos estamos coartados para actuar sin cortapisas y desaparece la posibilidad de eliminar a la gente tóxica de tu vida como lo haríamos con cualquier otro sujeto.
Existir existen, señores. Hay gente maliciosa, nociva, destructora, entremetida, cruel... y admiro a quienes tienen la fortaleza de alejarla de su camino y continuar con paso firme hacia delante.
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