En un libro que vengo leyendo desde hace unos días la autora hace una reflexión sobre lo violentos que pueden llegar a ser los niños que han sido educados en la violencia. Inevitablemente, he recordado las bochornosas escenas que se repiten en los estadios de fútbol y en las que son protagonistas los padres de los pequeños jugadores golpeándose e insultándose. Dichoso ejemplo.
En el otro lado, quiero destacar la nobleza y la bondad de los ascendientes, que se transmite a sus hijos y que hacen de ellos personas ejemplares y que seguramente lo perpetuarán a través de su carácter y su conducta.
Sin duda, soy de la opinión de que los niños hacen lo que ven y conscientemente o no reproducen las actitudes que le son cercanas y el ambiente familiar en el que se crían.
Siempre me he planteado la hipocresía de los padres que fuman o beben pero que se lo prohíben hacer a sus retoños. Con todos mis respetos, usted es su referencia.
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