Cuando miles de ciudadanos salen a la calle para manifestarse y exigir derechos, se puede decir que el pueblo manda. Así ha ocurrido en Venezuela, donde la gente ha salido a reclamar sus derechos sociales y a reivindicar el fin de una etapa de sometimiento y represión. La consecuencia es que se ha nombrado un presidente interino y la resolución del conflicto es dudosa, pero marcará la historia del país.
Lo mismo ocurre cuando se manifiestan personas en contra de la violencia de género o cuando los pensionistas alzan la voz para que dejen de masacrarlos. El poder de la gente es valioso y no tiene mesura. El ejemplo es la protesta de los chalecos amarillos en Francia, que acabó doblegando al Gobierno de Macron.
En España vivimos en estos días la huelga de taxistas, que ha afectado de manera innegable a la movilidad de ciudades como Madrid o Barcelona.
El poder está en nuetsras manos, sea en nuestra decisión para manisfestarnos o con nuestra papeleta en la urna, pero nuestros movimientos en este sentido son trascendentales.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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sábado, 26 de enero de 2019
domingo, 5 de julio de 2015
Intrusos
Desde hace años ha existido el intrusismo profesional en diferentes sectores, pero a medida que la crisis se ha acentuado, ha proliferado en mayor medida. Cualquiera capaz de conducir puede hacer las veces de un taxista y un buen tertuliano es capaz de suplir a un periodista o hacer de colaborador, como ahora los denominan.
Bien notorio es el caso de los taxistas del aeropuerto de Barajas que reclaman el daño que las aplicaciones móviles como Uber han realizado en este colectivo. Además, ahora y con la excusa de la situación económica que sufrimos, son muchos los conductores que emplean el coche compartido para trasladarse de un punto a otro. En este caso, Internet hace de intermediario entre transportistas y pasajeros.
En el ámbito de la comunicación, debo reconocer que existen muy buenos oradores y que no necesariamente deben ser periodistas o expertos en dialéctica. Sin embargo, argumentaré que el paso por las facultades de Ciencias de la Información permite el conocimiento de la ética y la deontología profesional, que no todos estos predicadores conocen. Hablar elocuentemente y decir lo que la gente quiere oír muchas veces sólo busca la creación de un perfil público individual y engrandecer la figura de quien articula esas palabras. No obstante, el ejercicio del periodismo ahonda más allá. El protagonismo lo logra la veracidad, la objetividad y el contraste de la información.
Que cada hijo de vecino sepa cocinar no significa que vaya a ser cocinero. Así que desde este punto encumbro y defiendo la formación para el empleo, lejos de ser elitista y simplemente reivindicando la preparación y la experiencia ( y poniendo a salvo pocas y contadas excepciones).
Bien notorio es el caso de los taxistas del aeropuerto de Barajas que reclaman el daño que las aplicaciones móviles como Uber han realizado en este colectivo. Además, ahora y con la excusa de la situación económica que sufrimos, son muchos los conductores que emplean el coche compartido para trasladarse de un punto a otro. En este caso, Internet hace de intermediario entre transportistas y pasajeros.
En el ámbito de la comunicación, debo reconocer que existen muy buenos oradores y que no necesariamente deben ser periodistas o expertos en dialéctica. Sin embargo, argumentaré que el paso por las facultades de Ciencias de la Información permite el conocimiento de la ética y la deontología profesional, que no todos estos predicadores conocen. Hablar elocuentemente y decir lo que la gente quiere oír muchas veces sólo busca la creación de un perfil público individual y engrandecer la figura de quien articula esas palabras. No obstante, el ejercicio del periodismo ahonda más allá. El protagonismo lo logra la veracidad, la objetividad y el contraste de la información.
Que cada hijo de vecino sepa cocinar no significa que vaya a ser cocinero. Así que desde este punto encumbro y defiendo la formación para el empleo, lejos de ser elitista y simplemente reivindicando la preparación y la experiencia ( y poniendo a salvo pocas y contadas excepciones).
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