Hace unos años compartir se refería a darle a tu compañero de clase medio bocata en el recreo o a intercambiar cromos con tus amigos. Hoy el significado de compartir se ha mediatizado básicamente por la incidencia de los medios de masas.
Las redes sociales nos invitan cada día a compartir nuestras fotos, nuestro estado de ánimo, nuestra opinión y hasta nos recuerda los cumpleaños de nuestros contactos. Así, miles de personas pueden conocer qué tal nos lo pasamos en nuestras vacaciones o cuál es nuestra reacción ante un gran suceso. Todos esos datos, a los que apenas prestamos atención, son muy útiles para empresas que gestionan esa información sobre nosotros para comercializar. A todos nos han propuesto productos de nuestro interés sin haberlo solicitado.
En la era de la información compartimos con perdonas ajenas nuesteas fotos y anécdotas pero a veces no tenemos tiempo para compartir con quienes valoran nuestra presencia. Y eso, por desgracia, también nos pasa a todos.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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martes, 25 de julio de 2017
martes, 6 de junio de 2017
Defínete
Una de las redes sociales que utilizo me recuerda que hace meses que no actualizo mi perfil y me sugiere que me defina para proporcionar más información sobre mí. Es algo que no sé ni cómo lo haría.
He visto perfiles de gente con frases muy frescas y graciosas hablando sobre sí mismos y hace pocos días leí el de una chica en Twitter que se presentaba como "científica fracasada". Me pareció chocante definirse así abiertamente. Luego se daba una segunda oportunidad diciendo que es amante de la fotografía. Quizás yo hubiera sido más condescendiente, a pesar de que en ocasiones haya pensado como ella, pero mi fracaso no puede depender exclusivamente del éxito profesional. Sé que soy válida, quienes no me conocen son quienes no lo saben.
Bueno, volviendo a mi definición, ¿quién soy yo? Creo que una miscelánea, un acopio de lo que me gusta, de lo que me he formado, de lo que he adquirido y lo que he heredado. Una mujer con aspiraciones, inconformista, con ganas de aprender, de acrecentar mis metas... ¿Cómo te defines tú?
He visto perfiles de gente con frases muy frescas y graciosas hablando sobre sí mismos y hace pocos días leí el de una chica en Twitter que se presentaba como "científica fracasada". Me pareció chocante definirse así abiertamente. Luego se daba una segunda oportunidad diciendo que es amante de la fotografía. Quizás yo hubiera sido más condescendiente, a pesar de que en ocasiones haya pensado como ella, pero mi fracaso no puede depender exclusivamente del éxito profesional. Sé que soy válida, quienes no me conocen son quienes no lo saben.
Bueno, volviendo a mi definición, ¿quién soy yo? Creo que una miscelánea, un acopio de lo que me gusta, de lo que me he formado, de lo que he adquirido y lo que he heredado. Una mujer con aspiraciones, inconformista, con ganas de aprender, de acrecentar mis metas... ¿Cómo te defines tú?
jueves, 16 de julio de 2015
Titulares
Ante la inmensidad de información que manejamos hoy en día y la gran cantidad de acontecimientos que conocemos mediante las plataformas móviles, es frecuente acceder a una mínima parte de la información. Me refiero con esto a que muchas veces leemos sólo el titular de una noticia o una crónica y a partir de ahí nos conformamos una opinión.
Sólo cuando queremos profundizar en el caso, accedemos al enlace y leemos la información al completo. En muchas ocasiones el titular es suficiente para saber qué ha ocurrido y el alcance del suceso.
Para los periodistas el hecho de titular se trata de una cuestión muy importante y realmente esencial, pues de ello dependerá que el lector acceda a leer el contenido. Esta inscripción juega un papel fundamental y debe cumplir una serie de requisitos informativos. En otros casos, y cambiando de género periodístico, puede ser atrayente, sublime o evocador.
Sea como sea, quienes escribimos simplemente optamos por que se lean nuestras informaciones o reflexiones y que puedan llegar a aportar algo al lector. Así que no se quede sólo con el título, que puede ser meramente cautivador, sino ahonde en aquello que le interese o que le atraiga.
Sólo cuando queremos profundizar en el caso, accedemos al enlace y leemos la información al completo. En muchas ocasiones el titular es suficiente para saber qué ha ocurrido y el alcance del suceso.
Para los periodistas el hecho de titular se trata de una cuestión muy importante y realmente esencial, pues de ello dependerá que el lector acceda a leer el contenido. Esta inscripción juega un papel fundamental y debe cumplir una serie de requisitos informativos. En otros casos, y cambiando de género periodístico, puede ser atrayente, sublime o evocador.
Sea como sea, quienes escribimos simplemente optamos por que se lean nuestras informaciones o reflexiones y que puedan llegar a aportar algo al lector. Así que no se quede sólo con el título, que puede ser meramente cautivador, sino ahonde en aquello que le interese o que le atraiga.
domingo, 5 de julio de 2015
Intrusos
Desde hace años ha existido el intrusismo profesional en diferentes sectores, pero a medida que la crisis se ha acentuado, ha proliferado en mayor medida. Cualquiera capaz de conducir puede hacer las veces de un taxista y un buen tertuliano es capaz de suplir a un periodista o hacer de colaborador, como ahora los denominan.
Bien notorio es el caso de los taxistas del aeropuerto de Barajas que reclaman el daño que las aplicaciones móviles como Uber han realizado en este colectivo. Además, ahora y con la excusa de la situación económica que sufrimos, son muchos los conductores que emplean el coche compartido para trasladarse de un punto a otro. En este caso, Internet hace de intermediario entre transportistas y pasajeros.
En el ámbito de la comunicación, debo reconocer que existen muy buenos oradores y que no necesariamente deben ser periodistas o expertos en dialéctica. Sin embargo, argumentaré que el paso por las facultades de Ciencias de la Información permite el conocimiento de la ética y la deontología profesional, que no todos estos predicadores conocen. Hablar elocuentemente y decir lo que la gente quiere oír muchas veces sólo busca la creación de un perfil público individual y engrandecer la figura de quien articula esas palabras. No obstante, el ejercicio del periodismo ahonda más allá. El protagonismo lo logra la veracidad, la objetividad y el contraste de la información.
Que cada hijo de vecino sepa cocinar no significa que vaya a ser cocinero. Así que desde este punto encumbro y defiendo la formación para el empleo, lejos de ser elitista y simplemente reivindicando la preparación y la experiencia ( y poniendo a salvo pocas y contadas excepciones).
Bien notorio es el caso de los taxistas del aeropuerto de Barajas que reclaman el daño que las aplicaciones móviles como Uber han realizado en este colectivo. Además, ahora y con la excusa de la situación económica que sufrimos, son muchos los conductores que emplean el coche compartido para trasladarse de un punto a otro. En este caso, Internet hace de intermediario entre transportistas y pasajeros.
En el ámbito de la comunicación, debo reconocer que existen muy buenos oradores y que no necesariamente deben ser periodistas o expertos en dialéctica. Sin embargo, argumentaré que el paso por las facultades de Ciencias de la Información permite el conocimiento de la ética y la deontología profesional, que no todos estos predicadores conocen. Hablar elocuentemente y decir lo que la gente quiere oír muchas veces sólo busca la creación de un perfil público individual y engrandecer la figura de quien articula esas palabras. No obstante, el ejercicio del periodismo ahonda más allá. El protagonismo lo logra la veracidad, la objetividad y el contraste de la información.
Que cada hijo de vecino sepa cocinar no significa que vaya a ser cocinero. Así que desde este punto encumbro y defiendo la formación para el empleo, lejos de ser elitista y simplemente reivindicando la preparación y la experiencia ( y poniendo a salvo pocas y contadas excepciones).
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jueves, 30 de abril de 2015
Mirones
Resulta ser que hay hoy en día nuevos mirones. No me refiero a los vecinos cotillas que se asoman a la ventana corriendo un poquito la cortina o los que se esconden tras las paredes a escuchar conversaciones ajenas. Hay mirones y juzgadores on-line.
Hay quien se crea un perfil en las redes sociales con la única intención de acceder a la información de todos sus contactos. No publican ni comentan las fotografías o los estados de sus amigos y mucho menos hacen saber que han visto ese contenido. Acceden exclusivamente a las redes con el objeto de saber de los demás.
No escriben ni varían en lo más mínimo su perfil, con lo que parece ser que no utilizan estas plataformas digitales, pero lo hacen con mucha más asiduidad que cualquier usuario corriente, sólo que no dejan huella de su presencia.
Pues a ellos, a los mirones, saludos desde mi emplazamiento y un consejo: más vale vivir que mirar. Pero recuerde: "A fuerza de mirar, uno se olvida de que puede ser también objeto de miradas".
Hay quien se crea un perfil en las redes sociales con la única intención de acceder a la información de todos sus contactos. No publican ni comentan las fotografías o los estados de sus amigos y mucho menos hacen saber que han visto ese contenido. Acceden exclusivamente a las redes con el objeto de saber de los demás.
No escriben ni varían en lo más mínimo su perfil, con lo que parece ser que no utilizan estas plataformas digitales, pero lo hacen con mucha más asiduidad que cualquier usuario corriente, sólo que no dejan huella de su presencia.
Pues a ellos, a los mirones, saludos desde mi emplazamiento y un consejo: más vale vivir que mirar. Pero recuerde: "A fuerza de mirar, uno se olvida de que puede ser también objeto de miradas".
martes, 24 de marzo de 2015
¿No lo has visto?
¿Aún no lo has visto? Es increíble. Es de lo que habla todo el mundo. Miles y miles de "me gusta" y contenidos retuiteados por multitud de seguidores de unos y otros. Es el mundo de las redes, un entretejido virtual, social y de un alto componente sociológico, sin duda.
Historias triviales han cobrado un protagonismo desmesurado, que no se entendería fuera de este contexto. Me remito, por ejemplo, al caso del famoso vestido del que todo hijo de vecino examinó su color. Hasta conocemos vocabulario propio del uso de las redes sociales, como "hacerse viral". Multitud de vídeos o fotografías han logrado reproducirse masivamente en un corto período de tiempo.
Por otro lado, están los "memes" o bromas que ridiculizan personajes o situaciones. Seguro que habrá visto al pequeño Nicolás haciendo de las suyas en algunas fiestas patronales o un montaje de la embarcación de la Virgen del Carmen en la misma plaza del Charco tras las lluvias invernales. De verlo no se libra nadie, porque si no lo ve mediante las redes, algún conocido se asegurará de hacérselo llegar por WhatsApp.
Estamos inmersos en las redes sociales, atrapados. Si no publica información propia, aparecerá en etiquetas de amigos hasta en las imágenes más insospechadas. El derecho y el respeto a la privacidad se convierten casi en una utopía. Y son gratuitas, sí, pero vaya negocio. La información mueve el mundo y lo que entra en la red es para quedarse.
Historias triviales han cobrado un protagonismo desmesurado, que no se entendería fuera de este contexto. Me remito, por ejemplo, al caso del famoso vestido del que todo hijo de vecino examinó su color. Hasta conocemos vocabulario propio del uso de las redes sociales, como "hacerse viral". Multitud de vídeos o fotografías han logrado reproducirse masivamente en un corto período de tiempo.
Por otro lado, están los "memes" o bromas que ridiculizan personajes o situaciones. Seguro que habrá visto al pequeño Nicolás haciendo de las suyas en algunas fiestas patronales o un montaje de la embarcación de la Virgen del Carmen en la misma plaza del Charco tras las lluvias invernales. De verlo no se libra nadie, porque si no lo ve mediante las redes, algún conocido se asegurará de hacérselo llegar por WhatsApp.
Estamos inmersos en las redes sociales, atrapados. Si no publica información propia, aparecerá en etiquetas de amigos hasta en las imágenes más insospechadas. El derecho y el respeto a la privacidad se convierten casi en una utopía. Y son gratuitas, sí, pero vaya negocio. La información mueve el mundo y lo que entra en la red es para quedarse.
lunes, 26 de enero de 2015
Confidencial
Ante la emergencia de las redes sociales, accedemos a diario a multitud de información, muchas veces de índole privada, de nuestros contactos. También es verdad que cada usuario pone a disposición de sus "amigos" virtuales aquello que quiere o decide que conozcan.
Estos días he reflexionado sobre los datos que algunas personas hacen públicos y que yo considero referente a la más estricta intimidad. Esta semana un contacto compartió la reciente muerte de su madre, en el mismo día de su fallecimiento; por otra parte, una persona hasta fotografió la corte fúnebre de su abuela a su llegada al cementerio.
Desde el más profundo respeto, y conociendo la pesadumbre que se debe sentir en ese momento, considero que conseguir un "me gusta" no se puede sustituir por las condolencias de quien de verdad siente la pérdida de la persona a la que despiden.Y lo califico como una actitud frívola.
Algo similar encuentro en la publicación de los estados personales y la acción de facilitarle a cientos de contactos la más detallada crónica de su ánimo, sin entender que en supuestos de este calibre las redes sociales pueden jugar una mala pasada. No critico estas prácticas, cada quien es libre de expresar y de mostrar lo que desee de su vida; simplemente es que hago de mi privacidad un uso escueto e íntimo.
Estos días he reflexionado sobre los datos que algunas personas hacen públicos y que yo considero referente a la más estricta intimidad. Esta semana un contacto compartió la reciente muerte de su madre, en el mismo día de su fallecimiento; por otra parte, una persona hasta fotografió la corte fúnebre de su abuela a su llegada al cementerio.
Desde el más profundo respeto, y conociendo la pesadumbre que se debe sentir en ese momento, considero que conseguir un "me gusta" no se puede sustituir por las condolencias de quien de verdad siente la pérdida de la persona a la que despiden.Y lo califico como una actitud frívola.
Algo similar encuentro en la publicación de los estados personales y la acción de facilitarle a cientos de contactos la más detallada crónica de su ánimo, sin entender que en supuestos de este calibre las redes sociales pueden jugar una mala pasada. No critico estas prácticas, cada quien es libre de expresar y de mostrar lo que desee de su vida; simplemente es que hago de mi privacidad un uso escueto e íntimo.
lunes, 15 de septiembre de 2014
Fotos y fotos
Se considere usted amante de la fotografía, un mero aficionado o tenga terror a las cámaras, seguro que le han retratado en más de una ocasión. Ya sea para tener recuerdos familiares o para ampliar el álbum de fotos digital que ocupa las memorias de ordenadores y teléfonos móviles. Y es que revelarlas ha pasado a un segundo plano.
Nadie se escapa de las fotos y hay quien piensa que si no publica imágenes que den fe de todo lo que hace en su día cotidiano no tiene vida. Seguro que conoce a alguien así, que le hace partícipe desde lo que ha comido, dónde ha pasado su tiempo libre y haciendo qué y hasta posa para mostrarle a todos sus contactos virtuales el nuevo modelito que ha adquirido.
Las redes sociales se hacen especial eco de este fenómeno. Hasta hay una de ellas específica para instantáneas. Hablo de Instagram, la cual he descubuierto recientemente y me gusta bastante. En este caso abundan fotos profesionales, curiosas o detallistas y permite emplear varios efectos.
La tecnología para captar imágenes ha variado considerablemente. Comenzaron con cámaras sencillas, proliferaron las ópticas y hoy es muy común obtener fotografías mediante dispositivos móviles (teléfonos, tabletas, etc.). Qué nostalgia me transmiten las cámaras artesanales que fabricábamos en clase de fotografía con una caja de cartón pintada de negro.
Sea como sea, las imágenes forman parte de nuestra vida. Sirven para identificarnos, desde el DNI hasta el currículum vitae. En ésas no solemos salir muy favorecidos, siempre se podría cambiar por una pose poniendo morritos, como hacen algunos.
Nadie se escapa de las fotos y hay quien piensa que si no publica imágenes que den fe de todo lo que hace en su día cotidiano no tiene vida. Seguro que conoce a alguien así, que le hace partícipe desde lo que ha comido, dónde ha pasado su tiempo libre y haciendo qué y hasta posa para mostrarle a todos sus contactos virtuales el nuevo modelito que ha adquirido.
Las redes sociales se hacen especial eco de este fenómeno. Hasta hay una de ellas específica para instantáneas. Hablo de Instagram, la cual he descubuierto recientemente y me gusta bastante. En este caso abundan fotos profesionales, curiosas o detallistas y permite emplear varios efectos.
La tecnología para captar imágenes ha variado considerablemente. Comenzaron con cámaras sencillas, proliferaron las ópticas y hoy es muy común obtener fotografías mediante dispositivos móviles (teléfonos, tabletas, etc.). Qué nostalgia me transmiten las cámaras artesanales que fabricábamos en clase de fotografía con una caja de cartón pintada de negro.
Sea como sea, las imágenes forman parte de nuestra vida. Sirven para identificarnos, desde el DNI hasta el currículum vitae. En ésas no solemos salir muy favorecidos, siempre se podría cambiar por una pose poniendo morritos, como hacen algunos.
lunes, 7 de octubre de 2013
Esconder el currículum
Ante la gran cantidad de licenciados y titulados superiores que se encuentran buscando trabajo en puestos inferiores a los que les habilita su formación, muchos "expertos" en búsqueda de empleo recomiendan eliminar del currículum vitae las carreras o los estudios para acceder a puestos de inferior cualificación.
Si vas a solicitar ocupación en una cafetería por qué no hacer saber que tienes dos carreras, un máster o que manejas tres idiomas. Según el afanado criterio de estos sabiondos, que pongo muy en duda, se debe omitir que se ha invertido equis años de la vida en estudiar. Se sacude de un plumazo el esfuerzo y el sacrificio y si el empleador le pregunta qué ha estado haciendo durante ese tiempo, entonces: ¿recurre a la inventiva o miente directamente?
No estoy a favor de ocultar la formación. Muy distinto es que quien gestiona una oferta de empleo prefiera contratar a alguien menos capacitado académicamente. Claro que tampoco hace falta ser ingeniero para servir cafés. Esta circunstancia se ha convertido en una encrucijada para miles de titulados, que no encuentran salida profesional en el ámbito de su formación.
Y si soy periodista y no encuentro trabajo en los medios, ¿nadie de fuera del sector de la comunicación puede valorar mi currículum? Si no les digo que he dedicado 7 años a obtener dos licenciaturas, ¿cómo explico lo que he hecho durante ese tiempo? Es lamentable que no pueda ejercer mi profesión aún cuando tanto la anhelo y estoy preparada para hacerlo. Antes se condenaba el intrusismo profesional porque trabajaba como periodista quien no tenía la formación. Hoy en día, aunque tengas la formación, no puedes ejercer en tu ámbito competente.
Si vas a solicitar ocupación en una cafetería por qué no hacer saber que tienes dos carreras, un máster o que manejas tres idiomas. Según el afanado criterio de estos sabiondos, que pongo muy en duda, se debe omitir que se ha invertido equis años de la vida en estudiar. Se sacude de un plumazo el esfuerzo y el sacrificio y si el empleador le pregunta qué ha estado haciendo durante ese tiempo, entonces: ¿recurre a la inventiva o miente directamente?
No estoy a favor de ocultar la formación. Muy distinto es que quien gestiona una oferta de empleo prefiera contratar a alguien menos capacitado académicamente. Claro que tampoco hace falta ser ingeniero para servir cafés. Esta circunstancia se ha convertido en una encrucijada para miles de titulados, que no encuentran salida profesional en el ámbito de su formación.
Y si soy periodista y no encuentro trabajo en los medios, ¿nadie de fuera del sector de la comunicación puede valorar mi currículum? Si no les digo que he dedicado 7 años a obtener dos licenciaturas, ¿cómo explico lo que he hecho durante ese tiempo? Es lamentable que no pueda ejercer mi profesión aún cuando tanto la anhelo y estoy preparada para hacerlo. Antes se condenaba el intrusismo profesional porque trabajaba como periodista quien no tenía la formación. Hoy en día, aunque tengas la formación, no puedes ejercer en tu ámbito competente.
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