Los seres humanos somos animales de costumbres. En nuestras relaciones sociales establecemos contacto con otras personas y desde el minuto cero abrimos una carpeta en nuestro cerebro para clasificar a nuestros interlocutores.
Las categorías son múltiples: estúpido, parlanchín, tímido, egocéntrico, extrovertida... y se encasillan casi de manera automática tras un primer contacto. Las interactuaciones siguientes serán fundamentales para mantener ese calificativo o catalogar a la persona como algo totalmente distinto.
A todos nos ha pasado. Hemos conocido a alguien que, simplemente, por sus características físicas o por la primera conversación que hemos mantenido con ella la hemos tildado de algo, pero que después de profundizar en la relación nos hemos dado cuenta de que es opuestamente diferente. Estos casos me encantan, porque son una cachetada a nuestro raciocinio y una lección de aprendizaje que nos hace luchar contra los malditos prejuicios a los que parece que estuviéramos condenados a rendirnos.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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miércoles, 4 de octubre de 2017
A primera vista
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martes, 25 de julio de 2017
Comparte
Hace unos años compartir se refería a darle a tu compañero de clase medio bocata en el recreo o a intercambiar cromos con tus amigos. Hoy el significado de compartir se ha mediatizado básicamente por la incidencia de los medios de masas.
Las redes sociales nos invitan cada día a compartir nuestras fotos, nuestro estado de ánimo, nuestra opinión y hasta nos recuerda los cumpleaños de nuestros contactos. Así, miles de personas pueden conocer qué tal nos lo pasamos en nuestras vacaciones o cuál es nuestra reacción ante un gran suceso. Todos esos datos, a los que apenas prestamos atención, son muy útiles para empresas que gestionan esa información sobre nosotros para comercializar. A todos nos han propuesto productos de nuestro interés sin haberlo solicitado.
En la era de la información compartimos con perdonas ajenas nuesteas fotos y anécdotas pero a veces no tenemos tiempo para compartir con quienes valoran nuestra presencia. Y eso, por desgracia, también nos pasa a todos.
Las redes sociales nos invitan cada día a compartir nuestras fotos, nuestro estado de ánimo, nuestra opinión y hasta nos recuerda los cumpleaños de nuestros contactos. Así, miles de personas pueden conocer qué tal nos lo pasamos en nuestras vacaciones o cuál es nuestra reacción ante un gran suceso. Todos esos datos, a los que apenas prestamos atención, son muy útiles para empresas que gestionan esa información sobre nosotros para comercializar. A todos nos han propuesto productos de nuestro interés sin haberlo solicitado.
En la era de la información compartimos con perdonas ajenas nuesteas fotos y anécdotas pero a veces no tenemos tiempo para compartir con quienes valoran nuestra presencia. Y eso, por desgracia, también nos pasa a todos.
viernes, 30 de junio de 2017
Amantes
Estos días se celebra la World Pride Madrid 2017 y Alemania aprobó hoy el matrimonio homosexual. El respeto y la tolerancia al amor de todos los colores debería triunfar en el mundo, lejos de convencionalismos e ideas retrógradas.
El amor entre personas, entre seres dispuestos a quererse, a disfrutar de momentos. Relaciones entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, relaciones entre amantes libres, tolerantes y respetados. Porque el amor no entiende de fronteras, de razas o creencias. Esta fuerza abre puertas y salta murallas, pero sobre todo nos hace ser personas menos racionales, más emotivas, abiertas y comprensivas; capaces de demostrar que sabemos empatizar.
El amor entre personas, entre seres dispuestos a quererse, a disfrutar de momentos. Relaciones entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, relaciones entre amantes libres, tolerantes y respetados. Porque el amor no entiende de fronteras, de razas o creencias. Esta fuerza abre puertas y salta murallas, pero sobre todo nos hace ser personas menos racionales, más emotivas, abiertas y comprensivas; capaces de demostrar que sabemos empatizar.
domingo, 14 de junio de 2015
Oiga, usted
En la reciente campaña electoral escuché a alguien quejarse del tratamiento que desde los partidos políticos se hace a los votantes, puesto que se dirige a ellos tuteándoles: vota, decide, etc. y encima en tono imperativo. Aunque supongo que en este caso se hace con la intención de demostrar cercanía y confianza entre los ciudadanos y los representantes.
Pues bien, en el trato cotidiano entre iguales, parece suceder lo contrario. Si eres una treintañera y un dependiente te llama "señora", poco menos que te ofendes, o al menos te vas con mal humor del establecimiento. Y ni le cuento si se refieren a usted como "doña". Más que un tratamiento para distinguir la clase social parece anticuado y encasillarte en los octogenarios.
El trato de "usted" transmite respeto. Así nos lo han transmitido para referirnos no sólo a personas mayores, sino también a quienes no conocemos o con quienes no tenemos confianza. Otra cosa es que el individuo en cuestión pida que se le tutee. Aún así, he presenciado como jóvenes se dirigen a un profesor de avanzada edad o a un médico igual que lo harían con un colega; y será por una cuestión generacional, pero reconozco que me sorprende y me parece una falta de respeto, del nivel de "muchacha".
Personalmente considero que la opción más correcta es establecer la distancia hasta que el destinatario solicite lo contrario. En muchas ocasiones, el trato diario predispone a tutear a compañeros o semejantes, pero hay quien no entiende su nombre sin el don por delante. No lo creo una cuestión de clase, sino de humildad.
Pues bien, en el trato cotidiano entre iguales, parece suceder lo contrario. Si eres una treintañera y un dependiente te llama "señora", poco menos que te ofendes, o al menos te vas con mal humor del establecimiento. Y ni le cuento si se refieren a usted como "doña". Más que un tratamiento para distinguir la clase social parece anticuado y encasillarte en los octogenarios.
El trato de "usted" transmite respeto. Así nos lo han transmitido para referirnos no sólo a personas mayores, sino también a quienes no conocemos o con quienes no tenemos confianza. Otra cosa es que el individuo en cuestión pida que se le tutee. Aún así, he presenciado como jóvenes se dirigen a un profesor de avanzada edad o a un médico igual que lo harían con un colega; y será por una cuestión generacional, pero reconozco que me sorprende y me parece una falta de respeto, del nivel de "muchacha".
Personalmente considero que la opción más correcta es establecer la distancia hasta que el destinatario solicite lo contrario. En muchas ocasiones, el trato diario predispone a tutear a compañeros o semejantes, pero hay quien no entiende su nombre sin el don por delante. No lo creo una cuestión de clase, sino de humildad.
sábado, 19 de abril de 2014
Personas tóxicas
Hoy en la sección de libros de un centro comercial vi un libro con un título que decía: "Gente tóxica". No lo cogí, ni leí siquiera nada más que esas dos palabras, pero me ha sugerido lo difícil que puede resultar eliminar de nuestra vida a personas que no nos hacen bien.
Cuando se trata sólo de conocidos, compañeros o amigos puede ser menos doloroso, aunque depende de la relación establecida, seguro que es una decisión complicada. Ahora yo voy más allá. ¿Qué pasa cuando ocurre con personas más allegadas e incluso con familia? Ya no se puede actuar tan a la ligera. Bueno, sí se puede, pero la educación social que nos han impartido nos hace pensar que no se debe.
Sería interesante apartar con total libertad al cuñado pesado o a la tía impertinente de turno. Sin embargo, cuando esa decisión afecta a la gente que queremos estamos coartados para actuar sin cortapisas y desaparece la posibilidad de eliminar a la gente tóxica de tu vida como lo haríamos con cualquier otro sujeto.
Existir existen, señores. Hay gente maliciosa, nociva, destructora, entremetida, cruel... y admiro a quienes tienen la fortaleza de alejarla de su camino y continuar con paso firme hacia delante.
Cuando se trata sólo de conocidos, compañeros o amigos puede ser menos doloroso, aunque depende de la relación establecida, seguro que es una decisión complicada. Ahora yo voy más allá. ¿Qué pasa cuando ocurre con personas más allegadas e incluso con familia? Ya no se puede actuar tan a la ligera. Bueno, sí se puede, pero la educación social que nos han impartido nos hace pensar que no se debe.
Sería interesante apartar con total libertad al cuñado pesado o a la tía impertinente de turno. Sin embargo, cuando esa decisión afecta a la gente que queremos estamos coartados para actuar sin cortapisas y desaparece la posibilidad de eliminar a la gente tóxica de tu vida como lo haríamos con cualquier otro sujeto.
Existir existen, señores. Hay gente maliciosa, nociva, destructora, entremetida, cruel... y admiro a quienes tienen la fortaleza de alejarla de su camino y continuar con paso firme hacia delante.
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