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sábado, 26 de enero de 2019

La gente manda

Cuando miles de ciudadanos salen a la calle para manifestarse y exigir derechos, se puede decir que el pueblo manda. Así ha ocurrido en Venezuela, donde la gente ha salido a reclamar sus derechos sociales y a reivindicar el fin de una etapa de sometimiento y represión. La consecuencia es que se ha nombrado un presidente interino y la resolución del conflicto es dudosa, pero marcará la historia del país.

Lo mismo ocurre cuando se manifiestan personas en contra de la violencia de género o cuando los pensionistas alzan la voz para que dejen de masacrarlos. El poder de la gente es valioso y no tiene mesura. El ejemplo es la protesta de los chalecos amarillos en Francia, que acabó doblegando al Gobierno de Macron.

En España vivimos en estos días la huelga de taxistas, que ha afectado de manera innegable a la movilidad de ciudades como Madrid o Barcelona.

El poder está en nuetsras manos, sea en nuestra decisión para manisfestarnos o con nuestra papeleta en la urna, pero nuestros movimientos en este sentido son trascendentales.

miércoles, 3 de octubre de 2018

Empoderamiento

Hace pocos días ha surgido una iniciativa empresarial en el sector de los medios de comunicación que se denomina @elpais_fem y que "pone el foco en contar cómo avanza el feminismo en el mundo". Enhorabuena y en hora buena.

Ya es momento de que las mujeres nos pronunciemos. El sector femenino lleva siglos asumiento papeles de total trascendencia para la vida social y ha tenido muy poco reconocimiento. Como sucedía mucho tiempo atrás, hoy lamentablemente se sigue tratando a la mujer como un objeto, como una esclava y como un ente sin voluntad en muchos más casos de los que nos imaginamos.

Las palabras empoderamiento y feminismo han salido al panorama mediático porque hemos sido nosotras quienes reivindicamos la igualdad en todos los ámbitos y el respeto a nuestra integridad. Una muestra sin precedentes se vio en las calles y en las redes sociales el pasado 8 de marzo. A la par han salido críticas tildando de "feminazis" y otros calificativos para denominar la lucha por un derecho que se reconoce legislativamente, pero que en la práctica no es asumido por gran parte de la población.

Empoderar es hacer fuerte a un grupo social desfavorecido y esa es nuestra lucha. Gritarlo, hacerlo visible, reivindicarlo pero sobre todo demostrar con acciones cotidianas que la mujer es igual de meritoria que el hombre. Hace falta hacerlo mucho más patente en puestos de liderazgo y gobernanza como ejemplo de la trascendencia del papel femenino en todos los sectores. Porque de la valía y la profesionalidad de la mujer no me cabe ninguna duda.

lunes, 16 de julio de 2018

Cuídate

La lacra de la violencia de género nos acecha. En cuatro días han sido asesinadas en España cuatro mujeres y este problema se ha enquistado tanto en nuestro entorno social que, por desgracia, parece complicado erradicarlo a corto plazo. Por más que se invierte en campañas educativas y mediáticas, los datos son nefastos y se traducen en decenas de mujeres y niños muertos a manos de sus agresores.

Me cabrea, me enfada, me siento impotente. No hoy, sino siempre. Me da tanta rabia que la vida de una mujer y la de sus hijos dependa de la voluntad de un mísero cobarde, que no le encuentro explicación. No tolero que se les tilde de supuestos o presuntos asesinos cuando la muerte y la violencia es tan manifiesta.

Y varias alternativas a nivel internacional parecen advertir a la mujer de que se cuide. Un ejemplo es el Ayuntamiento del pueblo vasco de Santurtzi, que prestará servicio de acompañamiento a casa a las mujeres durante las fiestas o la decisión de la FIFA de no sacar planos de mujeres en las gradas para evitar agresiones sexuales. Esto me hace preguntarme ¿quién tiene el problema: la mujer, que sufre el ataque, o el hombre que lo perpetra? ¿Por qué poner en marcha esas medidas que parecen designios de la época medieval?

En julio del año 2018 ya llevamos décadas luchando para normalizar el papel de la mujer en la vida social, para integrarla laboralmente y para que tenga exactamente los mismos derechos que el hombre. Por supuesto que hay que evitar agresiones, pero lo que hay que hacer es condenarlas, y no dejar manadas sueltas.

jueves, 8 de marzo de 2018

Por nosotras

Un año más conmemoramos el 8 de marzo, pero en esta ocasión la fecha parece haberse hecho más visible y más sonora. En este 2018 la huelga de mujeres ha respaldado la relevancia de la mujer en la empresa y en la sociedad.

Quiero hacer notorio mi orgullo de estar rodeada de mujeres luchadoras, trabajadoras, emprendedoras, madres, creativas, educadoras, comunicadoras y un largo y variado etcétera. De todas ellas aprendo y me nutro cada día.

Inevitablemente, me he acordado de todas aquellas mujeres sometidas, humilladas, violadas, explotadas, maltratadas, sufridoras que ni siquiera imaginan la igualdad porque no es concebible en su cultura, en la sociedad en que viven o en la forma en que han sido educadas. Y todas somos mujeres. Todas somos iguales y nuestras vidas valen lo mismo. Entonces es cuando nos damos cuenta de lo trascendental que es la lucha, el no sometimiento y la defensa de nuestros derechos como mujeres y como personas libres.

Por nosotras. Porque somos imprescindibles y el mundo sin las mujeres no tiene sentido. No a la discriminación, a la brecha salarial, a increpar y abusar de las mujeres.

martes, 12 de febrero de 2013

Prioridades

Hoy en día, y como fruto de la situación socioeconómica que vivimos, se ha vuelto frecuente que tengamos que elegir, tomar deciciones, aceptar y descartar propuestas en el día cotidiano. Desde la marca de detergente que consumimos hasta las medidas de ahorro que han llegado a todos los hogares en mayor o menor magnitud, estamos marcando prioridades.

Es lógico priorizar unas cosas y darle más importancia a aquellas rutinas y actividades que son esenciales. Lo importante es que hemos tenido que negar. Hemos dicho no al gasto en determinadas acciones. Ahora los españoles no comen fuera de casa con tanta asiduidad, ni realizan actividades de ocio que impliquen un gran consumo de dinero.

Hoy escuché el testimonio de un hombre al que embargan su vivienda y hablaba de prioridades. Para él lo primero es su casa. Comenta que la comida se la pueden suministrar sus familiares y si no tiene coche se puede desplazar de otra manera. Pero la vivienda es un bien primordial. Para empezar, es un derecho.

Pues ese derecho parece que no se respeta. Casi a diario somos cómplices de multitud de desahucios. Miles de personas que se han visto sobrevenidas por una situación económica más que adversa y que luchan simple y llanamente por sobrevivir. Resulta que si no pagan la cuota correspondiente a su vivienda los echan a la calle, les convierten en mártires de la financiación del cemento y el ladrillo con el que construyeron sus hogares.

Y si se trata de priorizar uno se queda con lo básico, con lo mínimo. Con lo que el derecho aguarda para cada ser: la comida, la vestimenta y un lugar donde residir. Un cobijo. Que no hablamos de chalets en primera línea de mar ni de segundas residencias.

La vivienda, que es lo primero, se ha convertido en lo último. Sólo esta semana se han suicidado varias personas en España en proceso de desahucio. La entidad bancaria, amparada por el poder judicial, les despoja de lo que tienen para dejarlos sin nada. Y luego hablamos de prioridades... No sólo los caracoles van con la casa a cuestas.