Una canción de un grupo que escuchaba ya hace décadas tenía una frase que decía: "Soy distinto a ti, soy igual que tú ". Y siempre lo entendí más como un lema que como una sentencia. Qué mayor riqueza que la diversidad, entenderse con personas afines en todo debe ser realmente aburrido.
En la pasada convocatoria electoral escuché hablar a dos apoderados al salir de un colegio. Ambos eran de grupos políticos diversos. El hombre declaró ser maestro en ese centro y la mujer le increpó diciéndole que a saber qué le enseñaba a sus alumnos. No pude evitar girar la cabeza porque no daba crédito. No podemos ir tan atrás. ¿Es que vamos a desconfiar de la labor docente sólo porque el profesor no sea de mi partido o no comulgue con mis ideas? En el colegio se aprende, de los valores ideológicos o religiosos se encarga la familia, tanto con su ejemplo como con sus decisiones.
Me enorgullece ser una persona tolerante. Porque quien es distinto a mí es igual que yo y tiene mis mismos derechos, sea hombre, mujer, hetero u homosexual, de cualquier raza o pensamiento. Tengo amigos muy distantes políticamente a mí porque con ellos comparto momentos, no una papeleta. No me importa lo que votan, me importa lo que son.
El día 1 de enero no se publican los periódicos en papel. Bien. Pues como "hoy no es uno de enero" este espacio servirá para publicar comentarios, reflexiones o apuntes del día a día que susciten interés.
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martes, 21 de mayo de 2019
miércoles, 13 de junio de 2018
Me duele
Estos días, sin duda alguna, han sido bastante activos mediáticamente. Recibimos conmovidos la negativa del reciente Gobierno italiano a recibir en sus costas a los 629 inmigrantes que se acercaban a su territorio a bordo del Aquarius.
El español, otro Gobierno que se acaba de componer, dio el sí a la recepción de quienes solicitan que les abran fronteras, los brazos y el corazón. Hasta aquí una acción lógica, tolerante, una respuesta activa que deja en paños menores a la Europa moderna y a muchos de sus dirigentes, que no han movido un dedo.
Lo que no me explico es cómo hay gente que puede desear que no se les reciba ¿Con qué criterio? ¿No es una situación similar a la que sufrieron miles de españoles que tuvieron que huir acuciados por una cruenta Guerra Civil? ¿Es que sus vidas valen menos que las nuestras? Me duele esa discriminación, ese racismo, esa falta de solidaridad.
Luego están los que han increpado a quienes apoyamos su recepción diciendo: "que los metan en sus casas" o que "para eso no se pagan los impuestos". Qué lástima. Quería creer que habíamos avanzado como sociedad, pero estas manifestaciones me hacen pensar que arrastramos demasiado primitivismo. Necesitamos lecciones de fraternidad en vena, de respeto, de empatía. Y ojalá lo aprendamos todos muy rápido, porque no siempre hay segundas oportunidades.
El español, otro Gobierno que se acaba de componer, dio el sí a la recepción de quienes solicitan que les abran fronteras, los brazos y el corazón. Hasta aquí una acción lógica, tolerante, una respuesta activa que deja en paños menores a la Europa moderna y a muchos de sus dirigentes, que no han movido un dedo.
Lo que no me explico es cómo hay gente que puede desear que no se les reciba ¿Con qué criterio? ¿No es una situación similar a la que sufrieron miles de españoles que tuvieron que huir acuciados por una cruenta Guerra Civil? ¿Es que sus vidas valen menos que las nuestras? Me duele esa discriminación, ese racismo, esa falta de solidaridad.
Luego están los que han increpado a quienes apoyamos su recepción diciendo: "que los metan en sus casas" o que "para eso no se pagan los impuestos". Qué lástima. Quería creer que habíamos avanzado como sociedad, pero estas manifestaciones me hacen pensar que arrastramos demasiado primitivismo. Necesitamos lecciones de fraternidad en vena, de respeto, de empatía. Y ojalá lo aprendamos todos muy rápido, porque no siempre hay segundas oportunidades.
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viernes, 17 de noviembre de 2017
Entre nosotros
Ayer comentaba con un grupo de compañeras la noticia de la admisión a trámite del seguimiento a la chica que fue violada en los San Fermines por el grupo autodenominado "La Manada". Como tantos españoles iniciamos un debate sobre la violencia que derivó en la conducta social que se toma ante las agresiones machistas. Mi sorpresa vino después.
Unas y otras opinamos coincidiendo en nuestra repulsa a los comportamientos degradantes y ofensivos hacia la mujer. Introdujimos varios puntos de vista y al cabo de un rato una de mis compañeras, una de nosotras, confesó haber sido víctima de violencia de género y haber soportado una vida muy dura durante años.
Me quedé de piedra. Me sorprendió mi reacción tan pausada, porque yo, que me considero una defensora de los derechos de la mujer, no creí que alguien con quien llevo compartiendo tiempo hubiera pasado por un calvario como ese y el resto lo ignorase. Es evidente que uno no pregona todo lo que ocurre en su vida, pero esto es diferente. Hablamos de maltrato, violencia, vejaciones... y en su momento no contaba con la ayuda y el apoyo de organizaciones que existe hoy.
El tiempo de nuestras abuelas fueron décadas de intolerancia y de condena a la mujer, que era víctima, y la responsabilidad de hacerla sentirse culpable de provocar la violencia en el hombre. Es lamentable. Me da asco.
Cada vez que escucho un testimonio me erizo, no me lo explico. Lo que es más grave es que sigue pasando; chicas de 15 años son dependientes de sus parejas y lo asumen como normal. Les controlan su forma de vestir, el móvil, no les permiten relacionarse con otros hombres y para estas niñas es casi motivo de orgullo o una muestra de amor.
En pleno siglo XXI la figura de la mujer está hipersexualizada y sigue siendo en gran medida ella la que friega los platos y lleva los niños al médico. Esto tiene que cambiar, pero a pasos de gigante. Confío en que nuestra educación ha sembrado una semilla de crecimiento y avance y para que germine necesitamos de hombres y mujeres libres, tolerantes y trasmisores de respeto e igualdad.
Unas y otras opinamos coincidiendo en nuestra repulsa a los comportamientos degradantes y ofensivos hacia la mujer. Introdujimos varios puntos de vista y al cabo de un rato una de mis compañeras, una de nosotras, confesó haber sido víctima de violencia de género y haber soportado una vida muy dura durante años.
Me quedé de piedra. Me sorprendió mi reacción tan pausada, porque yo, que me considero una defensora de los derechos de la mujer, no creí que alguien con quien llevo compartiendo tiempo hubiera pasado por un calvario como ese y el resto lo ignorase. Es evidente que uno no pregona todo lo que ocurre en su vida, pero esto es diferente. Hablamos de maltrato, violencia, vejaciones... y en su momento no contaba con la ayuda y el apoyo de organizaciones que existe hoy.
El tiempo de nuestras abuelas fueron décadas de intolerancia y de condena a la mujer, que era víctima, y la responsabilidad de hacerla sentirse culpable de provocar la violencia en el hombre. Es lamentable. Me da asco.
Cada vez que escucho un testimonio me erizo, no me lo explico. Lo que es más grave es que sigue pasando; chicas de 15 años son dependientes de sus parejas y lo asumen como normal. Les controlan su forma de vestir, el móvil, no les permiten relacionarse con otros hombres y para estas niñas es casi motivo de orgullo o una muestra de amor.
En pleno siglo XXI la figura de la mujer está hipersexualizada y sigue siendo en gran medida ella la que friega los platos y lleva los niños al médico. Esto tiene que cambiar, pero a pasos de gigante. Confío en que nuestra educación ha sembrado una semilla de crecimiento y avance y para que germine necesitamos de hombres y mujeres libres, tolerantes y trasmisores de respeto e igualdad.
miércoles, 27 de septiembre de 2017
Poco hombres
Hace algunos años el prototipo de hombre era de macho alfa: duro, tosco, prácticamente ajeno a la vida familiar y doméstica y que dedicaba la mayor parte de su tiempo exclusivamente a trabajar. Hoy en día, por fortuna, he de decirlo, el modelo de varón se ha adaptado a los tiempos y los hombres se han convertido en excelentes padres, cercanos, sensibles, amos de casa, buenos cocineros, compañeros, deportistas, interesados por la cultura y un largo y variado etcétera.
El hombre, como la mujer, es capaz de desarrollar muchas tareas, no reñidas por su condición masculina. No se extrañan si les digo que hace sólo unas décadas los hombres rara vez realizaban la compra o se ocupaban de los hijos.
Algunas mentalidades, aún obsoletas, atribuyen a los varones el calificativo de "poco hombres" cuando realizan funciones que fueron estrictamnete adjudicadas a la mujer en tiempos pasados. Declaro que me alegra y que me encanta ver a papás con el cochecito de sus bebés en el supermercado o en el médico, me gusta verles tender la ropa o aspirar las alfombras. Porque ellos, como nosotras, pueden hacerlo.
Aún convivimos con primitivos que escupen frases del tipo: "Mujer tenía que ser" cuando conduce una señora. Contra estos estereotipos tenemos que luchar todavía, cada vez en menor medida porque afortunadamente se van superando barreras y las conformando una sociedad moderna, tolerante e igualitaria.
El hombre, como la mujer, es capaz de desarrollar muchas tareas, no reñidas por su condición masculina. No se extrañan si les digo que hace sólo unas décadas los hombres rara vez realizaban la compra o se ocupaban de los hijos.
Algunas mentalidades, aún obsoletas, atribuyen a los varones el calificativo de "poco hombres" cuando realizan funciones que fueron estrictamnete adjudicadas a la mujer en tiempos pasados. Declaro que me alegra y que me encanta ver a papás con el cochecito de sus bebés en el supermercado o en el médico, me gusta verles tender la ropa o aspirar las alfombras. Porque ellos, como nosotras, pueden hacerlo.
Aún convivimos con primitivos que escupen frases del tipo: "Mujer tenía que ser" cuando conduce una señora. Contra estos estereotipos tenemos que luchar todavía, cada vez en menor medida porque afortunadamente se van superando barreras y las conformando una sociedad moderna, tolerante e igualitaria.
viernes, 30 de junio de 2017
Amantes
Estos días se celebra la World Pride Madrid 2017 y Alemania aprobó hoy el matrimonio homosexual. El respeto y la tolerancia al amor de todos los colores debería triunfar en el mundo, lejos de convencionalismos e ideas retrógradas.
El amor entre personas, entre seres dispuestos a quererse, a disfrutar de momentos. Relaciones entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, relaciones entre amantes libres, tolerantes y respetados. Porque el amor no entiende de fronteras, de razas o creencias. Esta fuerza abre puertas y salta murallas, pero sobre todo nos hace ser personas menos racionales, más emotivas, abiertas y comprensivas; capaces de demostrar que sabemos empatizar.
El amor entre personas, entre seres dispuestos a quererse, a disfrutar de momentos. Relaciones entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, relaciones entre amantes libres, tolerantes y respetados. Porque el amor no entiende de fronteras, de razas o creencias. Esta fuerza abre puertas y salta murallas, pero sobre todo nos hace ser personas menos racionales, más emotivas, abiertas y comprensivas; capaces de demostrar que sabemos empatizar.
miércoles, 14 de septiembre de 2016
"No me gusta que le odien"
En una manifestación que tuvo lugar en México contra el matrimonio homosexual se produjo un incidente inesperado. Un niño de 11 años se plantó delante de los coches de la autoridad que precedían a los manifestantes y con las manos extendidas expuso su opinión contraria a tal protesta. Su motivo para reivindicar el respeto a la libertad sexual es que su tío es homosexual y en sus propias palabras: "No me gusta que le odien".
Admiro la madurez y la valentía del muchacho. Valoro gratamente que una cabecita de 11 años sea más tolerante que una masa social que sale a la calle a manifestarse en contra de una opción sexual, una expresión de la libertad de cada cual, que aún en el siglo XXI sigue despertando notable controversia y por desgracia muchas veces va más allá.
Que tengamos que oír hablar de agresiones, de matanzas y demás horrores por el simple hecho de ser homosexual no favorece nada la mentalidad abierta y cosmopolita que presumimos tener los ciudadanos de este 2016. Me apena profundamente que sea un niño quien pare las patas a los intolerantes, pero a la vez me llena de satisfacción saber que su pensamiento es respetuoso, libre y plural. Él, sólo un niño, es un defensor y es un ejemplo de coraje. Valora a las personas y va más allá de las etiquetas.
Admiro la madurez y la valentía del muchacho. Valoro gratamente que una cabecita de 11 años sea más tolerante que una masa social que sale a la calle a manifestarse en contra de una opción sexual, una expresión de la libertad de cada cual, que aún en el siglo XXI sigue despertando notable controversia y por desgracia muchas veces va más allá.
Que tengamos que oír hablar de agresiones, de matanzas y demás horrores por el simple hecho de ser homosexual no favorece nada la mentalidad abierta y cosmopolita que presumimos tener los ciudadanos de este 2016. Me apena profundamente que sea un niño quien pare las patas a los intolerantes, pero a la vez me llena de satisfacción saber que su pensamiento es respetuoso, libre y plural. Él, sólo un niño, es un defensor y es un ejemplo de coraje. Valora a las personas y va más allá de las etiquetas.
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domingo, 20 de septiembre de 2015
Tu enemigo
Escuché casualmente una canción que me hizo pensar en lo que hemos estado viendo estos días: la desesperación de miles de personas al abandonar su tierra desplazándose hacinados hacia no saben dónde. El desarraigo de familias que tienen que emigrar sin otra opción.
Sean inmigrantes o sean refugiados, las políticas de los organismos internacionales parecen no ir mucho más allá de ofrecerles una manta y comida. Detrás de eso está este concepto que transmite la canción. La creencia de que son delincuentes, de que nos robarán nuestro trabajo y que se adueñarán de lo que es nuestro.
Las voces de Pablo López y de Juanes hablan de "quien viene a tu país a profanar, que pisa la ciudad sin tu permiso. [...] Culpables de vivir en el camino. Olvidaron que el hombre no es más que un hombre, que sus manos son mi bandera, y que tengo de frontera una canción". Aquí les dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=cKjUALPwNBU
Sean inmigrantes o sean refugiados, las políticas de los organismos internacionales parecen no ir mucho más allá de ofrecerles una manta y comida. Detrás de eso está este concepto que transmite la canción. La creencia de que son delincuentes, de que nos robarán nuestro trabajo y que se adueñarán de lo que es nuestro.
Las voces de Pablo López y de Juanes hablan de "quien viene a tu país a profanar, que pisa la ciudad sin tu permiso. [...] Culpables de vivir en el camino. Olvidaron que el hombre no es más que un hombre, que sus manos son mi bandera, y que tengo de frontera una canción". Aquí les dejo el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=cKjUALPwNBU
domingo, 6 de septiembre de 2015
Elige tu sexualidad
Hace unos días circuló por las redes sociales el vídeo de un niño que eligió una muñeca de La Sirenita como regalo de cumpleaños. Su padre grabó cómo el pequeño lucía orgulloso su nuevo juguete y lo más sorprendente fue la actitud complaciente que mostró hacia su hijo de apenas cuatro años.
El padre, asiduo usuario de Facebook, colgó la grabación en su muro, que pronto tuvo resultados sorprendentes. La publicación se convirtió en viral en pocos días, logrando miles de reproducciones. El contenido del vídeo no hace sino darnos una lección: la naturalidad con la que este padre toma la iniciativa de su hijo, dejando al margen connotaciones machistas y homófobas.
Miles de homosexuales han vivido en su piel la violencia y el rechazo por una manifestación similar. La respuesta del padre de Azai, que así se llama el niño, fue la de permitir que elija lo que quiere ser, que elija su sexualidad y se exprese libremente del modo que desee. Más allá de coartar la inquietud de su hijo, le ha facilitado que sea feliz con la decisión que tome.
La multitudinaria visualización del vídeo se traduce en que es algo que sorprende, no es lo habitual. En pleno siglo XXI aún convivimos con férreos estereotipos homófobos. No hay más que ver la cantidad de agresiones que se producen a homosexuales o el acoso escolar hacia menores en centros educativos. Habría que aprender y asimilar este comportamiento respetuoso del padre hacia su hijo, en lugar de sorprendernos tanto.
El padre, asiduo usuario de Facebook, colgó la grabación en su muro, que pronto tuvo resultados sorprendentes. La publicación se convirtió en viral en pocos días, logrando miles de reproducciones. El contenido del vídeo no hace sino darnos una lección: la naturalidad con la que este padre toma la iniciativa de su hijo, dejando al margen connotaciones machistas y homófobas.
Miles de homosexuales han vivido en su piel la violencia y el rechazo por una manifestación similar. La respuesta del padre de Azai, que así se llama el niño, fue la de permitir que elija lo que quiere ser, que elija su sexualidad y se exprese libremente del modo que desee. Más allá de coartar la inquietud de su hijo, le ha facilitado que sea feliz con la decisión que tome.
La multitudinaria visualización del vídeo se traduce en que es algo que sorprende, no es lo habitual. En pleno siglo XXI aún convivimos con férreos estereotipos homófobos. No hay más que ver la cantidad de agresiones que se producen a homosexuales o el acoso escolar hacia menores en centros educativos. Habría que aprender y asimilar este comportamiento respetuoso del padre hacia su hijo, en lugar de sorprendernos tanto.
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sábado, 28 de febrero de 2015
La barbarie
Estos últimos días con motivo de las actuaciones de grupos radicales, han aparecido en televisión imágenes de cómo matan y torturan a los infieles, a aquellas personas que no piensan como ellos o incluso contradicen los actos que se cometen con el pretexto de la religión.
No sólo graban lo que le realizan a quienes han capturado, sino que hacen públicas imágenes del reclutamiento de niños que pasarán a ser los futuros combatientes. Para ser uno de ellos es preciso someterse al dolor. He visto cómo pegaban patadas a niños en la zona abdominal o cómo les golpean con palos. Este ritual forma parte de la preparación y los padres no sólo lo permiten, sino que lo ven como algo habitual; debe se ser hasta un orgullo.
El mundo occidental se ha conmocionado al ver con la rabia que destrozaban esculturas históricas. Y es cierto que uno no puede permanecer inmóvil ante tanta barbarie, ante la desolación. Pero más allá de la historia, no entiendo una religión que justifica la matanza a seres inocentes, que quiere callar a quien no habla igual que ellos a golpe de pistola.
Condeno estas actuaciones como lo hago con cualquier expresión de violencia, pero lo que no tolero es que el islamismo sirva como razón para aterrorizar al mundo y para sembrar la semilla del odio, la crueldad y hacer como si los derechos humanos fueran cosa de un pasado remoto.
No sólo graban lo que le realizan a quienes han capturado, sino que hacen públicas imágenes del reclutamiento de niños que pasarán a ser los futuros combatientes. Para ser uno de ellos es preciso someterse al dolor. He visto cómo pegaban patadas a niños en la zona abdominal o cómo les golpean con palos. Este ritual forma parte de la preparación y los padres no sólo lo permiten, sino que lo ven como algo habitual; debe se ser hasta un orgullo.
El mundo occidental se ha conmocionado al ver con la rabia que destrozaban esculturas históricas. Y es cierto que uno no puede permanecer inmóvil ante tanta barbarie, ante la desolación. Pero más allá de la historia, no entiendo una religión que justifica la matanza a seres inocentes, que quiere callar a quien no habla igual que ellos a golpe de pistola.
Condeno estas actuaciones como lo hago con cualquier expresión de violencia, pero lo que no tolero es que el islamismo sirva como razón para aterrorizar al mundo y para sembrar la semilla del odio, la crueldad y hacer como si los derechos humanos fueran cosa de un pasado remoto.
sábado, 10 de enero de 2015
Dedícame un minuto
Un minuto. Sólo uno. Un minuto para olvidar la discordia y dar paso a la tolerancia. Un momento para que triunfe la libertad de expresión. en todo momento y en todo lugar, porque todos vivimos a diario situaciones que no nos gustan o de las que no somos partidarios, pero a las que podemos responder simplemente con respeto, más allá de cualquier lucha u oposición pacífica.
Un instante para recordar a los profesionales cuyo trabajo es denunciar mediante la sátira o el cinismo escenas cotidianas que suceden en la vida de cualquier ciudad. Mi respeto y mi homenaje en estas palabras, porque mi dedicación, igual que la suya, consiste en la expresión, en la comunicación y en la creación, aunque haya muchos que no compartan mi pensamiento.
Un instante para recordar a los profesionales cuyo trabajo es denunciar mediante la sátira o el cinismo escenas cotidianas que suceden en la vida de cualquier ciudad. Mi respeto y mi homenaje en estas palabras, porque mi dedicación, igual que la suya, consiste en la expresión, en la comunicación y en la creación, aunque haya muchos que no compartan mi pensamiento.
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martes, 20 de agosto de 2013
Condena a la homosexualidad
En estos días que vivimos, y a contracorriente con los tiempos, estamos presenciando frecuentes ataques a la homosexualidad. Son acontecimientos que se han convertido en exposiciones mediáticas porque hay países en los que se respeta la condición sexual, pero otros que van muy atrás en cuanto a la tolerancia en este sentido, como ocurre en Rusia.
Un joven ruso fue asesinado recientemente y sometido a torturas por grupos de extrema derecha, que se han convertido en atacantes de personas gays. El último caso conocido apunta a un chico al que agredieron en su propia vivienda y que falleció posteriormente como consecuencia de las heridas que le causaron.
Hace unos días, un periodista del mismo país fue despedido la noche que decidió anunciar en directo que era homosexual. Firmó su propia condena cuando se equiparó a Putin y a otros representantes políticos, abogando por la igualdad de oportunidades.
Dos atletas rusas se besaron en el podio tras recibir una medalla de oro en los Campeonatos Mundiales de Atletismo, por los méridos obtenidos en la competición. La instantánea saltó de inmediato a los medios y hay quien la ha calificado como apoyo a la comunidad gay. Éste es uno de los supuestos en que se desvía la atención deportiva a los detalles nimios. En lugar de congratularse por el esfuerzo, se especula con la intencionalidad del gesto.
Cuando se lucha por el respeto, la tolerancia y la convivencia, y cuando la legislación ampara cada vez más y en más lugares los derechos de los homosexuales, hay países donde aún se condena y se persigue esta condición. Es equiparable a los casos en que se condena a la mujer a la reclusión en el hogar o a la muerte por haber cometido una traición familiar. Todos ellos bañados por el mismo jugo: intolerancia.
Un joven ruso fue asesinado recientemente y sometido a torturas por grupos de extrema derecha, que se han convertido en atacantes de personas gays. El último caso conocido apunta a un chico al que agredieron en su propia vivienda y que falleció posteriormente como consecuencia de las heridas que le causaron.
Hace unos días, un periodista del mismo país fue despedido la noche que decidió anunciar en directo que era homosexual. Firmó su propia condena cuando se equiparó a Putin y a otros representantes políticos, abogando por la igualdad de oportunidades.
Dos atletas rusas se besaron en el podio tras recibir una medalla de oro en los Campeonatos Mundiales de Atletismo, por los méridos obtenidos en la competición. La instantánea saltó de inmediato a los medios y hay quien la ha calificado como apoyo a la comunidad gay. Éste es uno de los supuestos en que se desvía la atención deportiva a los detalles nimios. En lugar de congratularse por el esfuerzo, se especula con la intencionalidad del gesto.
Cuando se lucha por el respeto, la tolerancia y la convivencia, y cuando la legislación ampara cada vez más y en más lugares los derechos de los homosexuales, hay países donde aún se condena y se persigue esta condición. Es equiparable a los casos en que se condena a la mujer a la reclusión en el hogar o a la muerte por haber cometido una traición familiar. Todos ellos bañados por el mismo jugo: intolerancia.
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