Estos días se celebra la World Pride Madrid 2017 y Alemania aprobó hoy el matrimonio homosexual. El respeto y la tolerancia al amor de todos los colores debería triunfar en el mundo, lejos de convencionalismos e ideas retrógradas.
El amor entre personas, entre seres dispuestos a quererse, a disfrutar de momentos. Relaciones entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, relaciones entre amantes libres, tolerantes y respetados. Porque el amor no entiende de fronteras, de razas o creencias. Esta fuerza abre puertas y salta murallas, pero sobre todo nos hace ser personas menos racionales, más emotivas, abiertas y comprensivas; capaces de demostrar que sabemos empatizar.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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viernes, 30 de junio de 2017
miércoles, 14 de septiembre de 2016
"No me gusta que le odien"
En una manifestación que tuvo lugar en México contra el matrimonio homosexual se produjo un incidente inesperado. Un niño de 11 años se plantó delante de los coches de la autoridad que precedían a los manifestantes y con las manos extendidas expuso su opinión contraria a tal protesta. Su motivo para reivindicar el respeto a la libertad sexual es que su tío es homosexual y en sus propias palabras: "No me gusta que le odien".
Admiro la madurez y la valentía del muchacho. Valoro gratamente que una cabecita de 11 años sea más tolerante que una masa social que sale a la calle a manifestarse en contra de una opción sexual, una expresión de la libertad de cada cual, que aún en el siglo XXI sigue despertando notable controversia y por desgracia muchas veces va más allá.
Que tengamos que oír hablar de agresiones, de matanzas y demás horrores por el simple hecho de ser homosexual no favorece nada la mentalidad abierta y cosmopolita que presumimos tener los ciudadanos de este 2016. Me apena profundamente que sea un niño quien pare las patas a los intolerantes, pero a la vez me llena de satisfacción saber que su pensamiento es respetuoso, libre y plural. Él, sólo un niño, es un defensor y es un ejemplo de coraje. Valora a las personas y va más allá de las etiquetas.
Admiro la madurez y la valentía del muchacho. Valoro gratamente que una cabecita de 11 años sea más tolerante que una masa social que sale a la calle a manifestarse en contra de una opción sexual, una expresión de la libertad de cada cual, que aún en el siglo XXI sigue despertando notable controversia y por desgracia muchas veces va más allá.
Que tengamos que oír hablar de agresiones, de matanzas y demás horrores por el simple hecho de ser homosexual no favorece nada la mentalidad abierta y cosmopolita que presumimos tener los ciudadanos de este 2016. Me apena profundamente que sea un niño quien pare las patas a los intolerantes, pero a la vez me llena de satisfacción saber que su pensamiento es respetuoso, libre y plural. Él, sólo un niño, es un defensor y es un ejemplo de coraje. Valora a las personas y va más allá de las etiquetas.
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jueves, 22 de octubre de 2015
Desiguales
Hoy en todo lo que hacemos y en nuestra actitud buscamos la diferencia. Luchamos por destacar, por distinguirnos y por resultar diversos ante la gran masa social.
Hace sólo unas décadas ocurría lo contrario. Los regímenes dictatoriales y fascistas se encargaron de eliminar a quien era diferente, a quien sobresalía o a quien simplemente no seguía las pautas impuestas. Los progresistas, los liberales, los homosexuales o, simplemente, los justos no tenían cabida en un sistema político que, eliminando las diferencias, perseguía todo lo contrario a la igualdad.
Años después, con las viviencias sociales que esta Europa ha experimentado, me sorprende saber que aún existe quien condena la diversidad, lo heterogéneo y plural. En éste, que se empeñan en definir como "un tiempo nuevo", se han superado barreras en el ámbito social; no obstante, aún queda por qué luchar. Combatir el racismo, la violencia, la discriminación, el acoso, el terrorismo..., pero fomentar la libertad, la igualdad, la heterogeneidad.
Es el momento de aceptar y consolidar las diferencias en un mundo desigual, pero compuesto de muchos integrantes. Todos.
Hace sólo unas décadas ocurría lo contrario. Los regímenes dictatoriales y fascistas se encargaron de eliminar a quien era diferente, a quien sobresalía o a quien simplemente no seguía las pautas impuestas. Los progresistas, los liberales, los homosexuales o, simplemente, los justos no tenían cabida en un sistema político que, eliminando las diferencias, perseguía todo lo contrario a la igualdad.
Años después, con las viviencias sociales que esta Europa ha experimentado, me sorprende saber que aún existe quien condena la diversidad, lo heterogéneo y plural. En éste, que se empeñan en definir como "un tiempo nuevo", se han superado barreras en el ámbito social; no obstante, aún queda por qué luchar. Combatir el racismo, la violencia, la discriminación, el acoso, el terrorismo..., pero fomentar la libertad, la igualdad, la heterogeneidad.
Es el momento de aceptar y consolidar las diferencias en un mundo desigual, pero compuesto de muchos integrantes. Todos.
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domingo, 6 de septiembre de 2015
Elige tu sexualidad
Hace unos días circuló por las redes sociales el vídeo de un niño que eligió una muñeca de La Sirenita como regalo de cumpleaños. Su padre grabó cómo el pequeño lucía orgulloso su nuevo juguete y lo más sorprendente fue la actitud complaciente que mostró hacia su hijo de apenas cuatro años.
El padre, asiduo usuario de Facebook, colgó la grabación en su muro, que pronto tuvo resultados sorprendentes. La publicación se convirtió en viral en pocos días, logrando miles de reproducciones. El contenido del vídeo no hace sino darnos una lección: la naturalidad con la que este padre toma la iniciativa de su hijo, dejando al margen connotaciones machistas y homófobas.
Miles de homosexuales han vivido en su piel la violencia y el rechazo por una manifestación similar. La respuesta del padre de Azai, que así se llama el niño, fue la de permitir que elija lo que quiere ser, que elija su sexualidad y se exprese libremente del modo que desee. Más allá de coartar la inquietud de su hijo, le ha facilitado que sea feliz con la decisión que tome.
La multitudinaria visualización del vídeo se traduce en que es algo que sorprende, no es lo habitual. En pleno siglo XXI aún convivimos con férreos estereotipos homófobos. No hay más que ver la cantidad de agresiones que se producen a homosexuales o el acoso escolar hacia menores en centros educativos. Habría que aprender y asimilar este comportamiento respetuoso del padre hacia su hijo, en lugar de sorprendernos tanto.
El padre, asiduo usuario de Facebook, colgó la grabación en su muro, que pronto tuvo resultados sorprendentes. La publicación se convirtió en viral en pocos días, logrando miles de reproducciones. El contenido del vídeo no hace sino darnos una lección: la naturalidad con la que este padre toma la iniciativa de su hijo, dejando al margen connotaciones machistas y homófobas.
Miles de homosexuales han vivido en su piel la violencia y el rechazo por una manifestación similar. La respuesta del padre de Azai, que así se llama el niño, fue la de permitir que elija lo que quiere ser, que elija su sexualidad y se exprese libremente del modo que desee. Más allá de coartar la inquietud de su hijo, le ha facilitado que sea feliz con la decisión que tome.
La multitudinaria visualización del vídeo se traduce en que es algo que sorprende, no es lo habitual. En pleno siglo XXI aún convivimos con férreos estereotipos homófobos. No hay más que ver la cantidad de agresiones que se producen a homosexuales o el acoso escolar hacia menores en centros educativos. Habría que aprender y asimilar este comportamiento respetuoso del padre hacia su hijo, en lugar de sorprendernos tanto.
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martes, 30 de junio de 2015
Diferentes pero iguales
Hoy se conmemoran 10 años de la aprobación del matrimonio igualitario en España. Desde entonces miles de parejas del mismo sexo se han casado y han adquirido lo que se convirtió en un derecho fundamental. La semana pasada ocurrió lo mismo en Estados Unidos y el mundo entero enarboló la bandera multicolor del arcoiris.
Hoy los ciudadanos españoles somos más tolerantes. La legislación nos equipara a todos sin que exista razón de discriminación por el sexo, la raza o la religión, entre otros aspectos. Sin embargo, la adopción por padres homosexuales o la familia monoparental está siendo otro dilema, pero hasta los anuncios de Coca Cola le paran las patas al conflicto.
Esta mañana decía Iñaki Gabilondo que hemos sido educados para ver la diferencia y es cierto. Desde pequeños nos señalan lo desigual, lo diferente; pero gracias a las libertades hemos conquistado terreno. No puedo dejar de señalar a los activistas de colectivos como LGTB, que se han dejado la piel por conseguir un país más justo.
Anoche leí que el Papa Francisco abre las puertas de la Iglesia a homosexuales, divorciados y parejas de hecho. Mi comentario al respecto es que ha ganado la cordura, y no podía ser de otra manera, porque aún siendo diferentes, somos iguales.
Hoy los ciudadanos españoles somos más tolerantes. La legislación nos equipara a todos sin que exista razón de discriminación por el sexo, la raza o la religión, entre otros aspectos. Sin embargo, la adopción por padres homosexuales o la familia monoparental está siendo otro dilema, pero hasta los anuncios de Coca Cola le paran las patas al conflicto.
Esta mañana decía Iñaki Gabilondo que hemos sido educados para ver la diferencia y es cierto. Desde pequeños nos señalan lo desigual, lo diferente; pero gracias a las libertades hemos conquistado terreno. No puedo dejar de señalar a los activistas de colectivos como LGTB, que se han dejado la piel por conseguir un país más justo.
Anoche leí que el Papa Francisco abre las puertas de la Iglesia a homosexuales, divorciados y parejas de hecho. Mi comentario al respecto es que ha ganado la cordura, y no podía ser de otra manera, porque aún siendo diferentes, somos iguales.
martes, 20 de agosto de 2013
Condena a la homosexualidad
En estos días que vivimos, y a contracorriente con los tiempos, estamos presenciando frecuentes ataques a la homosexualidad. Son acontecimientos que se han convertido en exposiciones mediáticas porque hay países en los que se respeta la condición sexual, pero otros que van muy atrás en cuanto a la tolerancia en este sentido, como ocurre en Rusia.
Un joven ruso fue asesinado recientemente y sometido a torturas por grupos de extrema derecha, que se han convertido en atacantes de personas gays. El último caso conocido apunta a un chico al que agredieron en su propia vivienda y que falleció posteriormente como consecuencia de las heridas que le causaron.
Hace unos días, un periodista del mismo país fue despedido la noche que decidió anunciar en directo que era homosexual. Firmó su propia condena cuando se equiparó a Putin y a otros representantes políticos, abogando por la igualdad de oportunidades.
Dos atletas rusas se besaron en el podio tras recibir una medalla de oro en los Campeonatos Mundiales de Atletismo, por los méridos obtenidos en la competición. La instantánea saltó de inmediato a los medios y hay quien la ha calificado como apoyo a la comunidad gay. Éste es uno de los supuestos en que se desvía la atención deportiva a los detalles nimios. En lugar de congratularse por el esfuerzo, se especula con la intencionalidad del gesto.
Cuando se lucha por el respeto, la tolerancia y la convivencia, y cuando la legislación ampara cada vez más y en más lugares los derechos de los homosexuales, hay países donde aún se condena y se persigue esta condición. Es equiparable a los casos en que se condena a la mujer a la reclusión en el hogar o a la muerte por haber cometido una traición familiar. Todos ellos bañados por el mismo jugo: intolerancia.
Un joven ruso fue asesinado recientemente y sometido a torturas por grupos de extrema derecha, que se han convertido en atacantes de personas gays. El último caso conocido apunta a un chico al que agredieron en su propia vivienda y que falleció posteriormente como consecuencia de las heridas que le causaron.
Hace unos días, un periodista del mismo país fue despedido la noche que decidió anunciar en directo que era homosexual. Firmó su propia condena cuando se equiparó a Putin y a otros representantes políticos, abogando por la igualdad de oportunidades.
Dos atletas rusas se besaron en el podio tras recibir una medalla de oro en los Campeonatos Mundiales de Atletismo, por los méridos obtenidos en la competición. La instantánea saltó de inmediato a los medios y hay quien la ha calificado como apoyo a la comunidad gay. Éste es uno de los supuestos en que se desvía la atención deportiva a los detalles nimios. En lugar de congratularse por el esfuerzo, se especula con la intencionalidad del gesto.
Cuando se lucha por el respeto, la tolerancia y la convivencia, y cuando la legislación ampara cada vez más y en más lugares los derechos de los homosexuales, hay países donde aún se condena y se persigue esta condición. Es equiparable a los casos en que se condena a la mujer a la reclusión en el hogar o a la muerte por haber cometido una traición familiar. Todos ellos bañados por el mismo jugo: intolerancia.
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